Estado fallido en México: una justificación para la militarización

31 03 2009

Miguel Pickard

26/Mar/2009

publicado en ciepac.org

Introducción

En fechas recientes han circulado noticias en el sentido de que México es un “Estado fallido” y que podría producirse un “colapso” del país por ingobernable en un plazo relativamente corto. La inquietud por la salud del Estado no proviene en un principio desde México sino de Estados Unidos. Según algunos analistas de ese país, los Estados “fracasados” o “fallidos” con importantes consecuencias para la seguridad de Estados Unidos son Afganistán, Pakistán y México. Las implicaciones para México de ser clasificado como país fallido serían impactantes y de hecho ya se están produciendo importantes cambios en las relaciones de México con Estados Unidos en un sentido ampliamente favorable para el vecino del Norte.

Desde que en 2005 los gobiernos de México, Canadá y EEUU acordaron impulsar la ASPAN (Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte), se ha dado una mayor homologación según pautas estadounidenses de los aparatos militares y de seguridad en los tres países.

En los últimos meses, sin embargo, han aumentado las señales de “preocupación” de parte de estrategas y comentaristas políticos de Estados Unidos por la violencia atribuida a los narcotraficantes en México. La preocupación se expresa de dos formas: primero, la violencia podría “rebasar” la frontera e “invadir” EEUU y, segundo, la desbordada violencia podría desestabilizar al gobierno mexicano y poner en riesgo la viabilidad de sus instituciones, particularmente las de seguridad, lo cual significaría un riesgo para la seguridad nacional de EEUU.

La respuesta del gobierno de Calderón ante la creciente intranquilidad de EEUU ha tenido dos facetas. En primer lugar Calderón ha hecho declaraciones patrioteras en defensa de la soberanía nacional frente a la supuesta campaña de desprestigio que realizan diversos actores en EEUU. Segundo, al mismo tiempo y a contrapelo de lo anterior, Calderón toma pasos para acercar los aparatos militares y de seguridad de México a los de EEUU en lo que es de hecho una pérdida de soberanía mexicana. Donde antes existía una histórica, prudente y comprensible distancia de las fuerzas armadas de México ante sus contrapartes de Estados Unidos, hoy existe en los hechos un acoplamiento de, en particular, el ejército mexicano a los designios contrainsurgentes y de “seguridad nacional” pensados desde y para EEUU.

El próximo 14 al 17 de abril de 2009 se realizará en Trinidad y Tobago la V Cumbre de las Américas, la cual reunirá a 34 mandatarios de los países integrantes de la OEA -es decir, todo el continente americano y el Caribe, menos Cuba. Barak Obama aprovechará la ocasión para enunciar lo que será su política hacia el tradicional traspatio de Estados Unidos, el continente americano. Diversos actores y estrategas trabajan en este periodo previo a la Cumbre para influir en esa política. Uno de ellos es el general en retiro Barry McCaffrey, autor hace diez años del Plan Colombia, que aboga en estas fechas por la implementación en México de una calca de ese plan contrainsurgente. Al terminar estas líneas, ponemos a disposición un informe que elaboró McCaffrey tras una visita a México a finales del 2008. En el informe el general expone su “preocupación” por los problemas que enfrenta el gobierno calderonista e insiste en una mayor colaboración de parte de Estados Unidos a fin de apuntalar a un amigo en apuros. No hacerlo sería poner en riesgo la seguridad de Estados Unidos, según McCaffrey.

Para contextualizar el actual momento que enfrenta México y los retos que enfrentarán los movimientos sociales en los próximos meses, presentamos algunas reflexiones al respecto.

¿Qué es un “Estado fallido”?

El término tuvo su origen en una revista de política internacional publicada en Estados Unidos (Foreign Policy) que en 2005 empezó a clasificar los países del mundo según sus posibilidades de “fracasar” o de convertirse en “Estados fallidos”. El concepto luego fue acogido entre analistas y estrategas de ese país. Sin embargo, tanto el término como los criterios para el ordenamiento de los países en el mundo son arbitrarios y responden a cierta ideología, la cual influye en conceptos como la estabilidad o el desorden a la hora de clasificar los países. El discurso de “Estados fallidos” amerita deconstruirse porque ha sido retomado por analistas y estrategas y podría utilizarse para justificar la intervención de EEUU en los asuntos internos de otros países en caso de que su “inestabilidad” presentara un riesgo para la seguridad de la superpotencia.

