El Petróleo en Chiapas

22 01 2009

Oilwatch Mesoamérica

27/Dic/2006

publicado en oilwatchmesoamerica.org

La evaluación de la presencia de yacimientos petroleros en Chiapas no debe realizarse atendiendo sólo a las declaraciones de Pemex referidas a las reservas probadas, ni sólo a los desarrollos industriales del noroeste del estado. Como es bien sabido, con el cambio en la dinámica del mercado mundial, cuando en los años setenta se rompe el control hegemónico de las siete empresas petroleras transnacionales, se logra un aumento descomunal en los precios del crudo -como efecto de la organización comercial de los principales países petroleros periféricos (por medio de la opep). Esto permite a México, entre otras cosas, su conversión en una potencia exportadora, lo que impulsa, como nunca antes, los trabajos de prospección e identificación de regiones petroleras desconocidas o muy poco exploradas. Es así como se llega al yacimiento supergigante de Reforma, en el noroeste de Chiapas, uno de los 33 mayores depósitos de crudo del mundo, pero también hasta las enigmáticas reservas en la región de la Selva Lacandona.

A sabiendas de que en esta última región la exploración resultará más difícil y costosa -porque la mayor parte de estos yacimientos sólo se les puede encontrar a profundidades enormes-, los altos precios internacionales del petróleo de fines de los años setenta e inicios de los ochenta son los que vuelven costeable semejante empresa. Tanto más necesario por la manera en que dicha coyuntura económica mundial también alienta al gobierno militar de Guatemala a permitir la exploración y explotación de petróleo en la selva del Petén por cuenta de empresas transnacionales. Como éstas deciden localizar sus trabajos de prospección y producción en el 67% de la línea fronteriza con México (en Quintana Roo, Campeche, Tabasco, en la vertiente fronteriza del río Usumacinta y en la línea horizontal fronteriza que va del vértice del río Chixoy al vértice de las lagunas de Montebello en Chiapas), e iniciar sus operaciones de explotación en las regiones de Rubelsanto, Chinajá y las Tortugas (donde se construye un oleoducto que permite el traslado del crudo hasta el lago Izabal en el Mar Caribe), así como en Laguna el Tigre, el gobierno mexicano reacciona alentando más enérgicamente que antes sus trabajos de exploración en las regiones de Marqués de Comillas, en Bonampak-Yaxchilán y en lo que posteriormente se conocerá como la región de Ocosingo.

De la misma manera en que la embestida de los países petroleros periféricos abre y dispara toda esta dinámica, la progresiva respuesta defensiva de las potencias centrales al creciente poder petrolero de la periferia vuelve a cerrar la mayor parte de las expectativas económicas de la región. La transferencia de todas las pérdidas metropolitanas hacia otros países del tercer mundo (vía la deuda financiera internacional), la fractura política de la unidad de los países árabes y la sobresaturación de la oferta mundial de petróleo -que en un lapso de poco más de quince años logra precipitar los precios hasta un punto casi tan bajo como el de inicios de los años setenta-, propician el recorte de las políticas petroleras de crecimiento, el desempleo creciente en las plantas petroquímicas de Chiapas y Tabasco, la salida de numerosas empresas transnacionales petroleras de Guatemala, así como la suspensión, durante la segunda mitad de los años ochenta, de muchos de los proyectos de exploración en la Selva Lacandona.

Dicho cambio en las expectativas del mercado mundial, el repliegue de los capitales petroleros (nacionales y privados), aunado al hermetismo con que los gobiernos del área y las empresas petroleras han manejado siempre sus datos exploratorios, tienden a generar la impresión de que dicha área es abandonada simple y sencillamente por la constatación de una ausencia de reservas verdaderamente importantes. No obstante, las señales en este sentido no son claras. No sólo por el hecho de que la crisis en los precios mundiales vuelve momentáneamente incosteables estas exploraciones regionales, sino también por el hecho de que los actuales procesos de privatización de las industrias nacionales (vuelta de tuerca de la respuesta metropolitana en contra de la insubordinación periférica) vuelven esencial, en países como México, ocultar la importancia estratégica de los bienes e infraestructuras que se piensa privatizar y desnacionalizar.

El cálculo sobre las verdaderas reservas petroleras de Chiapas resulta, además, muy fácil de desfigurar por cuanto desde 1982 (año en que termina el grueso de los trabajos de prospección en la Selva Lacandona por cuenta de las brigadas de exploración superficial de Pemex) la Secretaría de Programación y Presupuesto, con Carlos Salinas de Gortari a la cabeza, obliga a la compañía nacional de petróleo a vender al capital privado (nacional y extranjero) todos sus equipos de exploración.

En medio de las tensiones económicas y políticas actuales, el esclarecimiento de la verdadera importancia geológica del área resulta particularmente difícil de resolver. La respuesta de fondo a esta cuestión no puede aclararse ni siquiera mediante privilegiadas confidencias de altos funcionarios de la industria petrolera mexicana o guatemalteca (por más confiable que resulten nuestros informantes). En verdad se requiere poner en orden, mínimamente, un enorme cúmulo de informes contradictorios sobre el área que se han venido amontonando durante los últimos treinta años. Con la conciencia clara de que las exageraciones sólo servirán para enturbiar más la difícil situación de Chiapas, pero también con la conciencia crítica de que las omisiones sólo servirán de coartada a quienes hoy entregan al imperio del norte este esencial recurso y a quienes hoy ocultan sus estrategias de exterminio y expulsión de la población indígena de la selva, hemos dedicado un especial cuidado a la reconstrucción de este difícil rompecabezas.

En función de ello reunimos durante los últimos cuatro o ya casi cinco años, todo tipo de información referida a la presencia de yacimientos de hidrocarburos y de actividades exploratorias de Pemex en la Selva Lacandona y, en menor medida, de las empresas norteamericanas en la Selva del Petén. De la misma manera que en el caso de cualquier otro recurso estratégico, procedemos a evaluar la situación peculiar de este recurso ubicándolo en el contexto de su respectivo mercado mundial, con la esperanza de que ello contribuya, de alguna manera, a pensar de forma nueva los procesos que conformaron la colonización de la selva, así como las recientes presiones económicas, políticas y sociales que llevan al estallido de la guerra en el corazón de Chiapas.

4.1. El contexto
4.1.1 Contexto mundial actual del mercado petrolero

1. La historia del siglo xx como la actual propuesta de los tecnócratas para el desarrollo del mundo en el próximo milenio se caracterizan por un irrefrenable consumo de energía (principalmente de petróleo y gas) que sólo encuentra una explicación de fondo si se tiene en cuenta el hecho de que quien verdaderamente ha descubierto y consumido de manera vertiginosa y salvaje toda la energía orgánica de los hidrocarburos acumulada durante cientos de millones años en el subsuelo del planeta, es el capital mundial y no la humanidad. Por lo mismo, dicho consumo -cuyo único motivo de fondo es la producción y acumulación mundial de plusvalor- se ha realizado durante el presente siglo a la manera de un consumo que no reconoce límites ni cualidades concretas en la naturaleza o en la diversidad cultural del mundo. De ahí la devastación ambiental que genera sufrimiento a los pueblos y a todas las formas de vida, pero también el hecho de que la producción y el consumo mundial de hidrocarburos y energía nuclear se organicen autoritariamente, de manera polarizada y excluyente. Como una sed infinita de energía que se enfrenta al uso de recursos finitos. Ello es así porque esta riqueza petrolera es un instrumento clave del control de la producción, del desarrollo técnico, de la explotación de miles de millones de trabajadores y de las relaciones de competencia y poder internacional. Por ello es la riqueza estratégica por excelencia, que debe ser controlada por los principales grupos de capital y las naciones que detentan el poder económico, político y militar. Así, dada la enorme importancia que tienen las grandes regiones productoras y/o poseedoras de yacimientos para el desarrollo futuro del capitalismo, el mercado mundial las dota con significados estratégicos específicos.

Si agrupamos a los países industrializados del mundo (América anglosajona, Europa Occidental, Japón, Australia y la ex Unión Soviética), se observa cómo a pesar de que concentran el 59.5% de la producción mundial de energía (petróleo, gas, carbón, energía nuclear, hidroeléctrica), en realidad consumen el 71.1% de la energía mundial, lo que les ocasiona una posición deficitaria de 16.4 millones de barriles diarios de petróleo equivalente (mdbpe). Déficit cotidiano de energía al cual se agregan los requerimientos de la mayor parte de los nuevos países industrializados del tercer mundo,[1] así como las pequeñas carencias energéticas de otros países no industrializados, lo que suma un faltante de 7.21 mdbpe. Demanda global de energía que es satisfecha -a final de cuentas- por los gigantescos aportes del Medio Oriente (15.1 mdbpe), África del Norte y Occidental (6.73), la América Latina petrolera (4.22) y un pequeño grupo de productores asiáticos (3.02).[2] Sin embargo, aunque esta manera de contabilizar -que agrupa a los países en regiones industriales deficitarias y en regiones periféricas superavitarias- permite apreciar dónde se ubican los orificios por los cuales se escapa la energía del tercer mundo, describe de manera incompleta a los grandes productores pues desdibuja el papel de la ex urss, que a pesar de su enorme crisis por la desaparición del Estado Soviético, aporta diariamente un excedente similar al del continente africano: 6.4 mdbpe.

Como el 60% de todo este flujo energético (171 844 millones de bpe) está conformado por el petróleo y el gas (el 37.1 y 22.8% respectivamente), el núcleo del control geopolítico de la energía pasa por las principales regiones consumidoras. En términos globales, puede reconocerse que el aporte decisivo de la producción mundial de petróleo y gas se concentra en tres grandes bloques geopolíticos: el Medio Oriente, la ex Unión Soviética y el continente americano (integrado por América anglosajona y los países petroleros de América Latina). Fuera de este núcleo central existen otras zonas productoras muy importantes, pero que no alcanzan a desempeñar un papel semejante.

Estados Unidos de América, pese a ser el mayor país productor de petróleo del mundo (11.4% y 24.5% respectivamente), es el país cuyo consumo es también el más alto de todos (24.7% y 28.7%), lo que lo convierte en un país ampliamente deficitario. Adicionalmente, Estados Unidos padece el severo problema del agotamiento de la mayor parte de sus reservas probadas y potenciales tanto de gas como de petróleo, que no se compensa con los nuevos descubrimientos de Alaska y el Golfo de México. De esta manera, la necesidad estadunidense de organizar sus compras en diversos mercados, aunada al daño económico que le ocasiona la organización internacional de los grandes productores, le impulsan a desarrollar diversos métodos de control de todas las zonas del mundo que cuentan con reservas estratégicas, muy especialmente de las más seguras y accesibles militar y políticamente, esto es, los complejos industriales y las áreas de yacimientos petroleros y gaseros de Canadá, México y el resto de América Latina. Tal es la razón por la cual, al tiempo en que Estados Unidos logra acaparar el grueso de los principales mercados americanos, desata simultáneamente una agresiva oleada de privatizaciones en América Latina, como un gran movimiento expropiatorio de toda la industria petrolera de la región [Petroleum Economist y Andersen Consulting, 1995].

La riqueza petrolera latinoamericana -ubicada principalmente en el sureste terrestre y marítimo de México, en la cuenca del Orinoco, el Golfo de Venezuela y el norte de Colombia-[3] aporta el 13.7% de la producción petrolera mundial y el 5.4% de la producción de gas. Con ella abastece el 40% de los mercados estadounidenses de petróleo, en tanto Canadá -tercer productor mundial de gas (7.06%) y décimo productor mundial de petróleo (3.5%)- aporta el 15% de las importaciones de petróleo de Estados Unidos y el 97% de sus importaciones de gas.

Las estrategias estadounidenses para la neutralización de su propia vulnerabilidad energética no se restringen exclusivamente a un intenso desarrollo tecnológico de los métodos de exploración, explotación, refinamiento, petroquímica, transporte y almacenamiento (por medio del mayor sistema mundial de tanques, complementado por un sistema de grutas subterráneas para el almacenamiento), sino que también recurren a una intensa y diversificada manipulación económica, política y militar que les permite, lo mismo fracturar y acosar a la opep,[4] que confrontar entre sí a los tres grandes bloques regionales que le abastecen de energía (Oriente Medio, la ex urss y América Latina), y también a los dos bloques menores del tercer mundo: África y Asia.

A mediados de los años setenta se estimó que en el subsuelo del planeta existían entre 1.7 y 2.4 billones de barriles de petróleo y gas,[5] de los cuales 1.01 billones -tomando en cuenta reservas probadas y probables- eran considerados como recursos recuperables conocidos. De estos últimos, se habían consumido hacia 1975 aproximadamente 335 100 millones. No obstante, hacia fines de 1997 el consumo de estos recursos había sobrepasado ya los 800 mil millones, al tiempo que las nuevas estimaciones sobre las reservas restantes de petróleo las ubicaban ahora entre 1 y 2.03 billones de barriles adicionales.[6] En realidad nunca ha existido un acuerdo claro en torno al monto de la riqueza petrolera, por lo que existen diferentes predicciones acerca de cuál será el momento en que comiencen a declinar las reservas de los grandes yacimientos y cuándo será el día en que se agote la última gota de los mismos. Campbell y Laherrère [1998], que son los más pesimistas, estiman que la producción mundial de petróleo comenzará a declinar hacia el año 2010, mientras que Edwards, el más optimista de todos, opina que ello sucederá hasta el 2020.

El problema en todo este conjunto de estimaciones consiste, por un lado, en que deben realizarse a partir de las declaraciones de las empresas privadas y nacionales, las cuales proporcionan cifras inexactas, porque mediante la manipulación de los datos se puede lograr un aumento en el precio de las acciones y utilizarlos en su favor al momento de solicitar créditos o una elevación de las cuotas de exportación. Por otro lado, los cálculos “científicos” de los especialistas de centros de investigación geológica o geopolítica del imperio se han dedicado también durante los últimos treinta años a ofrecer cifras que anuncian catástrofes energéticas para mejorar las posibilidades de venta de pseudosoluciones tecnológicas (como la energía nuclear) o para intensificar políticas transnacionales de explotación y privatización de las empresas.


4.1.2. Las empresas petroleras

Por el papel económico, social, político y militar que desempeña este valor de uso estratégico, el grupo del capital mundial dedicado a su producción es uno de los más importantes. De ahí su papel protagónico en la historia reciente del mundo. No casualmente el cártel de las siete compañías petroleras más poderosas, conocidas como las siete hermanas (Exxon, Mobil Oil, Gulf Oil, Texaco, Standard Oil of California, British Petroleum y Royal Dutch-Shell), mantuvieron una amplia colaboración con Hitler, Mussolini y Franco en la segunda guerra mundial hasta el momento en que la guerra les desfavorece. El papel del señor Deterding, director por más de 20 años de Shell, como defensor del fascismo y amigo personal de Hitler y Goering, ilustra bien cómo mientras el conflicto alienta en Estados Unidos el apoyo gubernamental a estas empresas para que desarrollen la exploración y producción del petróleo, en la Europa fascista estas mismas compañías abastecen a las potencias del Eje, colocando sus combustibles en los mercados negros. Otra intervención histórica determinante, pero más reciente, de las mismas empresas transnacionales puede observarse con el empresario petrolero George Bush, quien desde este coto de poder desarrolla la carrera política que le convierte en director de la Agencia Central de Inteligencia (cia), para desde ahí operar las intrigas internacionales (caso Irán-Contras) que permiten el arribo del neoliberalismo de Reagan a la presidencia de los Estados Unidos, para desde ahí pasar él mismo hacia la Casa Blanca.

De las veinte compañías que a inicios de los años noventa encabezaban la mítica lista de las 500 empresas de la revista Fortune, siete eran compañías petroleras [Yergin, 1992]. Si bien en esas fechas algunas de las originalmente conocidas como las siete hermanas se habían integrado dentro de otras compañías mayores, las principales empresas multinacionales que hoy dominan los mercados petroleros son, por orden de importancia, Royal Dutch-Shell (Angloholandesa), Exxon (norteamericana, dueña de lo que fue Esso, así como de gran parte de Imperial Oil, la empresa más importante de petróleo y gas de Canadá), British Petroleum (inglesa) y Amoco -recientemente fusionadas- Mobil Oil, Texaco (estadounidenses), Chevron (dueña de lo que anteriormente fue Standard Oil of California y Gulf Oil en Estados Unidos), eni (italiana), Atlantic Richfield Company (estadunidense), Elf Aquitaine (francesa), Yacimientos Petrolíferos Fiscales (argentina), Philips Petroleum y Conoco (norteamericanas).

En la década de los años setenta, cuando los países productores de petróleo impusieron sus precios, las siete hermanas pudieron apropiarse del 40% de los beneficios globales del petróleo, gracias a que controlaban los puntos clave de la producción y comercialización de crudos. A esto se añade la manera diversificada en que se ubican actualmente en la división del trabajo: en el carbón y los minerales Shell y Exxon, en la energía eléctrica Exxon y Texaco, en plataformas marinas y diseño de nuevos materiales Shell y Texaco, en la búsqueda de energías alternativas de punta Shell y BP, y en el transporte todas las empresas. Éstas se han fusionado, además, con los principales grupos financieros de su país, siendo el Chase Manhattan Bank el principal accionista de Exxon, Chevron y Mobil Oil; Morgan Guarantee es el principal accionista de Mobil Oil, así como el segundo más importante de Exxon y de la parte de Chevron que pertenecía a Gulf Oil y Unión Oil of California. Citibank es el principal accionista de Aco Philips Petroleum, Conoco (comprada por Dupont), Getty Oil y Exxon.[7]

La conexión global del sector petrolero con el financiero resulta esencial para comprender la manera en que el cobro de la deuda financiera internacional del tercer mundo está ligado a los procesos de privatización de las empresas públicas en Rusia, África y América Latina. Tal es la respuesta histórica a la insubordinación que desarrollan a partir de la segunda guerra mundial los estados rentistas del tercer mundo -que se crean industrias nacionales de extracción, refinación, petroquímica y la articulación de los principales países exportadores, en la opep. Proceso de desarrollo periférico que las grandes transnacionales -constructoras iniciales de la civilización petrolera y propietarias originales de sus yacimientos- vivieron como un gran despojo. “Hoy las diez compañías petroleras nacionales más grandes controlan más del 70% de las reservas mundiales. En contraste, las diez compañías petroleras multinacionales más grandes controlan menos del 2%” [Simpson, 1998]. Las principales empresas estatales son Aramco (Arabia Saudita), National Iranian Oil Company (Irán), Petróleos Mexicanos (México), Pedevesa (Venezuela), China National Petroleum Corporation, Kuwait Petroleum Company, Sonatrach, Nigerian National Petroleum Corporation, Libya National Oil Co. y Abu Dhabi National Oil Co. En el caso de la mayor empresa rusa, lukoil, la propiedad gubernamental es parcial.

