Rechazo de pueblos indígenas a proyectos de supuesto desarrollo en tierras chiapanecas

22 01 2009

Hermann Bellinghausen

26/Nov/2008

publicado en jornada.unam.mx

Plan para instalar planta de biocombustibles genera inconformidad del sector ambiental

San Cristóbal de las Casas, Chis., 25 de noviembre. Con el anuncio oficial, aunque ahora resulta que renuente, de que Petróleos Mexicanos (Pemex) inciará la explotación petrolera en la selva Lacandona, parecieran completarse los cuatro jinetes del progreso para Chiapas: el desarrollo turístico, la explotación minera, la producción de biocombustibles y ahora el petróleo.

Todos son piezas muy activas en el actual tablero gubernamental. Los cuatro consideran aprovechar ampliamente la nueva legislación en materia energética en los actuales territorios de los pueblos indígenas. Y cada uno detona un caudal de episodios e historias, pues al aplicarse esos proyectos de desarrollo topan con los pueblos que allí están. Muchos además en resistencia, en los municipios autónomos zapatistas, las comunidades de la otra campaña y de otras organizaciones independientes. Y hasta las no muy independientes, como ocurrió en Miguel Hidalgo-Chinkultic y los lagos de Montebello en octubre pasado.

La polémica aplicación del viejo Plan Puebla-Panamá, reciclado ahora en el Proyecto Mesoamérica, y añadiendo a Colombia en la otra punta del mecate, demanda la construcción de autopistas, la apertura del suelo y los recursos naturales al mercado internacional, la creación de infraestructura turística, agroindustrial y extractiva.

Como parte de los acuerdos del Proyecto Mesoamérica, los gobiernos federal y estatal acordaron la construcción en 2009 de una planta generadora de biocombustibles, para lo cual se reconvertirán cultivos de unas 3 mil hectáreas de terreno, según confirmó a la corresponsal Ángeles Mariscal el coordinador general del Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica, Juan Bosco Martí Ascencio.

Este proyecto ha generado inconformidad en el sector ambiental, ya que un número considerable de tierras donde se planea sembrar la planta de jatropha (conocida como “piñón”) se ubican en zonas de amortiguamiento de las reservas ecológicas.

Martí Ascencio señaló que el gobierno federal aportará a la planta de biocombustible un monto inicial de 10 millones de pesos, y se espera que produzca hasta 10 mil litros diarios derivado de un insumo no alimentario, el “piñón”. El biodiesel, dijo, sería en un primer momento para el consumo en la entidad, porque no existe actualmente un mercado para su venta.

Señaló que sería una de las tres primeras plantas, junto con las de El Salvador y Honduras, dentro del “eje” de impulsar las energías no renovables en la región “mesoamericana”. Así se acordó la noche del jueves 21, cuando se reunieron el gobernador Juan Sabines Guerrero y la secretaria de Energía, Georgina Kessel, para analizar la posible ubicación de esta planta piloto.

El coordinador del Proyecto Mesoamérica explicó que la tecnología es “100 por ciento colombiana” y la construcción de la planta iniciará en 2009, “sobre todo porque urge acelerar este tema en la agenda que han establecido los países que conforman la región”. Explicó que al ser el “piñón” un producto que no se come, no se pondrá en riesgo la cadena alimentaria, y que los campesinos podrán sembrarlo “en suelos degradados, ya no aptos para el cultivo alimentario”.

La construcción de esta planta, parte de uno de los “ejes mesoamericanos” (el impulso de energías renovables), también busca impulsar la red de infraestructura carretera, la interconexión eléctrica, la atención al medio ambiente, a los desastres naturales, salud, vivienda y otros. Desde su inicio, el actual gobierno estatal puso en marcha la construcción de dos plantas de biocombustibles, en las que, según anuncios oficiales, se ha invertido al menos 5 millones de pesos, en los municipios de Cintalapa y Huehuetán. Sin embargo, las obras actualmente se encuentran abandonadas.

Contradiciendo el aspecto de “suelos degradados” que exponía el funcionario, también se han entregado millones de semillas de jatropha a campesinos de toda la entidad, incluida la selva Lacandona, en lugares como Marqués de Comillas, dentro de la zona de amortiguamiento de Montes Azules.

Y no sólo eso. Según testimonios de campesinos, algunos pueblos y comunidades oficialistas inscritos en el programa Proárbol, en vez de semillas de árboles han recibido jatropha, para que puedan participar en el nuevo rumbo económico.


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