Por lo mismo, es válido al menos conocer cómo los poderes reales del mundo nos perciben, porque las decisiones estratégicas que toman con base en esas percepciones tienen invariablemente un impacto en nuestras vidas. Ciertos analistas en EEUU promueven la idea de que México está a borde del colapso, o que en breve serán ineficaces las estructuras e instituciones del Estado mexicano, lo cual sumiría al país en el caos. En este marco se proponen políticas para enfrentar tal eventualidad que, independientemente de la realidad que prevalezca en el país, probablemente conducirán a una mayor militarización y más represión a toda clase de disidencia.

Entonces para la revista mencionada, ¿qué características tiene un “Estado fallido”?

Un Estado en vías de fracasar tiene varios atributos. Uno de los más comunes es la pérdida del control físico de su territorio o del monopolio del uso legítimo de la fuerza. Otros atributos de un Estado fallido incluyen la erosión de la autoridad legítima para tomar decisiones colectivas, una inhabilidad de proveer servicios públicos razonables y la inhabilidad de interactuar con otros Estados como miembro pleno de la comunidad internacional. [Son] 12 indicadores [en total que] abarcan una amplia gama de elementos de riesgo en un Estado fallido, como la corrupción omnipresente y el comportamiento criminal, la inhabilidad de recaudar impuestos o de obtener de otra manera el apoyo de los ciudadanos, el desplazamiento involuntario y masivo de la población, un declive económico pronunciado, la desigualdad de distintos grupos, una fuga de cerebros y la destrucción ambiental. Los Estados pueden fracasar a ritmos variados a través de estallidos o por implosión, erosión o invasión en distintos periodos históricos.(1)

Desde luego, algunos de los criterios antes mencionados son válidos para México, así como lo son para casi todos los países en el mundo. El uso político del término se hace evidente porque dependiendo de las circunstancias, casi a cualquier país de repente se le podría hacer repuntar en la lista de los “fallidos”.

¿Existen motivos reales de preocupación por el “fracaso” de México?

En términos del control territorial el término de “fallido” no aplica. El Estado mexicano mantiene el control sobre la mayor parte del país. Pero la situación es menos clara si examinamos ciertas ciudades, particularmente fronterizas, ciertos corredores y algunas instituciones. La cantidad de recursos que se han tenido que canalizar hacia la lucha contra el narco delata la magnitud del problema: participan en esta guerra 45 mil efectivos del ejército (la tercera parte de sus fuerzas), de los cuales 8,500 han sido destacamentados para tratar de controlar la violencia sólo en Ciudad Juárez.

Asimismo es ampliamente conocido que algunas instituciones de combate al narcotráfico han sido compenetradas por el mismo. Un caso reciente y particularmente notorio ha sido el de Mariano Herrán Salvatti, detenido el 24 de enero de 2009 en Chiapas y acusado de peculado, asociación delictuosa, ejercicio indebido del servicio público y abuso de confianza en agravio del patrimonio estatal. En términos menos legaloides, se le acusa de estar ligado al narco. Había contado con el respaldo del presidente Ernesto Zedillo y las autoridades estadounidenses a finales de los 90. Inclusive el anteriormente mencionado general Barry McCaffrey, director de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca, elogió a Herrán Salvatti en ocasión de su nombramiento como director del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas en 1997.

Este grado de compenetración del narco pone en duda la viabilidad de las instituciones encargadas del combate al mismo. Pero no pone en duda la existencia del Estado por cuanto ha sido decisión del mismo Estado combatir o permitir el tráfico de drogas con distintos grados de intensidad según el gobierno en turno.

¿Cómo se puede explicar el incremento de la despiadada violencia en los últimos años en México?

El discurso que ha calado entre ciertos analistas – mayormente de EEUU pero también algunos de México, sin que sea aquí el más aceptado – explica el incremento de la violencia desde 2006 haciendo referencia a dos antecedentes históricos.