La actual reconquista del sector energético del tercer mundo es, entonces, un embargo y despojo de la riqueza industrial penosamente acumulada durante los últimos cincuenta años, gracias al paulatino control político de los gobiernos periféricos mediante golpes de estado, progresivo endeudamiento, narcotráfico, corrupción sistemática, etcétera. El asalto aprovecha la burocratización de las grandes empresas nacionales, fomentando su desorganización, su fragmentación y la compra paulatina de sus sectores. La oleada de privatizaciones transita en el tercer mundo por la sucesiva adquisición de las divisiones de exploración, transportación y producción de petroquímica básica y plantas de generación eléctrica, por las compañías gaseras y sus redes de distribución, por las divisiones de refinación de las empresas petroleras y sus proyectos de mejoramiento y desarrollo. Un método recurrente -después del debilitamiento deliberado de la estructura operativa de las empresas públicas mediante el retiro de subsidios o su completa liquidación- ha sido la creación de una red de filiales de las grandes transnacionales que se alían a los gobiernos locales mediante coinversiones en empresas de riesgo (joint ventures), pero también la venta de la participación del Estado en las empresas públicas, la venta directa de la totalidad de la empresa, o el concesionamiento de la explotación del recurso u operación de la empresa.

4.2. Antecedentes

No mucho tiempo después que en Estados Unidos, durante la segunda mitad del siglo xix, se desata la fiebre por la obtención de una nueva materia prima útil para el alumbrado con base en las lámparas de aceite, comienza en Chiapas la temprana exploración para detectar yacimientos de petróleo. Desde aquel entonces hasta el día de hoy científicos alemanes, norteamericanos, franceses y mexicanos han buscado persistentemente los codiciados yacimientos. Tal historia, reconstruida en sus líneas generales hace 40 años por Müllerried, ha logrado precisarse más recientemente en un estudio inédito de Fabio Barbosa. Por desgracia ambos intentos detienen su narración cuando comienza la segunda guerra mundial, periodo en el cual nuestro hidrocarburo, muy lejos ya de su original función técnica, pasa a convertirse en el principal combustible mundial de un nuevo patrón técnico. A partir de esta fecha la producción, distribución y consumo mundial de esta materia prima han pasado a ser dominadas por la nueva potencia hegemónica norteamericana, cuya industria civil y militar, así como su Leviatán entero, parecieran respirar petróleo por todas sus branquias.

No casualmente, a partir de estas fechas, el grupo mayoritario de los geólogos extranjeros que investigarán Chiapas será de nacionalidad estadunidense. Los cuales contribuyen junto a los mexicanos en la recolección de pistas para el esclarecimiento de la historia geológica de la región. La reconstrucción de la paleogeografía de Chiapas[8] pone en claro cuáles son las regiones del subsuelo en las cuales subyacen, a miles de metros de profundidad, las rocas donde millones de años atrás aconteció la formación del petróleo, así como las otras formaciones geológicas en las cuales parte de ese petróleo inicia su migración hacia la superficie, sea para quedar atrapado dentro de trampas rocosas impermeables (domos anticlinales salinos, fallas, arcos anticlinales), sea para fugarse finalmente hasta la superficie terrestre.

Mediante dichas exploraciones los geólogos logran reconstruir la manera en que se fueron formando las diversas capas de rocas del subsuelo, así como las posibilidades de que en determinadas épocas -en función de la geografía de aquel periodo- quedasen atrapados los elementos orgánicos que pudieran haber dado origen al petróleo. Por ello estos técnicos se dedican a reconstruir muy cuidadosamente, por medio de sucesivas exploraciones del terreno, cuáles son todos los tipos de rocas que afloran a la superficie, la manera en que la topografía superficial sugiere las formaciones del subsuelo, o los estudios de magnetismo y gravimetría que indican la densidad y las propiedades de las rocas subterráneas. A este tipo de estudios se añaden explosiones subterráneas que, por la manera en que vibran los suelos, pueden revelar, entre otras cosas, la presencia o ausencia de líquidos dentro de las rocas. Conforme las diversas señales acumulan certezas, el trabajo de exploración se decide por opciones cada vez más costosas, pero más firmemente indicadoras de la presencia de hidrocarburos. Entre las formas últimas de la exploración se encuentra la perforación de pozos profundos que permiten saber con mucha precisión a cuántos miles de metros de profundidad se encuentran las capas geológicas con mayores posibilidades petroleras. Cuando todas estas aproximaciones están agotadas no queda más que comenzar a perforar sistemáticamente en todos los sitios elegidos por su alta potencialidad, hasta encontrar todos los lugares en los cuales emerge petróleo, y de entre todos estos sitios los que por su formación interna permitirán la mejor manera de conservar la presión del gas subterráneo.

Este intenso trabajo de exploración es el que termina permitiendo imaginar a los geólogos la historia remota de las superficies y los mares que se fueron sucediendo en cada uno de los lugares de la tierra, dando origen a la formación temprana de los hidrocarburos.

4.2.1. Transgresiones marinas, biodiversidad y la formación del petróleo

Visualizar la situación geográfica en que se encontraban México y Chiapas hace cientos de millones de años, durante el lapso en que acontece la lenta formación y migración de los gigantescos mantos petroleros del sureste, requiere de un esfuerzo imaginativo al que los científicos sociales estamos poco habituados. Lo primero que hay que tener en cuenta es que hablamos de procesos acontecidos en lapsos descomunales (cientos de millones de años) que desbordan las medidas más amplias de la historia humana. Lo cual también, de entrada, nos obliga a renunciar a los referentes geográficos normales, pues los territorios que en la historia habitual reconocemos como marcos físicos de referencia invariable, si nos remontamos cientos de millones de años atrás se nos esfuman entre insospechados y desconocidos litorales, planicies, selvas, taludes continentales y cadenas montañosas. (Véase mapa 5.1)

En tiempos tan remotos, el irreconocible embrión de lo que posteriormente será México ocupa en realidad otra longitud y otra latitud en el planeta, sin haberse dibujado en realidad su cuerno de abundancia. Ni siquiera se ha esbozado lo que será el Golfo de México y su Península de Yucatán. Estamos más bien frente a un territorio completamente diferente, donde los mares cubren parte de lo que hoy es tierra y sobresalen macizos continentales que después desaparecerán bajo el mar. Las plantas y animales que poblaban dichos continentes no sólo eran otros a los actualmente existentes, sino que, además, al paso de los millones de años, se desarrollaron, masificaron y diversificaron, al tiempo que enfrentaron catástrofes cíclicas que produjeron la desaparición de miles de especies. Tal el exótico escenario del pasado escrito en el subsuelo del sureste mexicano que hoy resulta indispensable identificar para poder determinar cuáles fueron las regiones en las que aconteció la formación y el atrapamiento de los gigantescos yacimientos petroleros.

Como cualquier otra parte del mundo, en sus orígenes más remotos Chiapas se muestra como una tierra de intensos cambios. Conforme el bloque tectónico de América del Norte se desprende lentamente de ese gran continente unificado que fue Pangea -en un lapso de tiempo gigantesco que dura 200 millones de años y que corre de fines del Paleozoico a inicios del Cenozoico- otras placas tectónicas menores se acomodan en el extremo sur de lo que en un futuro remoto habrá de ser México. Durante el Paleozoico -nos explican los geólogos- el bloque tectónico “Maya” (del cual habrá de surgir la península de Yucatán) se encuentra adyacente al bloque “Oaxaca” en el lado este, mientras el bloque “Chortis” (del cual habrá de formarse Centroamérica) se encuentra también en una posición adyacente a Oaxaca, pero en el lado oeste.[9] En este proceso de acomodo se abren y cierran paso sucesiva y reiteradamente las aguas del mar, “transgrediendo” o “retrayéndose” (son los términos precisos que emplean los científicos) sucesivamente de los territorios que habrán de componer lo que será Chiapas.

Sin embargo, tales eventos geológicos acontecen cuando en el curso de la evolución biológica se masifican, consolidan, entran en crisis, para finalmente volver a resurgir, los más grandes experimentos de la biodiversidad. La huella de tales procesos ha quedado impresa no sólo en hermosos fósiles petrificados que de continuo resurgen de las entrañas de la tierra, sino también en la incorporación íntima de los hidrocarburos (carbón, gas y petróleo) dentro de ciertas rocas que se forman mediante complejos procesos de sedimentación.

Para el asunto que aquí nos interesa, durante los dos periodos del Carbonífero tardío -el Missisípico superior y el Pensilvánico, acaecidos hace 360 y 320 millones de años respectivamente-, cuando prácticamente el Paleozoico concluía, se desarrolla una fuerte heterogeneidad de medios ambientales físico-biológicos, apareciendo en nuestra región chiapaneca ámbitos lagunares de plataforma marina, detríticos y calcáreos, con alto contenido orgánico. Mientras, en el Pérmico inferior y medio, hace 280 millones de años, aparecen en la región desarrollos arrecifales como brechas de talud arrecifal.[10] Ya hemos explicado en el primer capítulo que las cuencas y plataformas marinas, así como los grandes arrecifes coralinos son las áreas donde particularmente se concentra el florecimiento de la vida, incluida la microscópica. Razón por la cual, hace cientos de millones de años bulle la vida en lo que tiempo después será justamente el corazón de la selva chiapaneca.

En el periodo paleozoico se produce -según cálculos científicos- el 29% del petróleo mundial. Sin embargo, dicha etapa geológica no alcanza una mayor importancia económica para nosotros porque acontece hace 245 millones de años (por motivos todavía ignorados) la peor de todas las catástrofes evolutivas conocidas, desapareciendo el 50% de las familias biológicas existentes en aquel entonces. La biodiversidad del planeta sólo recreará nuevas especies, igualando la fuerza vital del periodo previo, hasta la fase intermedia del Mesozoico, mejor conocida como Jurásico; y esta biodiversidad sólo será ampliamente rebasada hasta su tercera fase final, aquella que es considerada como la más importante de todas desde el punto de vista de la exploración petrolera: el Cretácico. Tal es la razón principal por la que la producción del 43% del petróleo existente en el mundo acontece en el periodo mesozoico.[11] Richard Nehring, el geólogo que redacta para la cia el informe más completo que hay sobre el petróleo del mundo, identifica una gigantesca área mundial donde acontece la generación masiva de petróleo, reconociendo que ésta tuvo durante el periodo jurásico la forma de un anillo dentro del cual quedan curiosamente relacionadas todas las actuales regiones petroleras de los continentes americano, europeo, asiático y africano, que por aquel entonces apenas iniciaban su dispersión respecto de Pangea.[12] (Véase mapa 5.2)

López Ramos reconstruye, en su Geología de México, las circunstancias ambientales que pudieron intervenir en la generación de petróleo durante el Jurásico dentro de la región chiapaneca, determinando con cierta precisión el espacio donde en aquel entonces se localizaba el mar, la tierra firme y sus litorales; y especificando, además, la medida y ubicación de la plataforma marina continental, las áreas de cuenca marina, así como la franja litoral donde pudieron haber existido lagunas costeras y deltas formados por las desembocaduras de los ríos. El mapa resulta particularmente sugerente si se tiene en cuenta la teoría de John Gribbin, para quien los yacimientos de petróleo tienden a formarse en los deltas de los grandes ríos, en tanto ahí se acumulan masas enormes de residuos orgánicos, que en el curso de las sucesivas eras geológicas suelen eventualmente ser recubiertas por sedimentos que al petrificarse, sometiéndose a una enorme presión y a una elevada temperatura, dan origen al petróleo.[13] Una observación cuidadosa de los mapas correspondientes a aquellos tiempos permite apreciar cómo estas zonas claves en el proceso de gestación del petróleo se ubican precisamente en una vasta área entre los Altos de Chiapas y la región de la Selva, muy especialmente en Las Cañadas. (Véase mapa 5.3)

Sin embargo, es durante el periodo Cretácico que el nivel del mar se mantiene en continuo ascenso. El crecimiento del nivel de las aguas llega hasta niveles jamás alcanzados anteriormente y que nunca más volverán a alcanzarse. Así, mientras acontece la progresiva separación de los grandes continentes, en el extremo sur de lo que será América del Norte continúa el desarrollo de regiones marinas, de plataforma y arrecifales. “Estos mares” -señala Michel Benton- fueron cubriendo áreas que habían sido tierra, y zonas anteriormente desérticas se convirtieron en llanuras inundadas. Al final del periodo dos quintas partes de las áreas continentales del mundo yacían bajo aguas poco profundas”.[14] En un intervalo de tiempo que comienza hace 120 millones de años y termina hace 75, el mar de Thetis rebosa de microplancton, que se supone queda sepultado bajo los sedimentos anóxicos y salados de los bancos de arena marinos poco profundos, lo cual impide el proceso de su descomposición, convirtiendo a tales residuos en petróleo. “Hoy más de la mitad de las reservas petrolíferas mundiales conocidas corresponden a yacimientos originados en Thetis (Golfo Pérsico, Norte de África, Golfo de México y Venezuela)”.[15]

Tal es la razón geológica de fondo por la cual los estratos correspondientes al Cretácico han tenido y continuarán teniendo la mayor importancia en la exploración petrolera de Chiapas. Como se recordará, los importantes yacimientos gigantescos mexicanos de Reforma, localizados en la frontera entre los estados de Chiapas y Tabasco, fueron descubiertos en la primera mitad de los años sesenta dentro de estratos del subsuelo correspondientes al Cretácico. Razón que a inicios de los años setenta vino a confirmar intensamente el viejo interés entre los geólogos exploradores de la región para continuar investigando con mayor acuciosidad este mismo estrato en diversas regiones de los Altos de Chiapas, así como en la región de la Selva, incluidos el norte de Guatemala y Belice, pero también en la región marina que rodea toda la Península de Yucatán.

Al respecto resultan muy indicativos los mapas de Pemex elaborados en 1974 por Olivas Ramírez, pues en ellos se realiza una sugerente síntesis de todos los trabajos de exploración geológica realizados durante varias décadas por numerosos científicos mexicanos y extranjeros.[16] Estas cuatro cartas geográficas comparan con la silueta geográfica actual la situación que muy probablemente imperó en el Sureste mexicano durante el Cretácico (Inferior, Medio y Superior) e inicios del Cenozoico (Paleoceno y Eoceno). Por lo mismo, estos mapas pueden leerse imaginando que se trata “a grosso modo” de capas geológicas que hoy se superponen en el subsuelo del sureste mexicano, dejando en el fondo a las más antiguas y en la superficie a las más nuevas.[17] Hasta donde las diferentes perforaciones geológicas de los años setenta permiten aclarar las cosas, existían en la región de lo que hoy es el gran Sureste mexicano dos grandes áreas terrestres, una situada al Nornordeste, denominada Plataforma de Yucatán, y otra situada al Sur Poniente, que se puede denominar como Paleocontinente del Pacífico o Macizo de Chiapas, las cuales cercaban una región marina intermedia, dentro de la cual acontecían procesos de sedimentación diferenciados correspondientes a aguas poco profundas de plataforma marina, y a aguas profundas de mar abierto o cuenca. (Véanse mapas 5.4 a, 5.4b, 5.4c, 5.4d y 5.4e)

Olivas Ramírez observa cómo la estratégica región petrolera de Reforma, (donde se ubican los pozos de Cactus 1, Sitio Grande y Lomas Tristes) está ubicada, a lo largo de los 120 millones de años descritos por los mapas, en una interesante “zona de transición”, que en ocasiones la encontramos como cuenca y en otras como borde de plataforma marina. Área que resulta particularmente propicia para el desarrollo de arrecifes coralinos, con su elevada capacidad para el desarrollo de biodiversidad y posible generación de petróleo. Razón por la cual dicho investigador recomienda, en las conclusiones de cada uno de los cuatro mapas, que las futuras exploraciones en la zona se realicen siguiendo las regiones y capas de rocas del subsuelo (o facies) correspondientes a lo que anteriormente fue el área de transición entre la cuenca y el borde de plataforma. Debe tenerse en cuenta otro dato adicional que también ofrecen estos cuatro mapas: el tipo de sedimentación operante en las áreas de plataforma favoreció la formación de rocas carbonatadas, las cuales, por su porosidad, resultarán millones de años más adelante favorables al proceso de migración del petróleo.

El conocimiento paleogeográfico resulta extremadamente difícil de precisar, no sólo porque las épocas de las que se habla son muy antiguas y los periodos de tiempo con los que se trabaja muy grandes, sino también porque las profundas perforaciones geológicas de investigación en diversas regiones resultan extremadamente caras. Nuestros conocimientos sólo son aproximados. No debe extrañar entonces que en 1979 Montes de Oca presente un panorama de litorales y cuenca marina del Sureste mexicano algo diferente del presentado por Olivas Ramírez para el Cretácico. Sobresale en estos nuevos mapas la interpretación del Cretácico Inferior, en el cual la zona de evaporitas resulta gigantesca. De la Rosa, Eboli y Dávila, en su presentación de la secuencia paleogeográfica del Sureste mexicano, nos explican que en la región se desarrollan arrecifales y periarrecifales, donde se pueden identificar localidades de ambientes de laguna, supramarea e intermarea, en la que se precipitan carbonatos. En los casos del Cretácico Medio y Superior la divergencia propiamente no existe por cuanto el mar en estos dos casos cubre ya toda el área chiapaneca, principalmente bajo la modalidad de plataforma marina.[18]

Resulta claro, a final de cuentas, que para estos autores, directamente en las áreas de cuenca y plataforma -o indirectamente en la zona de evaporitas-, y en las etapas Inferior, Media y Superior del Cretácico -incluso en una etapa mucho más tardía del Cenozoico (el Mioceno inferior) en la que vuelven a restablecerse en el planeta las condiciones generadoras de hidrocarburos-, se dan siempre condiciones marinas favorables para la formación de petróleo por todo el estado de Chiapas, muy especialmente en la región de la Selva Lacandona y Las Cañadas.