Por un lado se afirma que la guerra contra el crimen organizado en Colombia logró algunas “victorias” importantes, pues los grandes cárteles que existían hasta la década de los 90 en ese país fueron seriamente golpeados y de hecho dejaron de existir como tales. La guerra contra el narco obligó a los grandes cárteles colombianos a “atomizarse” en decenas de “cartelitos” que todavía trafican ingentes cantidades de cocaína pero ya no representan una amenaza seria para el gobierno. Este reacomodo en Colombia produjo a la vez un fortalecimiento de los cuatro principales cárteles que existían en México en los 90. Éstos aparentemente lograron mayores ganancias, crecieron, se armaron bien y empezaron a diversificarse abarcando otras actividades ilícitas, entre ellas el tráfico de armas, migrantes indocumentados y contrabando, el tráfico de mujeres, niños y niñas para el turismo sexual, el tráfico de precursores utilizados para el procesamiento de ciertas drogas, la prostitución callejera, los secuestros y la extorsión de dinero de protección a comercios de todo tamaño, entre otros.

El fortalecimiento de los cárteles mexicanos ocurrió durante la década de los 90 pero topó con pared al comenzar el nuevo milenio. El motivo de la explosión de la violencia, según esta narrativa, fue el “terremoto” político del año 2000 que depuso al PRI de la presidencia tras 71 años en el poder. El triunfante gobierno de Vicente Fox empezó a atacar a los cárteles y se hicieron varias detenciones de altos capos de la droga, de oficiales del ejército y de los cuerpos policíacos. Incluso a solicitud de EEUU se encarceló al ex gobernador de Quintana Roo Mario Villanueva Madrid, sentenciado a 36 años de prisión. La guerra desatada por Fox contra el crimen organizado produjo en el último año de su gobierno la muerte de unos 2 mil traficantes y efectivos policíacos o militares, dato que se cita como prueba de la “seriedad” del esfuerzo. Finalmente esta narrativa afirma que el presidente Calderón ha arreciado esta guerra y la respuesta salvaje de los cárteles se despliega casi a diario en primeras planas.

Este relato no cuadra con la opinión más común en México en el sentido de que la guerra contra el narco que realiza el gobierno de Calderón no es “sin cuartel”, sino que favorece ciertos cárteles a expensas de otros. Se sabe que los narcotraficantes han logrado compenetrar cuerpos policíacos y altos mandos del ejército y se afirma en ciertos medios que sus efectos corruptores llegan al poder judicial, legislativo y ejecutivo. Se escucha con insistencia que el cártel de Sinaloa de “El Chapo” Guzmán, flamante integrante de la lista de la revista Forbes de las personas más acaudaladas en el mundo, ha sido favorecido por los gobiernos panistas. Fue durante el sexenio de Fox que “El Chapo” pudo escapar del Penal de Máxima Seguridad Puente Grande en Jalisco y las dudas persisten en este sexenio.(2)

¿Qué implicaciones tiene el actual momento para los movimientos sociales que se manifiestan o utilizan acciones de protesta para expresar su descontento por la actual situación del país?

La creciente militarización del país y el predominio de una mentalidad militarista entre autoridades civiles conducen a la criminalización de la protesta social. En México en febrero pasado se produjeron incidentes preocupantes por las supuestas protestas “populares” en varias ciudades del país en contra de la creciente presencia de efectivos militares. Se comprobó posteriormente que en Monterrey dichas protestas fueron promovidas por narcotraficantes. Durante el mismo mes de febrero hubo protestas similares en contra de la militarización en Reynosa, Matamoros, Ciudad Juárez y en varias localidades de Veracruz y hubo especulación en la prensa de que también habían sido promovidas por los cárteles. Sin embargo, no existe ninguna evidencia de que así fuese. Al contrario, aparte de Monterrey, todo parece indicar que las protestas, los bloqueos de carreteras, la toma de casetas de autopistas y de puentes internacionales en Cd. Juárez fueron el producto del genuino descontento popular por la militarización que ha atemorizado a los habitantes. La campaña de ciertos funcionarios de atribuir al narcotráfico todas las protestas populares en contra de la militarización sólo sirve para descalificar a las legítimas expresiones de descontento en general, facilitando así la represión en su contra.

Conclusiones

El tema es complejo y requiere de más análisis del que podemos dedicar en este espacio. Sin embargo varias conclusiones son evidentes: el narcotráfico es un problema serio pero su impactante presencia en distintos ámbitos de la vida nacional no es el resultado de un “Estado fallido” sino de políticas fallidas impulsadas por los gobiernos de este país:

* Fracasadas políticas económicas asociadas al neoliberalismo y concretamente al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que han expulsado a millones de mexicanos de sus lugares de trabajo en el campo y en la ciudad y han creado un caldo de cultivo para la expansión de actividades ligadas al tráfico de estupefacientes. El movimiento social mexicano deberá presionar para eliminar políticas económicas de muerte, incluyendo el TLCAN, en especial ahora que sus preceptos neoliberales son repudiados en el mundo.

* Fracasadas políticas de combate contra al narcotráfico que se centran en militarizar, perseguir, combatir y encarcelar. Urge elaborar otra estrategia. El movimiento social mexicano deberá promover estudios sobre las ventajas o desventajas de la despenalización o la legalización de las drogas, centrados en los intereses de México.

Otra conclusión ineludible es que Estados Unidos aprovechará la debilidad del gobierno calderonista debido a sus “fallas de origen”. EEUU se había planteado el objetivo hace décadas: derribar la sempiterna resistencia de las fuerzas armadas de México a acercarse a sus similares de EEUU. Lograr este objetivo tendría distintas ventajas para EEUU: mayor acceso a la inteligencia político-militar de México; mayor mercado para la industria armamentista de EEUU; mayor control del Pentágono sobre estrategias para atender cualquier aspecto que pudiera impactar en la “seguridad nacional” de Estados Unidos: el narcotráfico, el crimen organizado en general y el creciente movimiento social.

En tal sentido los siguientes extractos del informe del general McCaffrey ayudan a entender los contornos de la campaña mediática dirigida al público estadounidense. Más que un intento de comprender la compleja realidad de México y las causas profundas de los problemas actuales, centradas en políticas fallidas promovidas por los gobiernos de México y de EEUU, se trata de la propagación de medias verdades y lugares comunes que abonan a la presión para que el gobierno de México cambie políticas longevas de distanciamiento frente al aparato militar de EEUU y así promueva una mayor militarización del país.

NOTAS

1. http://www.foreignpolicy.com/story/cms.php?story_id=4350
2. Véase, por ejemplo, “El capo del panismo”, Proceso, no. 1689, 15/03/09.

______________________________

ANEXO:
Informe de viaje a México del General Barry McCaffrey [extractos]
DE: General Barry R McCaffrey, (retirado)
Profesor adjunto de Asuntos Internacionales
Departamento de Ciencias Sociales
Academia de West Point

FECHA: 29 de diciembre de 2008
ASUNTO: Informe de visita a México, 5-7 de diciembre de 2008


1. PROPÓSITO: Este informe ofrece una evaluación estratégica y operativa de los narcóticos y el crimen en México

2. FUENTES:
En México:
1. Secretario ingeniero Genaro García Luna – secretario de Seguridad Pública
2. Juan Rebolledo Gout – ex subsecretario de Relaciones Exteriores; actual vicepresidente internacional del Grupo México
3. Jorge Enrique Telo Peón – ex director general del CISEN, actual vicepresidente de Desarrollo de Información Internacional, Estrategias y Finanzas, CEMEX
4. Embajador Arturo Sarukhan – embajador de México ante Estados Unidos
[Véase el documento original (disponible en inglés y formato PDF) para las fuentes en Estados Unidos, Colombia, Canadá, Reino Unido, Estado Español, India y Alemania]

3. LA SITUACIÓN EN MÉXICO
1. El Estado mexicano participa en una lucha cada vez más violenta contra cárteles fuertemente armados de narco criminales que han intimidado al pueblo, corrompido gran parte de las fuerzas del orden y creado un ambiente de impunidad ante la ley.
* Miles mueren asesinados cada año. La producción, la adicción y el tráfico de drogas son endémicos. La lucha por el poder entre los cárteles de la droga ha provocado caos en los estados y en las ciudades a lo largo de la frontera EEUU-México. Los asesinatos y secuestros asociados con las drogas ocurren continuamente en el país.
* Efectivos del tamaño de un escuadrón de la policía y del Ejército han sido torturados, asesinados y sus cuerpos decapitados expuestos a la vista pública. El cáncer de la criminalidad narco hoy contamina no sólo a los 3 mil kilómetros de comunidades fronterizas de EEUU sino que también se extiende a más de 295 ciudades de EEUU.