4.2.2. Las trampas del petróleo

Según la reconocida hipótesis sobre el origen orgánico del petróleo, los científicos han imaginado que la sustancias orgánicas atrapadas dentro de los procesos de sedimentación realizan durante millones de años una lenta metamorfosis química que responde a condiciones anaeróbicas o de alta salinidad, que al ser sometidas después de una enorme presión y temperatura generadas por el amontonamiento sucesivo de gigantescas capas de sedimentos terminan por generar petróleo. Una vez éste ha terminado de formarse dentro de los microscópicos poros de las llamadas rocas madre, en virtud a su muy elevada presión tiende a escapar por rocas porosas a través de las capilaridades o microgrietas que en ellas genera dicha presión, iniciando así su proceso de migración -según López Ramos no más allá de cien kilómetros-[19] hacia otros estratos geológicos. Traslado en el cual los aceites sufren una suerte de filtrado que los convierte paulatinamente en hidrocarburos cada vez más ligeros. Las rocas porosas (arenisca, caliza o dolomita) favorecen el flujo migratorio y la acumulación de aceite y gas en las llamadas rocas almacenadoras,[20] mientras que rocas impermeables (rocas sello) tienden a atrapar debajo de sí al petróleo (las capas de esquisto arcilloso conforman los sellos más comunes), si bien las evaporitas -yeso, ahidrita y halita- también forman sellos excelentes en muchos yacimientos de petróleo.[21] El aceite o el gas también pueden escapar hasta la superficie, dando origen a lo que en México nombramos como chapopoteras, o bien diluirse en áreas muy extensas del subsuelo, lo que vuelve incosteable la explotación del recurso.

La dimensión de las trampas posibles y la magnitud de los depósitos efectivos son datos que los exploradores de petróleo consideran decisivos, pues mientras más grande sea la trampa mayor podrá ser la acumulación de hidrocarburos. Existen dos tipos de trampas, las estructurales y las estratigráficas, destacando, sobre todo, la importancia de las primeras. De entre las estructurales, las formadas por anticlinales son las más importantes.[22] Así, los yacimientos asociados con domos salinos suelen ser pequeños porque su superficie raramente rebasa unos cuantos kilómetros cuadrados. En cambio, los arcos anticlinales en interiores continentales estables, como los que se encuentran en Oklahoma, el norte de Texas, Kansas, y muy en especial en el Medio Oriente, el Norte de África y muchas regiones de la ex Unión Soviética, pueden abarcar grandes superficies. En estos casos, si los depósitos son gruesos o si son numerosos, la acumulación resultante puede ser gigantesca.

Hacia 1978, según estima Richard Nehring, el 81% de las reservas conocidas (819 200 millones) se encontraban localizadas en 272 campos petroleros gigantes y más de la mitad de aquéllas en 33 campos supergigantes,[23] mientras que sólo 10% del total se encontraba dispersa en 200 mil campos menores (con menos de 100 millones de barriles cada uno). Tal es la razón por la que el principal esfuerzo de exploración petrolera en el mundo consiste, sobre todo, en ubicar las trampas petroleras gigantes o supergigantes. Lo anterior nos permite además comprender la desigual distribución planetaria del recurso: “entre los yacimientos del Medio Oriente, hay diez supergigantes con reservas recuperables de petróleo que oscilan entre los 10 y 75 mil millones de barriles. Los únicos yacimientos supergigantes que se encuentran fuera de esta zona son: ocho en la Unión Soviética; uno en Holanda; uno en Venezuela; uno en Reforma, Chiapas, en México; y probablemente uno en el norte de Alaska. Los yacimientos gigantescos y supergigantes escasean relativamente en el Hemisferio Occidental, pues sólo son tres” (Meyerhoff, p. 52). A contrapelo de la momentánea ilusión de abundancia generada por su frenética explotación, estamos en realidad frente a una materia prima no renovable, que de cara a las enormes tasas crecientes de consumo energético en el mundo industrializado, en realidad resulta ser un recurso muy escaso.[24] Si a ello se añade que a mediados de los años setenta los 94 yacimientos gigantescos que posee América del Norte se encontraban casi agotados, y que los 135 que por esas mismas fechas poseía el Hemisferio Occidental sólo contenían el 11% de las reservas mundiales totales, podrá evaluarse nítidamente no sólo la enorme importancia de los dos principales bloques petroleros en el mundo (el Medio Oriente y la ex Unión Soviética), sino también los descubrimientos gigantescos hechos en México durante los últimos veinte años en Tabasco, Chiapas y el Golfo de México, que modifican hasta cierto punto esta situación tan desfavorable para los Estados Unidos.[25]

Un simple examen del mapa geológico de la región de Chiapas que muestre la enorme cantidad de anticlinales en la región sugiere de entrada la enorme cantidad de posibles trampas estructurales que podrían contener enormes cantidades del petróleo que, según hemos examinado en el apartado anterior, se pudo haber formado hace cientos de millones de años en el subsuelo de toda esta región selvática de Chiapas. (Véase mapa 5.5)

4.3. Posibilidades y certezas
4.3.1. La importancia petrolera de la Selva Maya en los informes geológicos norteamericanos

Comenzamos presentando los diagnósticos de los geólogos norteamericanos por la manera en que proceden a sintetizar la multitud de los análisis efectuados por decenas o tal vez centenas de geólogos mexicanos. Las fuentes que retomamos corresponden tanto a la prestigiada revista petrolera internacional Oil and Gas Journal, como a una serie de informes científicos y políticos, destinados a investigadores técnicos especializados y a funcionarios públicos inmersos dentro de situaciones coyunturales. A través de este conjunto se logra una primera imagen de las reservas petroleras conocidas en el norte de Chiapas y Guatemala, de las reservas posibles en las selvas Lacandona y del Petén. Ello permite aproximarse a los márgenes que nos dan una idea de la medida, y por ahí, de la importancia de las reservas petroleras en las diversas regiones de Chiapas.

El punto de vista de Oil and Gas Journal

En un primer reporte del sureste chiapaneco, la revista Oil and Gas, correspondiente a 1974,[26] refiere los descubrimientos en los sedimentos del Cretácico en la planicie Chiapas-Tabasco para evaluar la nueva posición de México respecto de los descubrimientos de nuevas reservas en el Sureste. Esclarece que los prospectos en búsqueda de más fuentes de petróleo en el Sureste de México no están limitados al área Chiapas-Tabasco.

Cerca de la frontera con Guatemala Pemex ha comenzado una campaña de perforación para evaluar el potencial de los sedimentos Cretácicos en esta área. Cerca de ahí, Shenandoah Oil Co. ha logrado lo que parecen ser los primeros dos descubrimientos comerciales de hidrocarburos nunca antes hechos en Centroamérica -los campos Tortugas y Rubelsanto, actualmente en desarrollo. Si encontramos petróleo en estas áreas -según sostiene Javier Meneses, director de exploración de la zona sureste de Pemex- habremos encontrado otra provincia petrolera. Han circulado reportes acerca de que habríamos encontrado una provincia gigante que va desde Chiapas hasta Guatemala, pero las evidencias geológicas que tenemos muestran claramente que lo que tenemos son dos provincias diferentes. Las estructuras de Chiapas-Tabasco son definitivamente anticlinales, mientras que aquellas de Guatemala son domos salinos. Lo más atractivo del área más cercana a la frontera con Guatemala -según Meneses- es que los sedimentos Cretácicos están a mucho menor profundidad que en Reforma. Esto significaría un desarrollo más rápido a menor costo.”

Un segundo reporte de 1977 en la revista Oil and Gas Journal[27] expone la manera en que los geólogos de aquel periodo hacían conjeturas y deducían la existencia antiquísima de grandes estructuras paleogeográficas que pudieron haber funcionado no sólo como matriz original en los primeros procesos de formación de petróleo, sino también como un área gigantesca muy propicia para el desarrollo de rocas almacenadoras y sellos. Para ello se presenta un interesante mapa del Sureste mexicano que describe la presencia de un inmenso arrecife de corales -como un enorme anillo que circunda por completo la península de Yucatán. (Véase mapa 5.6)

Se subraya la presencia de dos nuevas zonas con posibilidades petroleras que flanquean a la de Reforma: la antigua plataforma marina de Yucatán y la plataforma de Córdoba; todo lo cual define una nueva área de prospección gigantesca que se extiende desde el norte del Golfo de México hasta el pie de las cordilleras de Chiapas y al este de la península de Yucatán, así como al oeste del estado de Veracruz. Ello parecieran confirmarlo los descubrimientos cretácicos realizados por Pemex en Copite y Matapioche en Veracruz, y por Senandoah en Guatemala, relacionados con los de Reforme en el norte de Chiapas.

“Mientras los trabajos exploratorios avanzan en el sureste de México, Pemex está encontrando más y más evidencias que apoyarían su creencia acerca de que los campos de Chiapas-Tabasco y del Golfo de Campeche se encuentran ubicados en una pequeña porción de un gigantesco arrecife de coral formado a lo largo de la antigua plataforma de Yucatán durante el Cretácico-Jurásico. Según lo delinean los geólogos, el gigantesco arrecife, tipo atolón, se extiende desde cerca de 200 millas al oeste de Reforma (Cuenca del Papaloapan) hasta el mar abierto del Golfo de Campeche, y rodea la actual península de Yucatán. Luego penetra en Belice y Guatemala y avanza hacia el oeste dentro del territorio mexicano y cierra el círculo dentro de la porción sureste en la cuenca del Papaloapan. Ahí, Pemex ya ha encontrado una importante producción de hidrocarburos en el Cretácico -la alta porosidad de los sedimentos calcáreos es semejante a aquellos de Reforma y Campeche. Pemex considera que las mejores acumulaciones de petróleo serán encontradas en las áreas contiguas al arrecife de coral. Sin embargo, hacia la porción central del atolón, los depósitos lagunares y el amplio espesor de las intrusiones evaporitas podrían disminuir el potencial de mayores acumulaciones”.[28]

En un tercer reporte de Oil and Gas Journal (de 1982) sobre la Selva Lacandona,[29] -a propósito de un balance general en el cual se evalúan las principales cuencas productoras y potenciales de México y los diversos trabajos de exploración realizados en el país (exploración geológica detectando trampas estratigráficas y estructurales, sismología y análisis geoquímico)- se presenta a la cuenca Lacantún (correspondiente a Marqués de Comillas) como una de las principales áreas nacionales para los trabajos de exploración, así como la forma general en que se han dividido para aquel entonces los trabajos de prospección en el estado de Chiapas.

En referencia a la sierra de Chiapas se afirma que Pemex ha comenzado trabajos de prospección geológica superficial (detectando trampas estratigráficas y estructurales) y de geofísica, sismología y perforación de pozos de sondeo estratigráfico, detectando “a las provincias tectónicas de Simojovel y de Yaxchilán como las de mejores posibilidades”.

“En la zona sur del país han existido campos productores durante años asociados principalmente con domos salinos”. Estos se producen en los niveles rocas areniscas del Terciario. El desarrollo en este lugar es lento pues no hay suficiente mano de obra en el sur. La porción sureste de la provincia de Yaxchilán es muy similar a los campos productores de Rubelsanto y Tortugas en la frontera guatemalteca. Trabajos recientes de geología superficial y de sismología -donde han sido posibles- han detectado varios alineamientos estructurales largos y estrechos. Dos de ellos serán perforados el próximo año hasta el nivel del Mesozoico. Dadas las características del área y la existencia de sedimentos del Terciario, es razonable esperar que resulten productoras.

“Cerca del límite con Guatemala estudios geofísicos han encontrado estructuras mucho más amplias que las del campo Rubelsanto en Guatemala. Se cree que estas estructuras contienen rocas similares con posibilidades iguales de acumulación de hidrocarburos. Éstas serán perforadas hacia finales de 1983. Existen varios estudios exploratorios adicionales a la perforación exploratoria, planeados en 1982: geología superficial, geoquímica, sismología, gravimetría y paleosedimentología”.

En 1982 la revista Oil and Gas Journal[30], reportando un reciente e importante descubrimiento del momento, explica que la compañía Petróleos Mexicanos incrementa sus estimados de reservas probables de petróleo en un 40% (hasta 80 mil millones de bpe). Los descubrimientos de hidrocarburos ligeros se encuentran cerca de Simojovel Chiapas y en la conocida cuenca de Chiapas-Tabasco en el norte.

Finalmente en 1992[31] la revista Oil and Gas vuelve a insistir: “México está cubierto en el 75% de su superficie por seis secuencias sedimentarias, sin embargo la mayor parte de la producción de petróleo y gas está restringida a las cuencas que se encuentran bajo la planicie costera del Golfo de México. Las excepciones son los campos de gas del cuenca de Sabinas (en Nuevo León y Coahuila) y los recientes campos descubiertos de petróleo y condensado en la Sierra de Chiapas”.

“La cuenca de la Sierra de Chiapas es la última provincia petrolera de México descubierta. En 1986 el campo de gas/condensado de Nazareth fue descubierto en una secuencia de evaporitas y calizas del Cretácico Inferior. En 1990 fue descubierto petróleo en el campo Lacantún en secuencias litológicas similares pero de edad del Albiano/Cenomaniano [es decir en el punto de transición entre el Cretácico Inferior y Superior]”.
El punto de vista del U.S. Geological Survey

Según las apreciaciones del geólogo James A. Peterson, realizadas durante 1986 en la convención anual de la American Asociation of Petroleum Geologysts,[32] los depósitos petroleros de Chiapas y Guatemala deben ubicarse como parte de una de las dos grandes cuencas de la región. La primera es un área del Terciario localizada en el Golfo de México, dentro de la cual se incluyen tanto los campos petroleros del norte del estado de Chiapas (ubicados en los municipios de Reforma, Juárez, Pichucalco, Sunuapa y Ostuacan) como los de Tabasco y Campeche. La segunda es propiamente la cuenca del Petén, que incluye al este de Chiapas y el norte de Guatemala.

Para este investigador las mayores reservas de petróleo en el área se generaron en el Paleoceno, el Cretácico y el Jurásico. Es el caso de las reservas de Reforma y la sonda de Campeche. Los varios campos petroleros pequeños del centro occidental de Guatemala (es decir, en la línea fronteriza con México) pertenecen al Cretácico, mientras que un descubrimiento mayor se ha reportado también en el noroeste de Guatemala. Acumulaciones de petróleo de pequeña a mediana escala también pueden encontrarse en areniscas del Mioceno, en estructuras salinas en la Cuenca Salina del Istmo, en la porción occidental del estado de Tabasco, México. Casi todos atrapados bajo domos salinos y anticlinales. Otras producciones menores de petróleo pertenecientes al Cretácico se ubican en un profundo cinturón, fuertemente deslizado, a lo largo del flanco oeste de la cuenca de Veracruz.

Los segmentos de la corteza que van del Paleozoico al terciario ocupan una enorme franja de la corteza que va de los 6 mil a 12 mil metros de profundidad. Durante los últimos 12 años se han descubierto en ella alrededor de 50 campos petroleros, de los cuales seis pertenecientes al Mesozoico son gigantes o supergigantes, con rangos de producción extremadamente altos, que promedian de 3 mil a 5 mil barriles diarios de petróleo (bdp). Si bien los mejores campos llegan a producir más de 20 mil bdp, particularmente en la sonda de Campeche, donde se encuentran pozos que producen entre 30 mil y 60 mil bdp.[33] Las reservas identificadas en el área Sureste de México-Guatemala, casi toda en campos del Mesozoico, son cercanas a los 53 mil millones de barriles de petróleo, 3 mil millones de barriles de gas natural líquido y 65 billones de pies cúbicos de gas [11.7 mil millones de bdp]. El estimado de recursos no descubiertos es de cerca de 78 mil millones de barriles de petróleo y 120 billones de pies cúbicos de gas [21.6 mil millones de bdp].

Si bien Charles D. Masters y su equipo de investigadores, en un ejercicio de estimación y análisis sobre las reservas en todas las cuencas petroleras del mundo (World of Petroleum de 1997, en la sección “World Petroleum assessment and analisis”), realizan estimaciones mucho más conservadoras para toda la región del sureste de México, pero sobre todo para Chiapas, y llegan incluso a omitir por completo información sobre los reconocidos campos petroleros de Guatemala (a pesar de que en ese informe se habla de una nueva región petrolera en la costa del pacífico de Guatemala, así como en las costas de Quintana Roo y Belice, en las montañas de Honduras y en las costas de Nicaragua). (Véanse mapas 5.7 a y 5.7b)

En sus cálculos presentan las reservas identificadas, los recursos no descubiertos (con diferentes posibilidades de ser descubiertos) y los futuros (que es la suma de los recursos descubiertos más la media de los recursos no descubiertos) de diferentes cuencas pertenecientes al sureste de México:

1. la Cuenca de Campeche

2. la Cuenca de Comalcalco

3. la Cuenca de Veracruz

4. la Cuenca Salina del Istmo

5. la Cuenca de la Planicie de Reforma

6. la Cuenca de Macuspana

7. la Cuenca el Anticlinal de Chiapas

8. la Plataforma del Pacífico

9. la Cuenca de Ulna (en las montañas de Honduras)

10. la Cuenca de Mosquitia, en la costa atlántica hondureña.

Si bien se reporta una muy baja presencia de petróleo en las montañas de la Selva Lacandona, al menos se reconoce que ésta es mucho mayor que la existente en Guatemala, a lo que parecen sumarse las todavía mayores posibilidades en las regiones del norte de Chiapas,[34] ya no sólo en la región de Reforma, sino también en la región de Palenque (correspondiente a la región Macuspana), lo que junto a las reservas de agua, plantaciones, biodiversidad y agricultura de punta confiere a ese lugar una importancia extraordinaria.

En un contexto de caída brutal de los precios internacionales del petróleo y de profunda privatización de los recursos petroleros del mundo ¿son de confiar las estimaciones del centro de estudios geológicos del gobierno norteamericano?

El punto de vista de la General Accounting Office (y George Baker)

En contraste con lo anterior, en un balance general sobre las existencias reales de petróleo mexicano, un informe confidencial del gobierno norteamericano contrasta la crisis de las reservas petroleras mexicanas con el único descubrimiento petrolero importante en los últimos tiempos, localizado justamente en la Selva Lacandona: “Algunos expertos en el tema del petróleo han acusado a Pemex de haber inflado en el pasado sus reservas probadas. Un analista notó que los expertos de fuera del país no han realizado una verificación independiente de las reservas probadas de petróleo en México desde 1977. Sin embargo, depósitos petroleros sustanciales se continúan encontrando. Funcionarios de Pemex nos dijeron que recientemente descubrieron un gran campo petrolero en el estado de Chiapas cerca de Ocosingo. Además, un ingeniero de la compañía petrolera mexicana dijo que Pemex cree que existen depósitos importantes de petróleo los cuales han sido identificados pero todavía no han sido explotados. Unos son más y otros son menos profundos que los campos productores de Campeche. Finalmente Pemex ha informado que solamente el 20% del territorio mexicano con potencial geológico favorable ha sido explorado.[35]

4.3.2. Importancia general de la Selva Lacandona en los reportes de los geólogos mexicanos (de 1953 a 1986)

Sin embargo, son los geólogos mexicanos quienes han realizado desde hace más de cincuenta años los principales trabajos de investigación directa, detectando con pormenor las rocas madre, las trampas, las rocas sello, las rocas almacenadoras, los anticlinales y las fallas que funcionan como trampas. De ahí que el repaso de las diversas actividades de prospección realizadas por ellos entre los años cincuenta y ochenta en el estado de Chiapas nos ofrezca una idea mucho más precisa que la de los científicos norteamericanos sobre los lugares en los cuales existen las mayores posibilidades de presencia de hidrocarburos. Aunque ninguna de las regiones aquí presentadas equivale a la presencia definitiva de yacimientos, sí muestran, sin embargo, el enorme interés de Pemex y el gobierno mexicano por invertir millones de dólares a lo largo de estos años para detectar las principales regiones petroleras en la Selva Lacandona de Chiapas.[36]
Las chapopoteras

La señal superficial que indica la presencia de procesos de formación profunda de petróleo, ya lo dijimos, son las regiones de fuga de gas, lugares donde las pequeñas fallas en las rocas tienen impregnaciones de aceite, las perforaciones de sondeo estratigráfico que generan afloraciones de gas o rocas con impregnación de aceite y asfalto, así como los manantiales superficiales activos de aceite o chapopoteras, conocidas y usadas medicinalmente en México desde la época prehispánica. En todos estos casos se trata de hidrocarburos que después de un prolongado proceso de migración terminan fugándose por la superficie de la tierra. Y aunque dichas regiones no alcanzan necesariamente las características como para convertirse en zonas de explotación petrolera, ni siquiera en las profundidades donde ellas se encuentran, sí tienen una enorme importancia por la manera en que atraen la atención de los investigadores científicos para la exploración general. Razón por la cual los geólogos las consideran como señales muy positivas para iniciar los trabajos de prospección en áreas más amplias.

En el área noreste de Chiapas se pueden observar numerosas manifestaciones de este tipo en la parte media del anticlinal Mundo Nuevo, así como sobre la acumulación del anticlinal Zona Sala y en las partes axiales de los anticlinales Jataté, el Caribe, en el flanco suroeste del anticlinal Veracruz y sobre el eje del anticlinal santa Cecilia. Por otra parte se manifestó olor a gas en diversos puntos del prospecto Usumacinta, en el noreste de Comitán durante las perforaciones realizadas en el anticlinal Jalisco (al noreste de la ciudad de Las Margaritas) y en varias secciones del prospecto Nazareth. Así, también se han encontrado importantes chapopoteras en la región Nornoroeste del área Palenque; también en el área Ixtapa San Cristóbal, a diez kilómetros de Zinacantán -dónde solía encontrarse hace varias décadas un abundante manantial de chapopote con propiedades combustibles-, a un lado de la carretera entre Chamula y San Andrés Larráinzar (a tres kilómetros de este lugar), en Guadalupe Tepeyac, en Ocosingo e Ixcán, en el anticlinal Santa Cecilia, en la porción norte del anticlinal Santo Domingo, al noroeste de Chanal y en la sección vii del anticlinal Gavilán y en algunas brechas de este mismo anticlinal.
Áreas de rocas madre

Una de las principales actividades exploratorias de petróleo busca reconstruir la historia geológica de las regiones (o su paleogeografía) para detectar de la manera más precisa posible los lugares donde existió posibilidad de formación temprana de hidrocarburos. Para ello los geólogos buscan la presencia de las llamadas rocas madres, en las cuales, si bien no siempre se cuenta con la presencia de petróleo, permiten no obstante inferir una cierta esfera dentro de la cual existe la posibilidad de su migración y entrampamiento. Por tal motivo, diversas brigadas geológicas de exploración superficial, pertenecientes a Pemex y a otras empresas geológicas privadas, han explorado acuciosamente, entre los años sesenta y noventa, la totalidad de la Selva Lacandona, detectando la presencia de rocas madre en los siguientes estratos y regiones:

Hasta donde logramos profundizar los hallazgos de los geólogos mexicanos, éstos ya habían detectado rocas madres en las rocas anteriores al Oligoceno en la región del noreste de Chiapas en 1953; en las rocas jurásicas del prospecto Usumacinta, en 1978, debajo de las rocas del Terciario, así como en las rocas arcillosas del Jurásico superior en el Norte Noroeste del área Palenque en 1982; en los sedimentos del Mesozoico pertenecientes al prospecto Comitán-Pedregal en 1980; en el área Ixtapa-San Cristóbal en 1965; en las rocas del Pérmico, del Pensilvánico medio, las calizas y anhidritas del Cretácico Inferior del área noreste de Comitán en 1975; en las rocas de Jurásico superior en el área Santa Elena entre 1980 y 1981; en las rocas de lutitas calcáreas del Paleoceno y probablemente del Cretácico Superior o más antiguas en el Prospecto Santo Domingo en 1976; en las rocas sedimentarias marinas carbonatadas del Jurásico Superior, con 8 mil metros de espesor de sedimentos marinos en el prospecto Santa Cecilia entre 1980 y 1981; en las rocas del Triásico-Jurásico o hasta el Paleozoico en el prospecto Miramar en 1977; en las rocas que probablemente serían del Jurásico Superior en el prospecto Ocotal Noroeste entre 1978 y 1979; en las rocas del Paleozoico y del Triásico Superior-Jurásico Inferior/Medio/Superior del prospecto Nazareth en 1978; en las rocas generadoras que están entre los sedimentos del Jurásico del Prospecto Anticlinal Gavilán en 1980; y finalmente en las rocas del Jurásico Superior-Cretácico Inferior en el Prospecto San Fernando -o área Bonampak-Yaxchilán- en 1986.

Áreas de entrampamiento

Sin embargo, la parte crucial de la prospección geológica se centra en la detección -dentro de la esfera de influencia de las rocas madre- de las zonas donde el petróleo y el gas pueden finalmente quedar atrapados. Tales son los codiciados espacios de los yacimientos petroleros. Naturalmente la detección de las rocas de almacenamiento y sellado se realiza durante las mismas labores de prospección en las cuales se determinan las posibles rocas madre. Pero con objeto de simplificar nuestra exposición y ayudar un poco a la mejor comprensión de quienes no conocen el especializado lenguaje de los geólogos, presentamos por separado los principales resultados que en la detección de trampas obtuvieron en su labor exploratoria las mismas brigadas de prospección superficial de Pemex, arriba reseñadas.

En balance realizado por Olivas Ramírez en su estudio “Aspectos paleogeográficos de la región sureste de México, en los estados de Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y el Territorio de Quintana Roo” (1974), afirma que en el nivel de estratos correspondientes al Cretácico Inferior deben de existir facies de carbonatos francos con condiciones de porosidad y permeabilidad muy buenas para el almacenamiento de hidrocarburos. Si bien, en los estratos correspondientes al Cretácico Medio y Superior Tardío y en el Eoceno Inferior y el Paleoceno existen igualmente condiciones potencialmente favorables para la acumulación de hidrocarburos. Razón por la cual el grueso de las investigaciones petroleras interesadas en la detección final de yacimientos petroleros habrán de centrar su trabajo de exploración en dichos niveles del subsuelo.

A propósito de lo cual Gabriel Sánchez López, en su importante estudio sobre el anticlinal Nazareth de 1978, ofrece una explicación clave que permite comprender de forma sencilla una diferencia específica en las formas de entrampamiento entre la región de la Selva Lacandona y las áreas petroleras de Tabasco y la Sonda de Campeche. En la Sierra de Chiapas, afirma, no se encuentran hidrocarburos en niveles similares a los de aquellas otras regiones por una diferencia esencial en los tipos de rocas sello de ambas regiones. Mientras la Sonda de Campeche y Tabasco cuentan con la presencia de un excelente sello (terrígenos del Terciaro) de gran espesor, en la Sierra de Chiapas la cubierta de estos sedimentos ha sido muy erosionada. Lo que de no existir otro tipo de estrato que funcione eficazmente como sello podría representar una presencia menor de yacimientos petrolíferos.

Para ordenar nuestro repaso de todas las áreas exploradas adoptamos la regionalización de exploración petrolera establecida por Pemex,[37] presentando en primer lugar todos los diagnósticos correspondientes al prospecto Champa (principalmente ubicado en el norte de la selva, correspondiente a los municipios de Palenque, La Libertad, Catazajá, Salto de Agua, Tumbalá, Tila, Yajalón y el norte de Ocosingo). En segundo lugar los diagnósticos incluidos dentro de la región Ocosingo (ubicada en el extremo occidental de Ocosingo, así como en los municipios de Chilón, Altamirano, Oxchuc y parte de los municipios de Chanal, Huistán, Tenejapa, San Juan Cancuc y Sitalá). En tercer lugar los diagnósticos del prospecto San Fernando o área Bonampak-Yaxchilán (en el extremo occidental del municipio de Ocosingo, entre el río Usumacinta y la reserva de Montes Azules). En cuarto lugar el prospecto Lacantún que coincide con la región de Marqués de Comillas, para finalizar con las exploraciones correspondientes a la provincia tectónica de Miramar, que coincide con parte de la Reserva de la Biósfera de Montes Azules y con una porción importante de la región de las Cañadas.

Prospecto Champa

En exploraciones realizadas durante 1953, en los anticlinales Zona Sala y Mundo Nuevo en el área noreste de Chiapas (en los municipios de Palenque, Salto de agua y un pequeño fragmento de La Libertad), en el nivel profundo correspondiente a la cima de las rocas calizas del Cretácico Medio, se detectaron características de porosidad favorables para hacer de estas rocas un lugar apto para el almacenamiento de petróleo. Como el diagnóstico califica al anticlinal Zona Sala como una trampa estructural y al anticlinal Mundo Nuevo como una trampa estratigráfica, se infiere que el primero tiene condiciones más favorables para el entrampamiento del petróleo. Y si a ello se le suma que Mundo Nuevo se encuentra a una mayor profundidad -lo que significa mayores costos de exploración y explotación- se entiende por qué Zona Sala resulta económicamente más atractivo. (Véase mapa 5.8)

En 1961 se explora el Área Sureste del Frente de la Sierra Madre de Chiapas, detectándose bajo los anticlinales de su porción occidental rocas calizas del Cretácico Medio favorables para la acumulación de hidrocarburos (no muy lejos de lo que posteriormente será el yacimiento supergigante de Reforma), mientras que la parte central de esta área (bajo los municipios de La Trinitaria, Sabanilla, Tila, Yajalón y Simojovel) muestra muy buenos espesores de rocas lutitas impermeables en los sedimentos del Cretácico Superior, Paleoceno y Eoceno que constituyen un magnífico sello para el entrampamiento de hidrocarburos. Sus anticlinales más importantes son el Caimba, el Lomas Tristes, el Sabanillas -los tres muy buenas trampas estructurales e incluso el tercero a muy poca profundidad- y un poco menos importantes el Santa Margarita y el Monpuyil.

También en 1961 se examina la región Bascán-Encanto (emplazada básicamente en los municipios de Palenque y Salto de Agua, aunque también incluya una pequeña porción de Ocosingo y Chilón), donde se ubican trampas posibles en los anticlinales Bascán, América, Chocoljaito, Cabac y Chancalá, recomendándose en ellos la perforación hasta las rocas almacenadoras del Cretácico Medio y superior.

En 1966, explorando el área Chacamax-Santa Margarita (en el extremo oriental del municipio de Palenque) en las rocas del Cretácico Medio e Inferior del anticlinal Santa Margarita, se detectan probabilidades de acumulación de petróleo, para lo cual se recomienda la perforación de un pozo en la cima del anticlinal, si bien se recomienda igualmente la perforación hasta el Triásico-Jurásico para evaluar la posibilidad de acumulación en trampas estratigráficas. En el caso del pozo Chacamax 2-A se recomienda evaluar entre los 3 021 y los 3 029 metros de profundidad la posible presencia de rocas almacenadoras.

En 1978, investigando el prospecto Usumacinta (también en el extremo oriental del municipio de Palenque y parte del estado de Tabasco) se detectan rocas almacenadoras correspondientes al Jurásico Superior y el Cretácico Inferior, recomendándose la perforación hasta el Jurásico Cretácico, a muy poca profundidad en la mayoría de los anticlinales del área.

En 1982, inspeccionando la región Norte Noroeste del Área Palenque (que cubre además del municipio de Palenque, gran parte de Catazajá y Salto de Agua) sólo se detectan rocas sello (evaporitas y terrígenos como las lutitas), si bien se recomienda la exploración de posibles rocas almacenadoras de las áreas vecinas que cuentan con porosidad suficiente y buenas manifestaciones de aceite y gas.

Región Ocosingo

En 1977 se explora el Prospecto Miramar,[38] estableciendo que las rocas de almacenamiento podrían ser los sedimentos del Cretácico Superior en los anticlinales Nazareth (bajo la Sierra Corralchén) y Santo Domingo (bajo la Sierra Livingston), de los cuales el Nazareth es el que en aquel entonces sugería mayor interés económico petrolero, si bien entre las fallas viii y ix del anticlinal Santo Domingo se recomienda la perforación de un pozo para la exploración de los sedimentos del Mesozoico Medio e Inferior (Jurásico y el Triásico) y si la tecnología lo permite incluso del Paleozoico. (Véase mapa 5.9)

A principios de 1978 se explora por primera vez el importante prospecto Nazareth (ubicado en el occidente de Ocosingo y el norte de Altamirano). En el anticlinal Nazareth se encuentran, bajo la Sierra Corralchén, rocas almacenadoras del Jurásico y Cretácico, y rocas sello en los sedimentos de la formación Cobán, constituidos por evaporitas y dolomías. En virtud de tal complemento, dicho anticlinal se convierte en un yacimiento muy significativo. Entre 1987 y 1990 se perfora el pozo exploratorio Nazareth 51 con el propósito de delimitar la estructura del yacimiento encontrado, evaluando los sedimentos hasta 5 mil metros de profundidad. Para 1989, una vez perforado el pozo Nazareth 1, se logra establecer que las rocas almacenadoras son las dolomías del Cretácico Medio y, mejor aún, los horizontes dolomíticos del Cretácico Inferior, ubicándose finalmente como un buen sello a las rocas lutitas y las calizas arcillosas del Terciario. En dicho pozo se ubican abundantes hidrocarburos ligeros así como gas de buena calidad, lo que hace de éste un yacimiento de importancia. Posteriormente se han perforado dentro del mismo prospecto los pozos Nazareth 101, 201, 301, 401 y el Bachajón 1.

Entre 1978 y 1979 se examina el prospecto Ocotal Noroeste en el norte del municipio de Ocosingo, ya en la frontera con Chilón y el sur de Palenque, detectándose rocas almacenadoras en los sedimentos del Jurásico Superior-Cretácico Inferior, probablemente a más de seis mil metros de profundidad, donde las secuencias de dolomías y anhidritas detectadas en áreas vecinas podrían servir como sello.

Región San Fernando

Curiosamente, de ninguna otra región se dispone de información más abundante sobre la diversa actividad de las brigadas exploratorias de Pemex, de Perforadata, así como de la compañía Consultoría de Ciencias de la Tierra, reportando sobre cinco diferentes aproximaciones exploratorias al mismo terreno. Ello nos sugiere una enorme importancia del mismo. En 1977 una brigada exploratoria de Pemex investiga el anticlinal Bonampak, en 1980 la brigada geológica superficial 17 de Pemex explora el anticlinal Gavilán, mientras que entre 1985 y 1986 la Consultora Ciencias de la Tierra y la empresa Perforadata exploran para Pemex[39] dos diferentes prospectos en la región de San Fernando, al tiempo en que Pemex reporta en su Marco de Referencia Ambiental de la Selva Lacandona -destinado a evaluar los posibles efectos nocivos que tendrían las actividades exploratorias de Pemex- trabajos de geología superficial, gravimetría y sismología a lo largo de la mayor parte de la vertiente del río Usumacinta (casi desde la línea del ferrocarril Palenque Tenosique hasta la afluencia del río Lacantún en el mismo río Usumacinta). (Véase mapa 5.10)

A esto se suma la permanente actividad exploratoria y probablemente de explotación reportada oficialmente por diferentes instituciones guatemaltecas (Ministerio de Energía y Minas de Guatemala, Secretaría de Minería e Hidrocarburos y Energía Nuclear, así como la Dirección General de Hidrocarburos de Guatemala), que no sólo nos confirma, sino que además nos sugiere una mayor importancia petrolera de estos territorios. Más adelante veremos que las negociaciones entre Pemex y Sedue para la región de San Fernando, formaban en el fondo parte de una repartición del uso de suelo entre la biodiversidad y la explotación petrolera, que se estaba decidiendo nos sólo para México sino también para Guatemala. Los mapas actuales de selvas conservadas contrastados con los de las áreas naturales protegidas, en ambos lados de la frontera, muestran muy claramente la manera en que en ambas regiones se negoció la explotación petrolera, siguiendo la veta de los anticlinales con mayores posibilidades petroleras. Resulta muy difícil imaginar el recorte de estos vitales y estratégicos Parques Naturales y Reservas de la Biósfera por otro motivo que no sea el de una explotación petrolera segura. Lo cual hay que señalarlo, sobre todo, por la manera en que los diversos reportes sobre la presencia de yacimientos petroleros en la Selva Lacandona, aunque consignan muchos sitios de reservas petroleras en la selva, en todos los casos omiten extrañamente la enorme importancia de esta región.

La exploración mexicana en la zona comienza en 1977 con el anticlinal Bonampak (bajo la Sierra Cojolita), donde se detecta la presencia de rocas almacenadoras en los niveles del Jurásico y el Cretácico Inferior y Medio. Para 1980 se explora el anticlinal Gavilán (muy cerca del meandro del Usumacinta en Yaxchilán y a sólo 10 kilómetros de Frontera Echeverría), donde se descubren posibles rocas almacenadoras en los niveles del Jurásico y el Cretácico Inferior y Medio (y más remotamente en el Mesozoico inferior e incluso en el Paleozoico), así como rocas sello entre las evaporitas del Mesozoico, asociadas a carbonatos del Terciario. En la medida en que este anticlinal es cortado por cuatro fallas transversales aumentan las posibilidades de acumulación de petróleo en él, principalmente al sur de la falla VI, que además resulta económicamente más atractivo por disponer de rocas almacenadoras a poca profundidad. Por todas estas características reunidas el anticlinal cumple con las condiciones óptimas para ser una buena trampa de hidrocarburos.