2. Los principales mandatarios de México – el presidente Felipe Calderón, el Procurador General Eduardo Medina Mora y el secretario de Seguridad Pública Genaro [García] Luna se enfrentan a los cárteles criminales de la droga que han subvertido autoridades estatales y municipales y representan una amenaza mortal al estado de derecho en todo México. El gobierno federal se apoya con creciente frecuencia en las fuerzas armadas mexicanas dadas las debilidades de los cuerpos policíacos civiles.
* La administración calderonista asumió el poder con una legitimidad política débil tras su triunfo de menos del 1% sobre el PRD en elecciones sumamente reñidas. Los altos mandos de la política y la seguridad de México han demostrado liderazgo, valentía, fortaleza y dedicación excepcionales en su esfuerzo por hacer cumplir el estado de derecho en todo el Estado y para derrotar a los cárteles de la droga. […]

3. Hasta la fecha los Estados Unidos han brindado sólo apoyos limitados al gobierno de México. La audaz Iniciativa Mérida, valorada en US$400 millones por año, concebida por el presidente Bush con la participación de los presidentes de Canadá [sic] y de México, apenas logró la aprobación del Congreso de EEUU tras un debate divisivo e insultante.
* Lo que propone desembolsar el gobierno de EEUU para apoyar al gobierno de México es un grano de arena al lado de lo que se tendrá que erogar en Irak y Afganistán (se ha gastado US$700 mil millones en estas guerras en el extranjero, las cuales han producido 36 mil muertos o lesionados entre las tropas de EEUU). Sin embargo, lo que está en juego en México es enorme. No podemos correr el riesgo de tener de vecino a un Estado narco.

4. La nueva administración de Obama deberá centrarse inmediatamente en los peligrosos problemas que se recrudecen en México, los cuales amenazan esencialmente la seguridad nacional de EEUU. Antes de que pasen ocho años, el conjunto de violentos y criminales cárteles de la droga en guerra podrían rebasar las instituciones del Estado y establecer en los hechos un control sobre amplias regiones del norte de México.
* Si el sistema político mexicano fracasara en su esfuerzo por controlar el desorden y la violencia, podría producirse una oleada de millones de refugiados que atraviesen la frontera con EEUU, a fin de escaparse del sufrimiento en su país debido a la violencia, políticas económicas fracasadas, pobreza, hambre, desempleo y la crueldad e injusticia sin sentido de un Estado criminal.

5. México no se enfrenta a una criminalidad peligrosa – lucha por sobrevivir frente al narcoterrorismo.
* Se producirá una terrible tragedia en la próxima década si no nos aliamos estrechamente con el valiente liderazgo de la administración de Calderón en México y elaboramos una estrategia apropiada y con recursos para los peligros que enfrentamos.

4. EL CONTEXTO DE LIDERAZGO DE LA LUCHA: MÉXICO IMPORTA
1. […]
2. Históricamente, México ha soportado una endémica y apabullante ignorancia desde los EEUU acerca de las importantes contribuciones económicas que ha hecho para EEUU. A su vez los EEUU ha soportado un sistema político oficial en México que tiene una fijación endémica y paranoica de la injusticia que perciben debido a la arrogancia e imperialismo de EEUU, además de la animosidad hacia la cooperación binacional y respecto a cualquier iniciativa que tenga que ver con asuntos fronterizos, agua, migración y la cooperación en materia de seguridad o de la aplicación de la ley.
3. Se puede argumentar que México es el socio extranjero más importante para Estados Unidos. Es incuestionable que para México los Estados Unidos son su socio en el extranjero más importante. Una tercera parte del petróleo que importamos proviene de México. El 47% de toda la inversión extranjera directa en México es de EEUU. Existen inversiones de EEUU en 18 mil empresas mexicanas. La mitad de las importaciones mexicanas llega desde EEUU. El 82% de las exportaciones mexicanas va a EEUU. […]
4. México es algo inestable, extremadamente violento y acaba de salir de 71 años de gobiernos autocráticos del PRI. Gracias a la visión y la valentía del presidente Ernesto Zedillo y el seguimiento que ofreció Vicente Fox, México ahora construye con dificultad las instituciones de un país democrático bajo el estado de derecho…con una prensa libre…y comprometido con los derechos humanos. [Los mexicanos] enfrentarán en los próximos 25 años un difícil proceso para consolidar un Estado democrático.
5. […] Calderón ha comenzado una cooperación con EEUU sin precedentes en materia de justicia y la aplicación de la ley. Ha construido sobre una serie de importantes reformas políticas [hechas] durante [el gobierno de] Fox. Ha iniciado un esfuerzo serio para impulsar el estado de derecho frente al caos de los cárteles de la droga.
6. […]
7. […] con base en mis años de observar México…lo fundamental es: la población trabaja mucho, es humilde, amable, devota espiritualmente, patriota y orientada a la familia. […] Los líderes políticos y militares de élite son de calidad mundial – con altos estudios, sofisticados, multilingües y accesibles en las relaciones. De persona a persona, el afecto y la cooperación entre los pueblos de México y Estados Unidos son increíblemente fuertes (más de 500 mil estadounidenses viven en México).