En 1986 se explora el importante Prospecto San Fernando o Área Bonampak-Yaxchilán encontrándose rocas almacenadoras en toda la columna sedimentaria del Cretácico e incluso del Terciario Inferior y rocas sello en los terrígenos finos o rocas arcillosas del Eoceno que coronan a las almacenadoras en la parte norte del área. La presencia de trampas estructurales, estratigráficas y combinadas, hablan de la potencialidad petrolera de la región, si bien la posible ausencia de rocas generadoras en el subsuelo y escasez de rocas sello en las estructuras anticlinales hacían temer a los geólogos de aquel entonces factores adversos para la acumulación de hidrocarburos. La principal trampa combinada, compuesta de rocas almacenadoras y sello, está en la nariz del anticlinal Gavilán, aunque también existen posibilidades de entrampamiento combinado en el anticlinal El Cedro (entre la Sierra Cojolita y la Laguna Lacanjá). La principal trampa estructural es la parte sureste del anticlinal Bonampak, si bien no posee rocas impermeables que funcionen como sello. Finalmente, el anticlinal Yaxchilán (el que pasa más pegado al río Usumacinta, a menos de cinco kilómetros de Frontera Echeverría y por debajo del meandro de Yaxchilán) tiene posibilidades de entrampamiento estratigráfico en rocas carbonatadas e incluso en posibles domos salinos.

Provincia Tectónica Miramar (Véase mapa 5.11)

En 1975 se explora el Área Noreste de Comitán (localizada en el extremo occidental del municipio de Las Margaritas y en la parte central del municipio La Independencia) detectando rocas generadoras que funcionan como almacenadoras en el nivel del Pensilvánico Medio, Pérmico y en el Cretácico Inferior, con sus rocas sello entre las lutitias de las anhidritas del mismo bloque de rocas que funcionan como generadoras. A lo cual se añade una siguiente capa de rocas almacenadoras en las calizas y areniscas del Cretácico Medio. Las trampas estructurales dentro de esta formación se componen de los anticlinales Honduras y Jalisco, reconociéndose la posible presencia de trampas estratigráficas. La coincidencia de rocas generadoras, almacenadoras y sellos hacen de la región una muy buena zona para el entrampamiento de petróleo.

Para 1976 las brigadas de prospección superficial de Pemex exploran el Prospecto Santo Domingo (localizado en la parte oriental del municipio de Las Margaritas, pegado a la frontera con Guatemala), ubicando sus rocas almacenadoras entre las calcáreas del Cretácico Medio e Inferior y posiblemente del Jurásico. La prueba de que en esta región los sedimentos acumuladores están muy bien sepultados se obtiene de los excelentes resultados en la explotación petrolera en las regiones guatemaltecas de Rubelsanto y las Tortugas. El lugar cuenta con importantes trampas estructurales, que según su orden de importancia son los anticlinales Veracruz, Santa Cecilia, Tojolabal, Chaquistero, El Caribe y Santo Domingo.

En 1980 se realiza un bosquejo geológico poco exhaustivo del enorme Prospecto Comitán Pedregal que abarca gran parte de la depresión central de Chiapas, los Altos, la Planicie Comiteca e incluso un fragmento de la región de las Cañadas, encontrándose bajas posibilidades de almacenamiento en toda la región, sin que se pueda descartar, sin embargo, una exploración más exhaustiva de la misma.[40]

En 1980-1981 se evalúa el prospecto Santa Elena, en los municipios de Las Margaritas, el Sur de Altamirano y una porción pequeña del occidente de Ocosingo, encontrándose en sus sedimentos del Paleoceno, del Jurásico Superior y del Cretácico Inferior y Medio rocas almacenadoras. Siendo los anticlinales La Conquista y Honduras los que cuentan con las condiciones óptimas para el entrampamiento, entre otras cosas por la forma en que sus posibles yacimientos se encuentran a baja profundidad.

Finalmente, también entre 1980 y 1981, se explora el Prospecto Santa Cecilia, en el extremo oriental del municipio las Margaritas, abarcando una pequeña porción de Ocosingo a la altura de la Laguna Miramar. Se trata de la región de exploración que más se aproxima a la región zapatista de la Realidad, la cual queda en el borde de esta prospección. En este lugar las rocas almacenadoras podrían formarse por sedimentos del Jurásico Superior y Cretácico Inferior, así como las rocas sellos con los sedimentos evaporíticos del Cretácico Medio. El estudio considera que el área tiene muy buenas condiciones para el entrampamiento de hidrocarburos por la manera en que reúne todas las condiciones de almacenamiento y sello para la formación de yacimientos. Según su orden de importancia las trampas más importantes son el anticlinal Santo Domingo, La Florida, Santa Cecilia y Veracruz. El primero tiene altas posibilidades entre las fallas que lo cortan en su porción norte, mientras que La Florida es más favorables en su bloque noroeste y sureste. En el anticlinal Santa Cecilia las posibilidades están en su parte media, mientras que en el último anticlinal las posibilidades estarían en sus porciones suroeste y central.

Región Lacantún

Desde 1977 comienzan los trabajos de prospección en el Área Lacantún, que coincide con toda la región de Marqués de Comillas, si bien se extiende un poco más allá del río Lacantún. En dicha región se encuentran rocas almacenadoras en los estratos del Cretácico y Jurásico, lo que lleva a aprobar la perforación del primer pozo de la región con más de 5 mil metros de profundidad, reportando pocos años después la producción de aceite pesado. Para 1981 ya se habían realizado pruebas sismológicas en más del 50% de la superficie de Marqués de Comillas. Se anunciaba la futura conversión de esta área en una de las principales regiones productoras de Pemex en la selva. (Véase mapa 5.12)

Con objeto de aproximarnos un poco mejor a lugares más precisos que en un futuro podrían estarse viendo afectados por la posible existencia de regiones petroleras y de gas detectadas por las brigadas de prospección de Pemex en los anticlinales y fallas recién descritos, ofrecemos un cuadro sinóptico con la enumeración de algunas de las principales localidades de la Selva Lacandona que podrían estar emplazadas sobre posibles yacimientos. Lo cual, como veremos más adelante cuando relacionemos la historia de la colonización de la selva con la historia de su exploración petrolera, podría ayudar a volver a pensar con mayor precisión y menos ingenuidad el significado histórico, económico y político de las diversas regiones de esta selva. (Véase mapa 5.13)

petroleo en chiapas 1petroleo en chiapas 2petroleo en chis 9

4.3.3. El Macroproyecto de Pemex en las regiones de Ocosingo y Marqués de Comillas, así como las negociaciones entre Pemex y Sedue en el Prospecto San Fernando

La compañía mexicana de petróleo, Pemex, ha informado en documentos oficiales[41] que sus trabajos de exploración de la selva comenzaron en 1976. Sin embargo existen algunas evidencias de que este reconocimiento del área había comenzado mucho antes. Dada la dificultad para reconstruir completamente un proceso cuyos datos son muy difíciles de obtener, nos conformamos con referir la propia versión que Pemex ha dado de la historia de sus trabajos en el área, pues ésta, por sí sola, muestra la extraordinaria importancia de la región. (Véase mapa 5.14)

La primera etapa de prospección[42] en Marqués de Comillas y Ocosingo se realizó entre enero de 1976 y agosto de 1981, respectivamente. Mientras que la segunda etapa arrancó en 1984, fecha a partir de la cual también empiezan las labores de brigadas masivas de prospección para Yaxchilán. En Montes Azules se comienza a brigadear desde abril de 1984, año en que se apresura la construcción de la carretera que circunda la selva.[43] Dicho sea de paso, es en 1982 cuando ocurre un éxodo de refugiados guatemaltecos a la selva, ocasionado por el golpe de Estado y la represión masiva en el país vecino. La presencia de estos campesinos indígenas y guerrilleros en la selva mexicana intensifica la tensión estratégica del territorio,[44] lo cual seguramente pesa para la designación del general Absalón Castellanos como gobernador del estado de Chiapas.

En 1984 la Sedue presiona a Pemex para que presente un proyecto de desarrollo integral de la selva, que garantice la supervivencia de las riquezas biológicas. Pemex responde elaborando su Plan Maestro de Desarrollo y Preservación de la Selva Lacandona, presentado ante la Comisión para el Desarrollo de las Zonas Petroleras en 1985, proponiendo por primera vez la creación de un organismo superior que se encargue de coordinar todas las actividades de las instituciones que intervienen dentro de la Selva Lacandona. Es en este trabajo donde se identifica por primera vez la enorme importancia estratégica de la zona de Yaxchilán.[45] Tales descubrimientos sugieren además una explicación de los intensos regateos que por aquella época realiza Pemex con la Sedue a propósito de la región de Montes Azules.[46] Vale la pena recordar que después de varios años de negociación ambas instituciones acuerdan en 1986 la demarcación de las áreas de actividad petrolera y de protección ambiental.

El primer punto importante de tal negociación derivó de la propuesta de Sedue para modificar los límites de la Reserva Integral de la Biósfera de Montes Azules decretados desde 1978. En función de tal demarcación, Pemex establece lo que será su proyecto de prospección San Fernando -que junto con el prospecto Champa y Lacantún integran lo que se conoce como la provincia geológica de Yaxchilán.

El segundo punto importante de esta negociación deriva de la concesión de Sedue a Pemex para que pueda efectuar trabajo de prospección en el área noroeste de la zona núcleo -lo cual sugiere la importancia petrolera del área- bajo ciertas normas restrictivas de operación (en geología superficial y gravimetría se regula el ancho de las brechas como no mayor a un metro, y el aprovechamiento de los caminos ya existentes, mientras que para los trabajos de sismología el ancho de las brechas no debe ser mayor de dos metros). Si bien, en tercer lugar, Pemex renuncia a perforar el pozo Lacanjá en el extremo sur de Montes Azules, accediendo a emplazarlo del otro lado del río Lacantún, ya dentro de la región de Marqués de Comillas. Además de que también Pemex se compromete a tener que informar a Sedue de todas sus actividades de prospección. (Véase mapa 5.15)

En 1991 los proyectos iniciales de Marqués de Comillas y Ocosingo terminan integrándose dentro del Macroproyecto exploratorio Proyecto Ocosingo-Lacantún, que tiene por objeto evaluar el potencial petrolero de toda la gigantesca área de la selva.[47] Un documento oficial de Pemex que da cuenta de este proyecto[48] revela la sorprendente presencia de varios yacimientos que pueden calificarse como gigantes en las áreas de Marqués de Comillas y Yaxchilán: “Para el área Marqués de Comillas” -afirma el documento referido- “también denominada Región Lacantún en los proyectos petroleros, se evalúa una reserva potencial estimada de 1 498 millones de barriles de crudo, que se localizan en una extensión de 2 250 kilómetros cuadrados”. Por tales fechas se proyecta una perforación de 14 pozos exploratorios con el objetivo de conocer con mayor precisión dicho yacimiento. Este documento de Pemex informa, además, sobre el campo Nazareth: “Con el área de Ocosingo se espera incorporar una reserva potencial estimada de 2 178 millones de barriles, que cubrirá una extensión de 5 550 kilómetros cuadrados y se tiene considerada la perforación de 21 pozos exploratorios.” Para la fecha en que aparece la citada publicación apenas se ha notificado la construcción de 11 pozos en Ocosingo y 9 en Marqués de Comillas. Pemex planeaba entonces una inversión para toda la región petrolera de 2.7 billones de pesos de 1991 (equivalentes aproximadamente a mil millones de dólares actuales).

Si prestamos atención a las cifras mencionadas notaremos que ambas regiones, sin haber agotado el conocimiento de sus yacimientos, representaban aproximadamente 3 700 millones de barriles. Esta es una cifra no muy lejana de lo que representa un yacimiento supergigante (5 mil millones de barriles). Hay que añadir que se trata de un monto que todavía no incluye las reservas petroleras, que según expondremos más adelante existen en los municipios de Margaritas, por Amparo Agua Tinta; en el municipio de Palenque -un yacimiento menor entre la Gloria y la ciudad de Palenque y otro yacimiento mayor bajo las comunidades de Samuel León Brindis, Santa Cruz, Puyiapa, muy cerca de Roberto Barrios-, y en el municipio Salto de Agua, al oeste de la cabecera municipal del mismo nombre. Ello sin tener en cuenta que también existen más reservas en las regiones de Valle Amador en Montes Azules y los últimos anticlinales al oriente de Chiapas, prácticamente en la línea fronteriza del río Usumacinta, a la altura de Yaxchilán y Bonampak. De ahí la posibilidad de que en verdad estemos hablando de yacimientos de mucho mayor importancia, tanto a nivel geoeconómico como geopolítico.

En un interesante informe de Ecosur[49] dedicado a presentar un programa de investigación trinacional sobre la Cuenca del río Usumacinta, a propósito del examen del conjunto de las riquezas compartidas por los dos países que componen esta cuenca (biodiversidad, agua, población, etcétera), se ofrece un muy interesante mapa que por primera vez presenta una idea clara de siete enormes yacimientos de petróleo emplazados a todo lo largo de la región de la Selva Lacandona. Y aunque no se trata de un informe oficial de Petróleos Mexicanos, sugiere un conocimiento firme del área por la manera en que precisa territorialmente las siluetas y los límites de cada uno de estos siete yacimientos, así como por la manera en que confirman puntualmente las mejores predicciones realizadas hace treinta o veinte años por las brigadas de exploración superficial. Por nuestra parte nos hemos tomado la libertad de ubicar la localización geográfica y geológica de estos hipotéticos yacimientos, para en una nueva aproximación intentar delimitar con más exactitud las regiones petroleras de la selva. (Véase mapa 5.16)

El primer yacimiento se ubica en el municipio de Ocosingo, al extremo nororiental de Marqués de Comillas, bajo la carretera fronteriza, al este del pozo Lacantún 1 y al Nornordeste del pozo Tzendal 1. Con lo que simplemente pareciera explicitarse el lugar preciso de uno de los yacimientos más reconocidos por Pemex.

El segundo yacimiento se ubica igualmente en el municipio de Ocosingo, en la misma región de Marqués de Comillas, sólo que ahora en su porción Suroeste, cruzando el río Lacantún y entrando al extremo sur de la Reserva de la Biósfera de Montes Azules. Queda claro que en realidad Marqués de Comillas cuenta por lo menos con dos enormes yacimientos. El segundo ubicado bajo los poblados de Chajul y Playón de la Gloria y al suroeste de la localidad Galaxia. El yacimiento se ubica finalmente al suroeste del conocido pozo Xanabcú.

Un poco más al oeste del yacimiento anterior se ubica otro tercero, ya sobre el municipio de Las Margaritas, exactamente por debajo de la línea de frontera con Guatemala, quedando poco más del 50% dentro del lado mexicano. Hay que señalar que se trata de un yacimiento ubicado debajo del municipio autónomo Amparo Agua Tinta, coincidiendo con las localidades de Monte Flor, Monte Cristo, Maravilla Tenejapa, un poco al sur de Guadalupe Miramar y al este de nuevo Matzam. La reserva de petróleo, al parecer se corresponde con la porción sureste del anticlinal Santa Cecilia y la mayor parte del anticlinal Tojolabal.

En la línea fronteriza entre los municipios de Ocosingo y Altamirano se ubica el cuarto yacimiento, bajo la sierra Corralchén, muy cargado a la vertiente del río Colorado; las reservas atraviesan por completo la cañada Patihuitz, llegando hasta la falda de la montaña opuesta, en la Sierra Livingston. Lo que ubica a este yacimiento justamente por debajo de Francisco Gómez (anteriormente conocido como La Garrucha), pero también por debajo de Las Delicias y La Grandeza, ya en el municipio de Altamirano, muy cerca de Lázaro Cárdenas en el mismo municipio. Se trata de una importante trampa de petróleo ubicada tanto en la parte axial como en el flanco noreste del anticlinal Nazareth, y en la parte noroeste del anticlinal Santo Domingo. Al parecer se trata del principal yacimiento de la región de Ocosingo, por la manera en que se relaciona con los muy conocidos pozos que Pemex perforó hacia al oeste de este yacimiento: el Nazareth 41, Nazareth 1, Nazareth 51, Nazareth 44, y Nazareth 101.

El quinto yacimiento se ubica en la frontera de los municipios de Palenque y Salto de Agua. Entre los afluentes de los ríos Chancalá y Chacamax, debajo del Cerro Cojolita y bajo el río Ashupa. Sobre él están emplazadas las localidades Adolfo Ruíz Cortines, San Miguel, Ignacio Zaragoza y San José Babilonia. Se encuentra a no más de tres kilómetros del noroeste de Roberto Barrios. Se ubica propiamente tanto en la parte axial como en el flanco suroeste del anticlinal Zona Sala y en límite sureste del anticlinal Mundo Nuevo.

En el municipio de Palenque, a poco más de 12 kilómetros hacia el Noroeste del yacimiento anterior, se ubica el sexto yacimiento, en el límite de las cordilleras del norte, de cara ya a la planicie costera de Tabasco, justo bajo el río Michol y Chacamax, quedando bajo la localidad Cerro Norte, como a 4 kilómetros al Noroeste de las ruinas arqueológicas de Palenque. El yacimiento se ubica en el extremo Noroeste del anticlinal Zona Sala.

En el municipio Salto de Agua, ya en la línea fronteriza con el estado de Tabasco, sobre la sierra que flaquean los ríos Chinal y Tulijá, se ubica el séptimo y ultimo yacimiento presentado por Ecosur, menor en dimensión a los cinco primeros y muy parecido al sexto, y ubicado al sur de los poblados Chivatito y Melchor Ocampo (ya en el estado de Tabasco). Al parecer se corresponde con la parte axial del anticlinal Monpuyil.

4.3.4. Testimonios de habitantes y visitantes de la selva

1. La importancia petrolera de la región se manifiesta no sólo con la presencia de explotaciones nacionales de yacimientos, sino también con la presencia de compañías exploradoras privadas ocupadas en la estratégica tarea de fijar el verdadero monto de las reservas existentes en la Selva Lacandona. Los testimonios directos de periodistas, técnicos, investigadores sociales, colonizadores o viajeros de la selva nos ofrecen una información valiosa para una mejor representación de los actuales procesos de estructuración económica y política de la colonización y desarrollo de la selva en función de las riquezas estratégicas detectadas dentro de ella.

Mardonio Morales, jesuita que lleva más de 30 años trabajando en las comunidades tzeltales de Chiapas, denuncia en un apretado texto[50] cinco políticas económicas o sociales irracionales que han contribuido a sesgar el desarrollo de Chiapas en favor de la explotación petrolera, muy especialmente en la región de la Selva Lacandona. Ellas aluden a la deforestación salvaje de la selva, que todavía en 1995 continuaba impunemente operando; a la política migratoria de colonización, que, desde su punto de vista, se fundó equivocadamente en la apertura de la selva a la frontera agrícola, cuando las tierras del bosque en realidad no era apropiadas para sembrar; a la dolosa política de la Secretaría de la Reforma Agraria que apoya la ganaderización de los ejidos y convierte a la selva en un inmenso potrero; a la irracional política de construcción de infraestructura (caminos, electricidad, teléfonos, agua potable y abasto de Conasupo) sólo para beneficio de las regiones donde existen proyectos petroleros; así como, finalmente, aludiendo a la violenta destrucción ecológica de la biodiversidad selvática causada por Pemex o de las compañías exploradoras contratadas por ella (para apertura de brechas, explosiones, etcétera). En este contexto general el jesuita nos propone interpretar una serie de acontecimientos sociales y técnicos irracionales, devastadores de población y selva, como resultado de acciones “duras y prepotentes” por parte del gobierno, así como “del neoliberalismo económico que nos ahoga y que tiene profundas ramificaciones internacionales” en vistas “al control irrestricto de las materias primas” de la selva.

A tales procederes irracionales debe añadirse otro más, descrito por Mardonio Morales y confirmado por el economista especializado en cuestiones petroleras Fabio Barbosa,[51] según el cual Pemex, después de desplegar una costosa labor de exploración y perforación en diversas áreas de la Selva, acostumbra interrumpir sus labores taponando pozos perforados con reservas de petróleo o de gas. Lo cual resulta muy importante tener en cuenta, no tanto para preguntarnos, como hace Barbosa, si con tales medidas el gobierno intenta, en el contexto del tlc, ocultar nuestras riquezas al apetito norteamericano, o si busca simular que contamos con más reservas de las que realmente hay. Desde nuestro punto de vista la pregunta pertinente es más sencilla y evidente, pues tiene que ver con la política de privatización de yacimientos petrolíferos que los principales Estados latinoamericanos han estado efectuando en la última década en contubernio con las grandes empresas transnacionales del petróleo. ¿Se estarán taponando estos pozos y yacimientos para en un futuro poder concesionarlos de manera ventajosa a las empresas transnacionales, una vez madure nacionalmente el proceso privatizador de la compañía mexicana de petróleo?

2. Particularmente reveladoras resultan las declaraciones del 23 y 24 de febrero de 1995 realizadas por el capitán Julián del ezln en una entrevista hecha por Hermann Bellinghausen, publicada por el periódico La Jornada. El capitán Julián explica cómo importantes regiones de la selva -la Sierra Corralchén, la Sierra Cruz de Plata, un lugar cercano a los lagos El Ocotal y El Suspiro y sobre todo en Valle Amador, al norte del Lago Miramar y el pueblo Palestina, mejor conocido como Velasco Suárez- estaban siendo exploradas en 1992 y 1993 por una empresa llamada Compañía Mexicana de Geofísica, al parecer capital francomexicano, detectando en dichas regiones importantes yacimientos petroleros. Según este testimonio, el ezln se logró infiltrar entre los trabajadores contratados por esta empresa, pudiendo observar desde adentro cómo después de detectar los susodichos yacimientos, muy importantes según la opinión de los ingenieros directamente a cargo de las operaciones, nuevamente taponan los pozos. “Nosotros analizamos bien la situación” -nos comenta el capitán Julián- “y creemos que las empresas perforadoras estaban esperando condiciones más favorables en la legislación mexicana. Lo que estaban esperando era el tlc y por eso no podían aparecer antes; [los pozos] tenían que ser redescubiertos con una legislación mejor”.

Estas declaraciones detallan con pormenor los lugares donde “los franceses” exploraban y detectaban yacimientos. Como tales lugares se corresponden de manera muy interesante con estudios geológicos de los años setenta y ochenta reseñados por nosotros más arriba, suponemos que no sólo existe gran veracidad en las palabras del capitán Julián, sino que además pueden permitirnos precisar nuevas regiones petroleras de la selva que aquí estamos intentando esclarecer. Los tres lugares correspondientes al Valle Amador (en los pueblos de Guanal y Amador Hernández, así como en el ejido Pichucalco) coincidirían con la parte sureste del anticlinal Santo Domingo; las fugas de gas en la Sierra Cruz del Plata coincidirían con el eje del anticlinal Bachajón; las perforaciones cercanas a la Laguna Ocotal y el Suspiro (que podría incluso coincidir con el pozo petrolero El Ocotal, reportado en 1992 por David Candelario Rodríguez) coincidirían con el eje del anticlinal Suspiro, mientras que los yacimientos reportados en Palestina se estarían ubicando con el costado oriental del anticlinal Plan de Ayutla. (Véase mapa 5.17)

petroleo en chiapas 4

Resulta esencial notar que la presencia de la compañía francesa de exploración (Compañía General de Geofísica), que opera como filial de una empresa nacional (Compañía Mexicana de Geofísica), interviene en Chiapas junto a muchas otras empresas privadas más que, según revelan Fabio Barbosa y Miguel Badillo,[52] también operaban en la región por lo menos hasta poco antes del levantamiento zapatista. Nos referimos a las empresas mexicanas casa (compañía contratista que opera en Marques de Comillas, propiedad de Carlos Alemán Arjona, pariente del expresidente Miguel Alemán), Comesa, icatec y Perforadata (dedicada a trabajos de sismología), así como las empresas Halliburton (previamente operante en las regiones petroleras de Guatemala) y Lumberg (dedicadas a realizar registros eléctricos), Rotengo (dedicada al examen de muestras geológicas) así como la compañía extranjera Western. No es de extrañar entonces que funcionarios norteamericanos de la gao, así como las asociaciones de geólogos norteamericanas dispongan de informes directos y confidenciales “procedentes de técnicos mexicanos” de Pemex, cuando quien no dispone de información alguna es el pueblo de México para razonable y democráticamente discutir la mejor manera de usar estas riquezas.

Tanto la Compañía Mexicana de Geofísica como Perforadata, Comesa y Western estaban explorando durante los últimos dos años en la frontera con Guatemala, así como en Guadalupe Tepeyac, Altamirano, Margaritas, El Ocotal, El Senso, Antigüit, La Victoria, en la zona de Damasco y al parecer en Los Altos de Chiapas. Por su parte, la empresa Perforadata tenía concesionados trabajos de prospección geológica y geofísica en la provincia de Yaxchilán desde 1985,[53] mientras icatec trabajaba para Pemex realizando estudios de impacto ambiental en la selva y Ocosingo.[54] Las actividades de la Compañía Mexicana de Geofísica son, sin embargo, las únicas que raquíticamente han sido reseñadas por la prensa mexicana,[55] describiendo su exploración geológica, en la cual abren brechas y realizan explosiones de sondeo cada cierta cantidad regular de kilómetros, atravesando en líneas rectas montañas, cañadas, bosques, lagos, obedeciendo siempre el trazo de una cuadrícula perfecta.[56] Según informes de Miguel Badillo esta compañía tuvo hasta febrero de 1994 oficinas en la ciudad de Ocosingo.[57] En 1993 contrata a 1 400 trabajadores procedentes de Oxchuc, Huixtán, Chanal y Tenejapa, así como de otros poblados cercanos de Ocosingo, si bien Mardonio Morales refiere la reaparición de algunos campamentos de trabajadores que podrían ser de esta compañía en la carretera cercana a Chancalhá alrededor del 20 de mayo de 1995. La entrevista de Hermann Bellinghausen al capitán Julián detalla, además, otra oficina de esta compañía en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, cerca de la iglesia de María Auxiliadora. Mientras que Rosa Rojas nos reporta el 5 de diciembre de 1993 un choque de esta compañía con comunidades tzeltales y choles de los municipios de Palenque y Ocosingo, al ocasionar severos daños ambientales en la laguna Tulijá, en el valle del mismo nombre, ocasionados por explosiones exploratorias de la compañía francomexicana.[58]

Según testimonios directos que tuvimos la oportunidad de recoger personalmente en 1996, esta compañía tuvo en la ciudad de San Cristóbal de las Casas un taller de reparación de su propia maquinaria, cerca del cual acostumbraba contratar bajo la coordinación de un administrador francés a numerosos indígenas de la región de Los Altos, los cuales eran regularmente transportados en camiones de redilas hasta la Selva Lacandona; realizó las últimas operaciones de contratación todavía en 1995, si bien no en la medida acostumbrada antes del 1994. Al parecer esta compañía se tomó la precaución de no contratar en sus actividades administrativas a muchos habitantes de San Cristóbal, lo que le permitió, hasta cierto punto, pasar desapercibida por el lugar.

Desde mi punto de vista, el principal problema derivado de la exploración y explotación del petróleo en la Selva Lacandona no debe buscarse sólo en los contratiempos ambientales, que si bien ya han resultado muy severos e irreversibles, actualmente ya existe una negociación de fondo entre las diversas instituciones del Estado encargadas del petróleo y el medio ambiente, así como entre éste y ciertos sectores del Capital y la sociedad civil para proteger las reservas naturales estratégicas del lugar. El problema que, sin embargo, no parece tener visos de solución es el de la población que tanto le estorba al capital petrolero. Comenzando porque ni siquiera existe una conciencia académica clara, no digamos civil, de cómo esta población fue empujada hacia la selva por el mismo desarrollo del capitalismo que hoy, por otras causas, está tratando de expulsarla.

Al respecto resulta esencial tener en cuenta la oportuna reflexión de Mardonio Morales explicando las últimas etapas de la política migratoria del gobierno mexicano para la colonización de la Selva Lacandona, tolerando y alentando la migración, o incluso dibujando el perfil de las actividades económicas para la población campesina que acude a la selva, siempre teniendo como eje una política de explotación petrolera de la región. Aun así Morales no llega a observar el cambio esencial en la política migratoria cuando el Estado mexicano cambia su percepción de los recursos estratégicos de la región (y aquí ya no estamos hablando sólo del petróleo, sino también del agua, la hidroelectricidad, el potencial de agostadero, el megaturismo potencial de las ruinas mayas de la selva, pero sobre todo de la biodiversidad) al considerarlos de manera neoliberal como objeto de venta o concesionamiento a empresas privadas. En el caso de la formación de presas hidroeléctricas y de riego en las reservas de la biósfera, en el caso de la explotación de yacimientos petrolíferos, para que el usufructo de la riqueza pueda ser privado se requerirá de la expulsión de parte de quienes habitan tales territorios.

Aunque los motivos de acoso y violencia constante en contra de las comunidades de la selva en verdad tienen múltiples causas (supuesta regulación de los asentamientos de colonos, uso de la selva para operaciones de narcotráfico, castigos violentos ejemplares a organizaciones campesinas que no se someten, conformación de pequeños o grandes cotos de poder, tráfico de maderas preciosas, fauna salvaje y/o explotación de reservas forestales no maderables como la palma xiate, supuesta protección al medio ambiente, etc.) el control estratégico de los espacios más propicios para la futura explotación petrolera (o de otro tipo de recursos estratégicos), a pesar de su evidente peso, ha quedado inexplicablemente fuera de las investigaciones de quienes han reconstruido la historia de la colonización de la selva. Evidentemente, en función de la ausencia de información pertinente y confiable en torno a este tipo de espacios. Por ello, desde nuestro punto de vista, hoy resulta necesario volver a pensar este tipo de procesos repasando el significado estratégico de cada uno de los espacios en donde la prensa nacional o local, las memorias de las organizaciones campesinas, etc., reportan desplazamientos y conflictos. Pues ello podría ayudar a reconstruir de manera más completa y verídica -en función de la información disponible y la percepción estratégica que en cada momento histórico tienen los diferentes actores protagónicos de la selva- la manera en que los diferentes grupos interesados gestionan y negocian su asentamiento o el control de este inmenso territorio fronterizo.

Aunque la verdadera reconstrucción completa de este proceso requiere de una investigación de archivo y de campo exhaustivas, nos parece pertinente traer a cuento algunos testimonios que podrían llamar la atención de los historiadores para abrir un nuevo tipo de investigación sobre la colonización de la selva. Particularmente interesantes resultan al respecto las memorias de las brigadas de prospección superficial de Pemex, por la manera inesperada en que algunas de éstas dan cuenta involuntaria y someramente de algunos actos de resistencia de las comunidades indígenas de la selva en contra del devastador paso de Petróleos Mexicanos. La manera en que tales comunidades conocen, por experiencia propia o por testimonio de otros grupos indígenas y campesinos, los efectos en la naturaleza, en la producción agrícola y en la organización comunitaria que deja a su paso la arrogante y destructiva explotación petrolera, nos permiten entender sin mucha dificultad esta aguda resistencia. Si a ello se suman los escasos testimonios periodísticos, que dan cuenta tanto de violentas e inexplicables expulsiones (las más de las veces vindicadas en un injusto y a veces falso ambientalismo) en las regiones que sólo Pemex y los gobernantes que disponen de su información confidencial conocen como zonas de potencial petrolero, así como de la propia palabra indígena que describe claramente los vericuetos de este proceso, puede apreciarse de mejor forma, parte de esta importante dimensión descuidada por los historiadores de la selva.[59]

3. Alrededor de 1974, justo cuando se descubre por primera vez la importancia extraordinaria de los sedimentos del Cretácico en la planicie Chiapas-Tabasco, el gobierno federal publica por primera vez un estudio integral sobre la Selva Lacandona, al tiempo en que también por primera vez procede vez a “meter en cintura” a un enorme numero de indígenas migrantes que colonizan la selva por su propia cuenta, fuera de todos los programas oficiales. Para ello se intenta confinarlos, como en pleno siglo xvi, dentro de reservaciones indígenas: tal es el origen de los poblados Velasco Suárez y Frontera Echeverría.

“En 1976” -nos explica Sigrid Dichtl- “se inició la exploración petrolera en Pico de Oro, en la zona de Marqués de Comillas, donde fue establecido un campamento para los trabajadores de la empresa petrolera Pemex. La presencia de los trabajadores de Petróleos Mexicanos trajo como consecuencia inmediata una sustancial elevación de los costos de vida, obviamente en prejuicio de la población local […] Las migraciones que antes se dirigían hacia el norte y centro de la selva, ahora fueron dirigidas mediante programas gubernamentales hacia Marqués de Comillas, tercer área de colonización.”[60] Se ha denunciado por múltiples medios la manera en que la nueva población de este lugar queda literalmente arrinconada en la selva, al ser abandonada sin la menor dotación de servicios (se llevaba en aquel entonces de 12 a 20 horas el traslado por camión desde Palenque, además de la caminata de 40 kilómetros por las regiones inaccesibles a los camiones), al tiempo en que el gobierno del estado organiza la más enjundiosa deforestación de la zona -logrando que por esos años Chiapas alcance a Mozambique en el liderazgo mundial de destrucción de selvas y que para la segunda mitad del los años ochenta ya tan sólo quede en pié el 15% de la selva de Marqués de Comillas. Deforestación que no sólo rinde ganancias y permite una más fácil exploración petrolera sino que además ayuda a evitar que sobre todo los guerrilleros del país vecino invadan el territorio nacional.[61]

El problema usual en este tipo de historias consiste, sin embargo, en la manera en que terminan perdiendo de vista uno de los hilos más esenciales del problema: la participación exploratoria y colonizadora de Pemex, descontextualizando procesos como la migración a la selva, la depredación ambiental, la persecución de la guerrilla y el exterminio de la población civil en Guatemala, fuera del uso geopolítico de este u otros recursos estratégicos en ambos lados de la frontera. Asunto que se repite en la mayor parte de los estudios sobre Chiapas y sobre Guatemala. Desde nuestro punto de vista toda la historia reciente de Marqués de Comillas resulta incomprensible si no se tiene en cuenta la manera en que las empresas petroleras transnacionales y la usaid organizan la explotación del petróleo y la colonización de la región fronteriza del vértice del río Chixoy, en las regiones de Chinajá, Rubelsanto, Las Tortugas y el Ixcan en Guatemala.

Durante la segunda mitad de los años setenta, conforme se abre el peor periodo de crisis en la guerra de Guatemala, el gobierno de ese país abre también, entre otros puntos, la exploración y explotación petrolera de diversas regiones fronterizas entre México y Guatemala, llegando a construir incluso un enorme oleoducto que permite la exportación del crudo desde esa región hasta las costas del Mar Caribe, en el Golfo de Honduras.[62] El área petrolera vecina a Marqués de Comillas, de 174 091 hectáreas, es explorada y explotada desde el 13 de agosto de 1980 por “la Elf Aquitaine Guatemala; la Basic Resources International, la Shennandoah Guatemala Inc. y Saga Petroleoum sa., todas bajo la dirección de la primera. Las excavaciones son realizadas por la Halliburton Co. Aquí se encuentran los pozos Rubelsanto y Chinajá”,[63] si bien en la región del Ixcán también se encuentran los pozos de las Tortugas y Xalbal.

Curiosamente, poco después de las oleadas de colonización indígena de Ixcán (procedentes de Huehuetenango y el Quiché), organizadas por sacerdotes católicos norteamericanos de tipo igualitario y utópico, la usaid -mediante el conocido proyecto aid-t-520- organiza nuevas oleadas colonizadoras de población mestiza asentando con toda precisión a esta última en las zonas con mayores posibilidades petroleras de la región, proyecto que también apoya el inta [64] entre 1980 y 1984, buscando llevar al lugar hasta 5 000 familias; si bien sólo logra establecer a “Dos mil familias provenientes del Oriente ladino, de las Verapaces y de la Costa sur, antes de que comiencen la destrucción de las aldeas y las masacres de 1982.”[65] A cuento de la presencia de grupos guerrilleros en la región, entre 1975 y 1982 el ejercito guatemalteco se ensaña contra los habitantes de la región desapareciendo, asesinando selectivamente y masacrando a más del 2% de toda la población del lugar.[66] La sorprendente analogía en los patrones de colonización -donde se trata de contrabalancear la colonización indígena mediante la introducción de colonos mestizos- entre Marqués de Comillas y el Ixcán expresa la presencia de fondo de los mismos procesos geoeconómicos y geopolíticos.

Sin la competencia internacional por la explotación de los yacimientos fronterizos de petróleo no se entiende por qué el gobierno de México emprende en 1976 la exploración petrolera, y a partir de ahí, la colonización de Marqués de Comillas, mucho antes de que se convierta en una de las principales puertas para el tránsito de los refugiados guatemaltecos. Sin el auge petrolero mundial y la elevación de los precios que vuelve costeable la explotación del gas y el aceite en ambos lados de la frontera, nunca se habrían dado los contradictorios y conflictivos procesos de colonización (indígena y mestiza), el posterior desarrollo de los grupos guerrilleros, la devastación ambiental derivada de todo lo anterior, así como el interés por adecuar fascistamente los flujos de colonización a la explotación petrolera del lugar.

4. La enorme extensión de las actividades exploratorias y de explotación de Pemex, la deforestación, la destrucción de fauna, la contaminación del suelo resultante de las perforaciones, la apertura de caminos, la instalación de infraestructura eléctrica y de agua en rutas que no sirven a la población sino sólo a la actividad petrolera, el no cumplimiento de los pagos por indemnización, la ocupación de terrenos para exploración mayor a la originalmente acordada con las comunidades, la invasión arrogante y sin consulta de las brigadas exploratorias y la elevación del costo de la vida son, entre otras causas, motivo de choque y conflicto de la empresa petrolera con las comunidades indígenas en toda la región de la selva. Para el capital (estatal o privado) la colonización humana, sobre todo si es indígena, se le aparece como un antecedente incontrolable o una consecuencia imprevista de la explotación petrolera, difícil de meter en cintura y de adecuar a las necesidades de la explotación petrolera y otros recursos de la selva (incluido el narcotráfico).