5. EL PROBLEMA DE LAS DROGAS
1. México está al borde del abismo – podría devenir un estado narco en la próxima década. El crónico consumo de drogas se ha duplicado desde 2002, sumando ahora unos 500 mil adictos. Es posible que el 5% de la población (o 3.5 millones de personas) consuman drogas ilegales (la cifra para EEUU es del 8.3% o 20.4 millones de personas). Desde 2002 y hasta el mes pasado [noviembre de 2008], el consumo nacional de estupefacientes se ha incrementado en un 30% y el uso de cocaína se ha duplicado. Las tasas de adicciones que más rápido crecen son para los jóvenes de 12 a 17 años de edad, y la tasa de consumo entre las mujeres se ha duplicado.
2. La conducta criminal en torno a las drogas es una de las principales amenazas para el Estado. Se producen posiblemente 8 toneladas métricas de heroína en México y 10 mil toneladas métricas de marihuana. El 90 % de toda la cocaína consumida en EEUU pasa por México. El país también es el mayor productor de metanfetamina con destino al mercado de EEUU. Los cárteles de la droga tienen ganancias ilícitas de más de US$25 mil millones por año y envían más de US$10 mil millones de dinero en efectivo a México desde EEUU.
3. El cálculo de las estadísticas – casi 7 mil personas asesinadas en la guerra interna de las drogas desde 2006 – 3,985 asesinatos en lo que va del año hasta el 25 de noviembre [de 2008]. Las autoridades del orden en México, en desventaja de armamentos, se enfrentan a ataques armados de los criminales perpetrados por unidades de 75-200 hombres, equipados con lentes de visión nocturna, aparatos de intercepción electrónica, comunicaciones encriptadas, operaciones de inteligencia de cierto grado de sofisticación, submarinos, helicópteros, transporte aéreo moderno, armas automáticas, RPG, cohetes antitanques de 66 mm, mina terrestres, trampas cazabobos, ametralladoras de grueso calibre, rifles de francotirador de cal. 50, uso masivo de granadas militares y los modelos más recientes de ametralladoras lanza-granadas de 40 mm.

6. CRIMEN Y CORRUPCIÓN
1. […]
2. […]
3. […]
4. […] Quizá el 90 por ciento de estas armas cruza la frontera de contrabando hacia México. Con frecuencia se compran de vendedores autorizados en Texas, Arizona y California. Se compran cientos de rifles de asalto AK-47 que luego se trasiegan ilegalmente a México. Las autoridades a menudo decomisan CAJAS sin abrir de armas automáticas de uso militar. […] Es difícil entender la aparente indiferencia e incompetencia de las autoridades de EEUU a nivel estatal y nacional ante el descarado menosprecio de esta amenaza de seguridad nacional hacia un Estado democrático y vecino. En EEUU esto se interpretaría como un acto de guerra perpetrado desde un Estado de refugio [para terroristas] si EEUU fuese la víctima.
En conclusión, los EEUU son ineficaces e indiferentes ante las preocupaciones en México sobre armas, dinero en bruto y químicos precursores que fluyen hacia el sur de México desde Estados Unidos, con un efecto explosivo para la seguridad del pueblo mexicano…
5. El Consejo de Asuntos Hemisféricos indica que:
“Debido a la corrupción omnipresente de los más altos niveles del gobierno mexicano y la infiltración casi sin impedimento que realizan los cárteles de las porosas fuerzas de seguridad, no está asegurada una victoria del Estado”.