No es de extrañar entonces que los desalojos y la reconcentración de la población en reservaciones indígenas, la dilación en las regularizaciones de los títulos de propiedad, el hostigamiento y amedrentamiento militar y policiaco de las comunidades, el asesinato de indígenas arrojándolos a la selva desde helicópteros, sean parte de una violencia permanente y habitual con la que los Estados federal y regional pretenden “regular” su depredación y uso estratégico de los recursos naturales y geopolíticos de la selva. Tampoco extraña que muchos de los escasos testimonios sobre conflictos de las autoridades con las comunidades indígenas de la selva, consignados por periodistas u otro tipo de fuentes, coincidan con las regiones petroleras estudiadas previamente por nosotros.

En octubre de 1987 autoridades de 22 ejidos de la selva que van de Chancalá (Palenque) a Lacanhá Tzeltal (Ocosingo) envían una carta al general y gobernador Absalón Castellanos en la que denuncian que el 18 de octubre llegaron al poblado San José Patihuitz 20 militares, al parecer del regimiento 83, se apoderan de un carro particular de la cooperativa y de un chofer que obligan a manejar en dirección al Sur. A seis kilómetros encuentran a un joven ejidatario del poblado Damasco portando un rifle 22, lo hacen huir, lo persiguen y le dan muerte. “Así lo hace continuamente el ejército” dice el escrito firmado por las autoridades de los ejidos Damasco, Colón Samaría, La Siria, Nuevo Tulijá, Nueva Jerusalén, Arroyo Granizo, El Limonar, Lacanjá Tzeltal, Jol Tulijá, San Joaquín, Francisco Guerrero, La Arena, Nuevo México, San José Patwitz, Bilio García, Jericó, Ojo de Agua, Santo Domingo, Cintalapa, Augusto Gómez Villanueva, Chocoljá y Guadalupe en representación de 1800 familias.”[67]

“En aras de un programa de preservación de la Selva Lacandona que ni las propias dependencias responsables -sarh y Sedue- han cumplido, esta región será testigo en los próximos días, del desalojo de más de tres mil campesinos que habitan en los poblados de San Jacinto Lacanjá, Flor de Cacao, Nuevo Progreso, Jerusalén, Velazco Suárez Viejo, Lázaro Cárdenas, Nuevo Tila, Nuevo Tumbalá y Ojo de Agua”.[68]

El 26 de noviembre de 1992 se denuncia que en la zona El Desempeño, en la Selva Lacandona, había un inminente peligro de desalojo de diez poblados que demandaban regularización. El “problema de El desempeño fue uno de los asuntos prioritarios que llevó al df la marcha Xi’Nich por la paz y los derechos humanos de los indígenas. En esa zona, ocho poblados tzeltales y choles -unas 600 familias- en posesión de tres mil hectáreas, estaban pidiendo el reconocimiento de sus tierras y hubo un compromiso, el 24 de abril de 1992, con las secretarias de gobernación y de la reforma agraria de que no habría desalojo”.[69]

Exactamente de la misma manera en que el capitalismo de Chiapas atrae y repele población conforme desarrolla los complejos agrícola del Soconusco y los Valles Centrales de Chiapas, así la exploración y explotación del petróleo, tanto en el norte industrializado del estado (en la región de Reforma) como en la selva campesina, atrae población a unos lugares mientras que en otros la repele.

4.3.5. Guatemala, el ideal de la privatización transnacional

1. Después del prolongado periodo de deterioro de la población mundial ocasionado por más de diez años de crisis económica global continua (entre 1929 y 1939) y seis años de cruenta guerra mundial (1939-1945), el cambio en la coyuntura mundial abierto por el nuevo modelo metropolitano de acumulación (conocido en Estados Unidos como el New Deal y en Europa como el Plan Marshall), ahora preocupado por atender el proceso de reproducción de la fuerza de trabajo, se expresa temprana e intensamente en uno de los países de América Latina más atrasados y empobrecidos del continente: Guatemala. Ello como consecuencia particular de una enorme tensión social acumulada por una incipiente modernización económica que no se corresponde con ningún cambio político y constitucional que ofrezca los más mínimos derechos económicos y políticos a los nuevos grupos sociales emergentes: la burguesía y los trabajadores asalariados, fundamentalmente. De ahí el enorme peso que tienen en la Guatemala de los años cuarenta los grandes los cambios revolucionarios y sociales del México cardenista, que con su vivo ejemplo muestra nuevas formas más equilibradas y soberanas de organizar el desarrollo del país.[70]

Usualmente, entre las diversas medidas económicas y políticas adoptadas por los dos nuevos gobiernos emergidos de la “revolución de octubre” de 1944 (Juan José Arévalo Bermejo 1945-1951 y Jacobo Arvenz 1951-1954) estarán la reforma agraria, la derogación de las formas semiesclavistas del trabajo indígena, la protección al trabajo asalariado, el apoyo radical al sistema educativo y la seguridad social, la progresiva expropiación de tierras a las grandes fincas y empresas transnacionales productoras de plátano, así como el uso nacional de las infraestructuras (carreteras y muelles) y los escasos recursos naturales, como la electricidad y el petróleo, recientemente nacionalizado con mucho éxito en el país vecino. Razón por la cual, si bien las transformaciones políticas iniciales de Guatemala se montaban sobre una coyuntura mundial que le era relativamente favorable, conforme los tímidos intereses de una acumulación nacional de capital se definen y conforme la ultraderecha toma el poder en Estados Unidos, no tarda en precipitarse el enfrentamiento con los principales intereses del dominio imperial norteamericano.

En el caso del petróleo se intuye su presencia por las tempranas investigaciones geológicas alemanas en la sierra y la selva de Chiapas. En función de ello, desde 1922 se promulga la primera legislación sobre exploración y explotación del crudo. La primera actividad de exploración efectiva sólo tiene lugar hasta 1937, pero sin realizar de facto ninguna perforación. Para ello habrá que esperar el vertiginoso desarrollo de la demanda mundial de petróleo ocurrida durante la posguerra, no siendo hasta el año de 1958 cuando se efectúa la primera perforación de un pozo petrolero en Guatemala. Sin embargo, como el presidente Arévalo -a la manera de Lázaro Cárdenas- había legislado sobre el petróleo reservando para los guatemaltecos el uso de esta gran riqueza,[71] la violenta respuesta del capital norteamericano a las expropiaciones de tierras efectuadas contra la United Fruit Company coinciden con una serie de decretos que cortan por lo sano una posible utilización futura de corte nacionalista de los recursos petroleros, a la manera de México.

En 1954 el Coronel Carlos Castillo Armas toma el poder mediante un golpe de estado apoyado por la cia y por los grandes intereses económicos estadounidenses. “Antes de 1954, sólo 17 firmas norteamericanas se habían establecido en Guatemala pero de 1955 a 1959 se instalaron 32”.[72] Los decretos nacionalistas de Arévalo son derogados inmediatamente por Castillo Armas, con el Decreto 172 del 9 de diciembre de 1954: cuando el nuevo dictador “legisla” sobre el petróleo en verdad delega el trabajo a Roy Merritt, consejero en asuntos de petróleo del secretario de Estado norteamericano Foster Dulles.[73]

Como parte de esta reestructuración del desarrollo capitalista de Guatemala, ahora cuidadosamente subordinado a la vigilancia norteamericana, se promulga más adelante, el 7 de julio de 1955, el Código de Petróleo (Decreto 345), cínicamente escrito en inglés. “El Código de Petróleo fue redactado” -nos dice René de León- “al parecer, de acuerdo a negociaciones previas entre el gobierno y algunas de las grandes petroleras.[74] El licenciado Armando Diéguez Pilón, quién participó en la elaboración del decreto 345, declaró en el diario El Imparcial del 8 de julio de 1955 que “representantes de otras compañías asistieron a las discusiones de la Ley, lo que prueba que tienen interés en trabajar en Guatemala. Estas compañías son The Standard of California, The Standard of New Jersey y The Union Oil Company of California. Hay razones para suponer que también la Shell tiene interés en trabajar en Guatemala.” (p. 36) Vargas Foronda explica, además, que dichas concesiones se hicieron por 60 años, al final de los cuales el único derecho adquirido por el Estado era la posibilidad de comprar las instalaciones de la empresa a su valor de mercado. Posteriormente se redujo el tiempo de las concesiones a 30 años (en el decreto 62-74) y a 25 años (en el decreto 96-75).

“Entre 1958 y 1978 se perforaron en total 34 pozos petroleros, de los cuales 32 correspondieron a las áreas norte del país y dos se localizaron en la costa del Pacífico. Del total indicado 22 dieron indicios de existencia de petróleo”.[75] Durante este periodo varias empresas solicitaron y obtuvieron concesiones de exploración. Sin embargo la coyuntura del mercado mundial petrolero de aquel entonces, cuando predomina el baratísimo precio del petróleo árabe (a apenas 3 dólares el barril), se refleja en el desarrollo de esta industria en Guatemala: “Muchas de éstas -nos vuelve a explicar René de León- no trabajaron en serio, pero otras sí lo hicieron. En un informe presentado por la Secretaría General del Consejo Nacional de la Planificación Económica en 1965, se señala que fueron abiertos nueve pozos y en algunos de ellos se encontró indicios de petróleo. De especial importancia es el Chinajá No 1, perforado por la Standard Oil of Ohio”. Sin embargo, el campamento de Chinajá a punto de ser declarado el segundo yacimiento comercial del país, es taponado por no convenirle a las empresas su explotación comercial.

2. Los estudios de René de León (1979) y Jacobo Vargas Foronda (1982) han descrito con cierto pormenor el inicio del periodo de la verdadera apertura de Guatemala a la exploración y la explotación de los pozos petroleros, realizada por las diversas empresas transnacionales, conforme el alza internacional en los precios del petróleo va convirtiendo en rentables los campos mexicanos del sureste y los guatemaltecos.[76] Se trata, por lo mismo, de una respuesta competitiva de los consorcios transnacionales a la aproximación exploratoria de México hacia los yacimientos de la selva tropical del sureste.[77] En dicho periodo se dan cita progresivamente una gran diversidad de empresas transnacionales con el interés de explorar y explotar más del 65% de la frontera entre Guatemala y México. Es el caso de Basic Resources International; Shenandoah Guatemala Inc.; Saga Petroleum sa, originalmente agrupadas como Petromaya .[78] También están Getty Oil Guatemala Inc.; Texaco Exploración Guatemala; Amoco Guatemala Petroleum Company; Texas Eastern Guatemala Inc.; Monsanto Oil Company of Guatemala; Elf Aquitaine Guatemala; Hispánica de Petróleos, sa (Hispanoil); Petrobras Internacional, sa (Braspetro); Halliburton Company; Petrolera Internacional, y Texaco Canada Resources Ltd.[79] (Véase mapa 5.18)

El periodo es de una gran competencia en el campo mismo de la exploración, lo que vuelve particularmente difícil la realización de una consideración equilibrada de las reservas de Guatemala, abundando las más diversas conjeturas.[80] Para colmo de las confusiones y dificultades a la investigación, Jacobo Vargas Foronda denuncia no sólo la extraña incoherencia entre sucesivos informes de perforación realizados por el gobierno militar de Guatemala, donde, de un año a otro, aparecen y desaparecen sin mayor explicación misteriosas zonas de perforación, con el hecho de que los oleoductos que parten del vértice de frontera con México del río Chixoy resultan tener un diámetro entre cinco o seis veces mayor que el necesario para transportar las cantidades de petróleo que se declaran extraer de dichos pozos.

Es vieja costumbre de las empresa transnacionales del petróleo guardar silencio en torno a sus trabajos de exploración. La producción de Rubelsanto y Chinajá oscilaba en 1980 entre 6 mil y 7 500 barriles diarios (b/d) mientras Elf Aquitaine solicitaba autorización al gobierno de Guatemala en 1981 para un ascenso en su producción a 10 000 b/d. En contraste con estas cifras se ha construido un oleoducto que parte de Rubelsanto, Alta Verapaz, hasta Puerto Barrios, Izabal con una extensión de 235 kilómetros pero con una capacidad de 50 mil b/d. Al respecto Vargas Foronda se pregunta: “si la producción de Chinanjá y Rubelsanto no puede superar, al menos en el corto plazo, la producción de 10 mil b/d, ¿cuál fue entonces la razón para construir un oleoducto con una capacidad para transportar 50 000 b/d? No hay que olvidar que la información que poseemos, incluso la que tiene el Estado guatemalteco, es exclusivamente la proporcionada por las mismas empresas transnacionales”.[81] Misterios aún mayores encierran las exigencias que después de la guerra entre Belice y Guatemala planteará este último en sus Bases para el Entendimiento, en torno a la construcción de tres oleoductos más. Si la producción diaria del país es de 30 mil b/d, ¿por qué -vuelve a preguntarse Vargas Foronda- se plantea la construcción de vías de transporte con una capacidad de 200 mil b/d.[82]

Por su parte René de León describe con pormenor otro proyecto geopolítico de construcción de un oleoducto y un “canal seco” o ferrocarril interoceánico norteamericano entre Puerto Barrios en el Mar Caribe y el puerto de San José en el Pacífico, que permitirá trasladar el petróleo de Alaska hacia el este de los Estados Unidos de manera más económica que si se lo hiciera por el canal de Panamá, en vistas a la negativa del gobierno mexicano de prestar para ello el territorio del Istmo de Tehuantepec.

La reportera Blanche Petrich escribe por aquellos años un retrato ensombrecedor del intenso clima de corrupción que en torno de los negocios del petróleo vive en aquel entonces el gobierno militar de Guatemala:

El descubrimiento de un yacimiento de petróleo que tiene 35 millones de barriles de reserva y una producción de 10 mil diarios, y se ubica en la zona guatemalteca conocida como la Franja Transversal del Norte, modificó el nombre de la región. Hoy se llama Tierra de Generales. En esa zona, el presidente Romeo Lucas García posee títulos de propiedad en una extensión de 79 mil hectáreas y cría caballos finos en cerca de mil caballerizas. A su vez, en la misma área, el coronel Miguel Ángel Ponciano es propietario de 4 mil 500 hectáreas, y el ex vicepresidente y candidato a la presidencia por el ultraderechista Movimiento de Liberación Nacional, Mario Sandoval Alarcón, es dueño de 150 caballerizas.

El 26 de mayo pasado, el Ministerio de Economía prorrogó los derechos de explotación irrestricta en el subsuelo de la Transversal a las transnacionales Eximbal (nombre de la International Níquel, de Guatemala), Cogefar (italiana), Hochieff (alemana) y las estadounidenses Shenandoah e ica. Estos derechos estaban vigentes desde 1971, cuando el Congreso legalizó la entrega de tierra a estas compañías y suprimió el derecho de las organizaciones campesinas a acudir a recursos de amparo para defender sus propiedades. Estas tierras han multiplicado su valor en poco más de un año. La zona comprende los departamentos de Izabal, Alta Verapaz, EI Quiché y parte de Huehuetenango. En Alta Verapaz está Panzós, rica, además del oro negro, en níquel, cobre, uranio y antimonio. En Panzós opera la corporación Eximbal, creada en 1960 para la explotación del níquel. El 80 por ciento de sus acciones son de la canadiense inco; el 20 por ciento restante es de la Hanna Manufacturing Co. de Ohio. La inco controla la mitad de la producción del metal en el mundo capitalista.

Actualmente ésta es la zona que atrae el mayor numero de inversiones extranjeras en Guatemala, de por sí altas (en 1969 las corporaciones estadounidenses controlaban el 85 por ciento de la inversión extranjera directa. A principios de 1970, 37 compañías de EU controlaban monopolios en todas las ramas de la producción). Para la Tierra de los Generales hay en estudio, según informes de la nacla, un proyecto para construir un oleoducto interoceánico que cruce el país. Éste sería un complemento del ducto de Alaska para el petróleo extraído por las empresas estadounidenses. La inco, que inició sus inversiones en 1960, debió retrasar el proceso de extracción petrolera por la actividad guerrillera en el noreste de Guatemala, en la provincia de Izabal, donde están los mayores depósitos de níquel en el país. Diez años después, en 1970 y 1971, fue silenciada la oposición que había respecto al proyecto de explotación minera de la inco. Tres abogados que denunciaron las condiciones abusivas del contrato de la corporación fueron ametrallados. Julio Camey Herrera y Adolfo Mijangos (en silla de ruedas) fueron asesinados. Alfonso Bauer Páiz se salvó y se exilió. La empresa de extracción del metal, que opera sin controles ambientales y ha contaminado gravemente el Lago lzabal, emplea únicamente a 770 trabajadores en las minas. Los grandes negocios son, desde hace algunos meses, las exploraciones y perforaciones en busca de petróleo. Ha habido algunos hallazgos de yacimientos en la Tierra de los Generales. Los latifundios multiplican su valor rápidamente.”[83]

A partir de los años setenta las contradicciones entre las cifras oficiales y los hechos serán constantes. Las declaraciones oficiales (nacionales e internacionales) que presentan a Guatemala con una casi nula producción de petróleo, con yacimientos sin importancia, así como con una importación de crudo superior a sus exportaciones, se contradicen flagrantemente con la presencia de un nutrido grupo de poderosas empresas transnacionales, que expanden sus inversiones, desarrollan su infraestructura -oleoductos, carreteras, refinadoras, plantas de energía eléctrica en las zonas petroleras- y a la vez alientan los procesos de colonización y deforestación de la selva. ¿Cómo yacimientos petroleros tan importantes y un movimiento económico tan intenso por cuenta de un conjunto de empresas tan notables puede llegar a desaparecer por completo de todos los libros nacionales y mundiales de contabilidad? Si fuese cierto todo este intenso tráfico de riqueza la única hipótesis que nos permite imaginar su maquillamiento es la existencia de un extraordinario y poderoso mercado negro del petróleo que produce, transporta y vende montos significativos del crudo en los principales mercados internacionales.[84] (Véase mapa 5.19)

3. El geólogo de la us Geological Survey, James A. Peterson, informa de manera técnica y precisa lo que según el centro de estudios geológicos del gobierno de Estados Unidos es el verdadero monto de las reservas guatemaltecas. Escuchémoslo: “El cinturón de arrecifes del Cretácico que pasa a través del área de Reforma-Campeche y rodea la periferia de la plataforma continental de Yucatán debe continuar hacia el sur cruzando Belice y posiblemente adentrarse en la porción centro sur de Guatemala. El interés en explorar este cinturón coralino comenzó hace mucho tiempo cuando muchos pozos fueros perforados sobre el territorio y la plataforma continental de Belice. Ninguno de estos resultó productivo y los primeros pozos perforados en Guatemala también fueron decepcionantes. En 1974 se descubrió petróleo en Rubelsanto, en la parte centro occidental de Guatemala, y desde entonces otros tres campos petroleros han sido encontrados en los alrededores de Rubelsanto (Tortugas, Chinajá y Yalpemech). Todos están situados aparentemente en estructuras salinas y producen en los sedimentos de la sección de carbonatos y evaporitas del Cretácico Medio. Las reservas recuperables de estos campos son pequeñas -cerca de 50 millones de barriles. Recientemente fue anunciado un descubrimiento importante en la esquina noroeste de Guatemala y este, sumado a un descubrimiento importante en el sureste de Chiapas, cerca del límite con Guatemala, incrementa el interés en las posibilidades de la Cuenca del Petén.” (Petroleum Geology and Resources of Southeastern Mexico, northern Guatemala and Belize)

4. Hasta dónde resultan verdaderamente confiables estas cifras? Para no perdernos en imposibles cuentas numéricas presentamos la siguiente tabla de cálculos en los cuales se puede observar con mucha sencillez hasta dónde podrían resultar confiables las cifras del afamado geólogo norteamericano. El presente punto resulta crucial para nuestra demostración general por la manera en que este geólogo goza también de la más alta autoridad para opinar sobre la presencia de reservas petroleras en Chiapas. Nuestros cálculos se limitan a proyectar a lo largo de 20 años -periodo que efectivamente ha correspondido a las dos últimas décadas de producción petrolera en Guatemala- cuántas serían las reservas de petróleo existentes en dichos yacimientos guatemaltecos si partimos de diversas hipótesis de producción diaria determinada. Comenzamos suponiendo una producción de 10 mil barriles diarios (hipótesis 1) porque ésta es la cifra baja que públicamente solicitan extraer en 1979 las empresas transnacionales operantes en el vértice del río Chixoy. No resultaría nada descabellado suponer que la cifra es superior: por ejemplo de 20 mil barriles diarios (hipótesis 2), si se le añaden los resultados de los nuevos pozos referidos por Peterson de las regiones petroleras del norte (que nosotros suponemos pudieron ser los de la Laguna el Tigre operada posteriormente por Texaco).