7. LAS FUERZAS DE SEGURIDAD
1. […]
2. […] el pueblo mexicano pierde confianza en el sistema. Al inicio de la campaña de Calderón [la guerra contra el narcotráfico] más del 87% [de los encuestados] apoyaba al presidente. Ahora sólo el 67% lo apoya. Existe cada vez más debate sobre la legalización de las drogas o sobre la aceptación del tráfico de drogas, que anteriormente era considerado un problema de EEUU, no de México.
3. […]
4. Otra conclusión: los cárteles de la droga no pueden derrotar al gobierno a través de una confrontación directa y violenta. Las fuerzas armadas en particular pueden en cualquier momento en tierra firme o en alta mar confrontar y desarticular una amenaza directa a las fuerzas de seguridad. La herramienta más efectiva que tienen los cárteles criminales es el narcoterrorismo, además de la corrupción e intimidación a la que someten al pueblo con el fin de lograr que las autoridades políticas se mantengan pasivas ante sus actividades delictuosas.

8. LA ESTRATEGIA – MIRANDO HACIA DELANTE
1. El presidente Calderón ha trazado un camino audaz y heroico para el Estado. El máximo encargado para el cumplimiento de la ley, el secretario Genaro García Luna, ha arriesgado su vida. El lema de la policía federal [PFP] es “Ni un paso atrás”. […] Por primera vez en la historia de México el presidente Calderón ha usado con osadía el instrumento de la extradición al entregar 83 importantes criminales de la droga a EEUU.
2. El Procurador General Eduardo Medina Mora ha articulado una estrategia que consiste en dividir los cuatro principales cárteles de la droga en 50 grupos más pequeños para privarlos del poder de sus armas y de sus enormes recursos financieros. Los principales dirigentes mexicanos se han esforzado por organizar a los 10 estados fronterizos en EEUU y México a fin de crear pujantes alianzas transfronterizas para la cooperación en torno al cumplimiento de la ley y la prevención [del consumo de] drogas. Los mexicanos se han dado cuenta que una pieza fundamental de su estrategia deberá ser la modernización del sistema de justicia de México y la modernización de su economía.
* El presidente Calderón se ha comprometido con su gobierno a la campaña “Limpiemos a México”. No es retórica. Han energizado [sic] sus [secretarías] de Desarrollo Social, Educación Pública y de Salud para que sean partes integrales de la campaña. Finalmente existe un entendimiento claro de que se trata de una campaña de ocho años – nos es un esfuerzo de corto plazo.

3. Finalmente, tenemos una Iniciativa Mérida prometedora entre EEUU y México. Sin embargo, este programa vital no tiene fondos suficientes y está tardando para que se implemente. Sigue siendo inadecuada la cooperación transfronteriza para el cumplimiento de la ley y para el sistema de justicia.

9. RESUMEN
1. Hay mucho en juego para una futura política estadounidense sobre la economía y la seguridad de 2009 hasta 2017. Un México vecino, estable, sano económicamente y basado en leyes es fundamental para las expectativas de EEUU sobre la prosperidad y la paz en Norteamérica. La amenaza de las drogas y de las adicciones a las drogas es un aspecto central para gran parte del cáncer criminal y social de EEUU que ha llevado a más de 2 millones de estadounidenses a estar tras las rejas, ha atascado a nuestras cortes y ha puesto en enormes aprietos a nuestro sistema de salud.
2. Ahora es el momento en los primeros meses de una nueva administración en EEUU para comprometernos conjuntamente a una nueva gran alianza, plenamente financiada, como socios iguales con el gobierno de México. Debemos cooperar conjunta y respetuosamente para enfrentar los grandes desafíos que presentan los violentos cárteles de la droga. Debemos hacer lo anterior en formas que sean aceptables a la política mexicana y tomar en cuenta las sensibilidades mexicanas con respecto a la soberanía. El gobierno de Estados Unidos no puede imponer una solución. Existe en México la voluntad política para tomar decisiones difíciles que se requieran para enfrentar una severa amenaza al estado de derecho y a la autoridad del Estado mexicano. En donde pueda ser útil nuestra asistencia, la tenemos que brindar. El desafío es tan complejo que requerirá un compromiso y atención sostenida dentro de los más altos niveles de nuestros gobiernos. No podemos correr el riesgo de fracasar.


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