Pero a la tabla también añadimos dos conjeturas sugeridas por Vargas Foronda, para imaginar mejor lo que implican sus cálculos. Suponemos una producción diaria de 50 mil barriles de petróleo (hipótesis 3) simplemente porque esa es la verdadera capacidad de transporte del oleoducto construido en la Franja Transversal del Norte, lo que legítimamente le hace dudar a Vargas Foronda que las empresas productoras multinacionales y las diversas dictaduras militares no estén declarando la verdad. Finalmente suponemos una producción de 200 mil barriles diarios (hipótesis 4) porque eso es lo que podría inferirse del proyecto de construcción de tres oleoductos más atravesando por Belice. Hasta donde disponemos de información estos oleoductos no se construyeron, pero sí hay noticia cierta (a través de la prestigiada revista Petroleum Economist) de uno más, así como información testimonial de otros posibles.

petroleo en chiapas 5

Ni en la hipótesis de producción más conservadora, que a todas luces ha sido ampliamente superada -entre otras cosas porque estamos hablando de pozos que no sólo hoy continúan produciendo, sino que como veremos a continuación, están aumentando las cifras de producción diaria-, se podría confirmar la estimación de James Peterson de una reserva recuperable de sólo 50 millones de barriles, lo que a nuestro juicio demuestra por qué es necesario tomar con muchísimas reservas este tipo de informes “científicos” made in usa.

Por supuesto que nuestra estimación más atrevida (la hipótesis 4) apenas cuenta con una reserva de mil y medio millones de barriles, lo que en realidad no significa nada contra los 167.3 miles de millones de barriles de petróleo y de gas equivalente de reservas futuras (es decir, las reservas identificadas más la media de los recursos aún no descubiertos) calculados en el mismo documento citado por el propio James Peterson para toda la región de las cuencas del sureste de México, Guatemala y Belice. Es decir, que si adoptáramos la descabellada hipótesis 4 todavía tendríamos por delante un contraste inverosímil con las altas cifras globales estimadas para toda el área. Mientras las naciones no se organicen democráticamente, gestionando cuidadosamente sus recursos estratégicos el actual poder económico de las empresas transnacionales no permite saber, ni siquiera post festum, cuántas son o cuántas fueron las riquezas vitales de un país o de una región. De ahí la importancia de escarbar lo más meticulosamente posible en los datos globales (regionales, nacionales y mundiales), en su coherencia o incoherencia. Y es de ahí que nos surge la duda de si ¿realmente no hay petróleo en las selvas de Chiapas y Guatemala o más bien el tipo de información que hoy circula es simplemente debida a la crisis en los precios internacionales del crudo, que condiciona el abandono momentáneo de estas reservas, que en el caso de Chiapas adicionalmente permitiría organizar un proceso de privatización de yacimientos y de expulsiones indígenas más aséptico?

Miles de millones de barriles menos o miles de millones más, el asunto estriba, en todo caso, en la manera en que la manipulación de la colonización mestiza, el control restrictivo de la colonización indígena, la compra de miles de hectáreas por cuenta de los generales y empresas transnacionales, las masacres y las expulsiones de población en la selva llegan justamente a suceder en algunas de las regiones más calientes por la exploración y explotación del petróleo. Todo ello mientras se observa una terca y persistente circulación de empresas transnacionales que se suceden en las labores de exploración y explotación del petróleo.[85] Empresas que, por cierto, son las únicas que disponen de los recursos suficientes como para aplicar los modernos sistemas de prospección microelectrónica de tercera dimensión (3-d) o la moderna perforación direccional (directional drilling) que permite sustraer clandestinamente petróleo en los yacimientos fronterizos, que según hemos visto más arriba son varios y muy importantes.

5. Los últimos datos disponibles sobre las actividades petroleras en Guatemala no sólo desmienten el tipo de estimaciones realizadas por Peterson y se acercan mucho a las de Vargas Foronda, sino que también vuelven a corroborar el mismo patrón contradictorio de noticias donde, por un lado, sobresalen las reiteradas declaraciones en torno a la baja presencia de recursos, que contrastan, por otro lado, con una efervescente actividad de nuevas empresas petroleras, sólo que ahora de corte mediano,[86] las cuales son quienes parecen mejor adecuarse a las nuevas condiciones económicas, que les resultan particularmente rentables (ver apéndice). (Véase mapa 5.20) Un boletín de prensa de 1998 nos informa:

La industria petrolera guatemalteca ha comenzado a despegar desde que el año pasado culminó la guerra civil. Funcionarios del gobierno han declarado que 1998 podría arrojar 4 o 5 nuevos pozos petroleros, otro oleoducto y alrededor de 760 millones de quetzales en inversión extranjera a esta industria, según el periódico semanal Inforpress de Centroamérica. La empresa canadiense Basic Resources, continúa siendo líder en la industria petrolera guatemalteca, extrayendo más del 90% de todo el petróleo obtenido el año pasado. La producción en sus campos de Xan y Rubelsanto, en la provincia del Petén, alcanzó 20 mil barriles diarios durante 1997, pero este año con los nuevos pozos se espera que arrojen entre 30 mil y 40 mil barriles. De acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas, la producción total del año pasado ascendió a 7.13 millones de barriles y brindó 4.27 millones de dólares en regalías al gobierno, todo ello pagado con asfalto. Esto muestra un salto en la producción en una tercera parte respecto al año anterior, pero un incremento de sólo 10% en regalías. Para estimular el crecimiento de esta industria, el Ministro de Energía y Minas, Leonel López Rodas, declaró que el gobierno está considerando construir un segundo oleoducto y una refinería para la producción de combustible. Actualmente Guatemala cuenta solamente con una refinería, dedicada a la producción de asfalto. Fuera de este panorama color de rosa, los beneficios para el país son difíciles de comprobar. En años anteriores, Guatemala exportó más del 80% del petróleo extraído anualmente, tan sólo para importar una cantidad un poco más grande a casi el doble del precio. De las 5 compañías que operan en el país solamente una es Guatemalteca. En mayo, afirma López, el Ministerio subastará nuevos contratos para la exploración petrolera en la provincia del Petén y un acuerdo de explotación en la región de Ixcán en la provincia del Quiché .[87]

Razón por la cual sobresale hoy una resistencia visible y de enorme peso de las instancias gubernamentales encargadas de gestionar los estratégicos recursos biológicos, en contra del crecimiento de las explotaciones petroleras en la selva y su devastación del medio ambiente.[88] Y es que efectivamente, un simple vistazo de los recientes mapas de explotación petrolera, gasera y de oleoductos proporcionados por la revista Petroleum Economist, permite apreciar muy nítidamente la manera en que dichas explotaciones se han expandido por vastas regiones de la Selva del Petén, más allá de esas zonas de frontera, que durante las dos décadas anteriores parecieron dominar exclusivamente las estrategias de exploración y explotación del petróleo.[89]

Sin embargo, datos y testimonios de observación de campo, más o menos recientes, sobre la presencia de oleoductos y redes de carreteras en la Selva del Petén, permiten apreciar cómo las zonas petroleras fronterizas continúan teniendo una importancia estratégica, por la manera en que ambas infraestructuras desembocan en las áreas reiteradamente concesionadas a las transnacionales desde hace varias décadas. Existen indicios que sugieren una relativa confirmación de los planes de los años ochenta para la construcción de nuevos oleoductos. En la cooperativa Bethel, pueblo de frontera muy pequeño, ubicado en los márgenes del río Usumacinta, parece nacer un oleoducto con su respectiva estación de bombeo. ¿Se trata de aquel ducto que, atravesando la selva del Petén y Belice, estaba programado para desembocar en Ciudad Belice? Mientras tanto, numerosos movimientos de camiones de transporte de sustancias inflamables se observan cotidianamente en la cooperativa Bethel. Otra estación de bombeo puede observarse igualmente en el pueblo la Libertad -ubicado a la mitad del trayecto de la carretera que comunica al poblado de Flores con Sayaxche- que también puede ser valorada como índice de la existencia de un otro oleoducto. En La Libertad se puede observar una instalación que parece ser una refinería con una chimenea de gran altura. Se trata en todo caso de instalaciones cerradas al público y vigiladas militarmente.

En tercer lugar hay que observar que durante los años ochenta y noventa se construye en la selva una extensa red carretera que permite el acceso a diversos puntos de la frontera de Guatemala con México. Caminos que, fuera de dos campamentos chicleros, no conducen a ninguna población, ni siquiera pequeña. Evidentemente se trata de una infraestructura dedicada a la explotación del petróleo. Nos referimos a las carreteras que saliendo de Alta Verapaz hacia el Norte se internan en el occidente del Petén, sea hacia La Soledad o hacia Sayaxche. Más al Norte la misma carretera tiene una desviación al Oeste, a la altura de El Subin, con otro camino que desemboca en la cooperativa Bethel. Poco más adelante se observa otra desviación que se dirige ahora hacia el Noroeste, partiendo del poblado la Libertad y que desemboca en una serie de pozos petroleros[90] -identificados en mapas elaborados por el ejército guatemalteco- ubicados entre los vértices de frontera El Ceibo y Campeche. En la primera mitad de los años noventa estas carreteras, pero también otras más viejas e importantes (como la de la Franja Transversal del Norte o la Trasatlántica), soportaban un pesado tráfico de camiones cisterna de petróleo.

Para concluir, el 28 de enero de 1992 el Journal of Commerce reporta:

[…] los gobiernos centroamericanos actualmente levantan sus barreras a la exploración y explotación del petróleo. Así por ejemplo Honduras ofrecía nuevos incentivos fiscales, mientras Costa rica consideraba una nueva ley que permitiera la exploración y explotación extranjera. Belice por su parte concluía la realización de medidas legales favorables a las compañías Británicas, mientras Guatemala continuaba ofreciendo a las empresas transnacionales nuevas concesiones cada dos o tres meses. Y es que Guatemala es el país que ofrece mayores perspectivas, por su reserva petrolera estimada en 124 millones de barriles sólo para el departamento norteño del Petén. Ninguno de los países de la región puede lograr mejores exportaciones. En ese sentido los países de la región están claramente advertidos de los límites posibles de la región, así como de los bajos precios internacionales del crudo. En función de ello abren sus nuevos territorios levantando las restricciones que permiten atraer pequeños operadores independientes.

Haya mucho o poco petróleo en Guatemala, la lección de este espejo para Chiapas es que en el sueño de los neoliberales dicha riqueza sería la suficiente como para convertir a este espacio selvático en otro anónimo paraíso de las empresas transnacionales dedicadas al mercado negro petrolero. (Véase mapa 5.21)

4.4. Tendencias
4.4.1. La privatización regional del petróleo: yacimientos petroleros contra las comunidades

1. La segunda mitad del siglo xx ha hecho de los hidrocarburos la sangre vital que mueve y alimenta la mayor parte de la industria, la calefacción y el transporte, siendo además estratégico por la base que ya ofrecen y ofrecerán en el futuro lejano a la industria petroquímica para la síntesis de polímeros -material hoy tan estratégico como los nuevos metales, las cerámicas o los composites-, así como por ser finalmente los más eficaces de todos los combustibles desde la segunda guerra mundial para cualquier tipo de vehículo militar. Por ello son, desde hace décadas, la principal mercancía del mercado mundial. De ahí las enormes consecuencias que a las naciones acarrea la posesión de yacimientos petroleros.

Después de la grave crisis en el control del mercado mundial petrolero abierta por la organización de los países petroleros periféricos durante la década de los años setenta, puede afirmarse, sin lugar a dudas, que los norteamericanos han vuelto a tomar el control completo de toda esta dimensión estratégica del mercado mundial.[91] Aun así, dicho control continuará enfrentando dificultades precisas y contingencias que obliguen a Estados Unidos a gestionar su progresiva escasez de crudo y gas en el contexto de una obligada alza en los precios internacionales -condicionada tanto por la creciente demanda petrolera de los países asiáticos como por el inevitable colapso de los grandes yacimientos-[92] que tarde o temprano tenderá a generalizarse. La actual hegemonía norteamericana enfrenta, además, el inminente agotamiento de sus propios yacimientos. El hecho de que el principal productor y consumidor mundial de energía[93] -Estados Unidos- se encuentre próximo al agotamiento definitivo de sus reservas debe evaluarse, adicionalmente, en ese contexto internacional de próxima competencia con las nuevas potencias asiáticas de la Cuenca del Pacífico -principalmente con China- para la obtención de los energéticos.

De cara al agotamiento de sus propias reservas, los norteamericanos no sólo piensan en el difícil control de las principales regiones claves (el medio oriente y la ex urss), en el relleno artificial de sus gigantescos arcos anticlinales (alimentándolos con los flujos del mercado negro petrolero), así como en el control de las nuevas tecnologías que ahorren en el consumo de energía y que garanticen el aprovechamiento de otras fuentes alternas. Un problema crucial dentro de esta difícil coyuntura internacional es el diseño de los mecanismos productivos, comerciales, militares y políticos que garanticen la supervivencia general del control hegemónico norteamericano en medio del proceso de reemplazo del viejo al nuevo patrón técnico, y en medio del proceso de reemplazo de los viejos capitales anclados a la tecnología obsoleta y los nuevos capitales tecnológicamente más flexibles, hoy ansiosos de participar dentro de las relaciones del poder hegemónico.

En este contexto se ubica también, finalmente, la estrategia estadounidense de reestructuración de los mercados regionales y apropiación de las reservas naturales e industrias energéticas de América Latina, el único bloque de reservas petroleras que Estados Unidos considera completamente seguro, económica y militarmente hablando. Ello es lo que confiere a todo nuestro subcontinente -en tanto se trata de una parte sustancial de la tercera región planetaria en reservas petroleras- un valor estratégico para los Estados Unidos. Para ello es que se aplica a esta región la estrategia de privatización de sus empresas energéticas y petroquímicas. Un simple repaso de estos procesos de expropiación de yacimientos e industrias petroleras en América Latina basta para darse cuenta de la importancia que estas tendencias tienen para la reorganización del uso de los territorios en función de los intereses hegemónicos.

En la medida en que el agotamiento de las reservas, primero de petróleo y después de gas, es sin duda un hecho inevitable, las preguntas que lógicamente surgen son: si dicho momento futuro de crisis aparecerá antes de que haya concluido el embargue metropolitano de los yacimientos e infraestructuras periféricas (por la vía de las privatizaciones); y si la crisis energética llegará antes de que se hayan operado los principales reemplazos tecnológicos en el patrón energético de los países del primer mundo. De la capacidad general del capitalismo norteamericano y metropolitano para enfrentar las progresivas condiciones de escasez energética mediante las nuevas condiciones técnicas (como la introducción masiva de nuevas fuentes de energía, nuevos productores, nuevas formas de consumo energético, atomización y competencia irracional entre los principales productores) dependerá si efectivamente la actual devaluación en los precios del crudo habrá nuevamente de oscilar para transformarse en una violenta y descomunal elevación en los precios.

Entretanto, la caída actual de los precios ya opera en favor de la privatización de las empresas estatales, pues en los países periféricos ello sólo significa un recorte más brutal en los ingresos públicos, que es explotado por la ideología tecnócrata neoliberal como un nuevo pretexto para la venta más enérgica de las últimas empresas e infraestructuras propiedad del Estado. En América Latina y México esta baja en los precios -aunada a la severa crisis financiera internacional que hoy se suma a la crisis mundial del petróleo- se ha aprovechado lo mismo para ampliar la cantidad y la calidad de las ofertas -secretas y públicas- de los procesos de privatización, como para empujar a nuestros países en la reestructuración de la planta industrial en dirección a una mayor y peor dependencia respecto del mercado norteamericano. Tal es el contexto geopolítico dentro del cual se ubican los procesos gubernamentales del Estado mexicano para privatizar la industria petroquímica nacional, pero también la descarada insistencia de la derecha (caso de Vicente Fox) para vender los yacimientos petroleros del país a los grandes consorcios transnacionales. (Véase mapa 5.22)

2. La privatización de la industria petrolera mexicana es un hecho que ha venido sucediendo desde hace más de quince años y que, por lo mismo, se encuentra en una fase muy avanzada. Arranca como una consecuencia de los graves endeudamientos financieros del Estado mexicano (entre 1976 y 1982) supuestamente destinados a impulsar el desarrollo de la industria petrolera y eléctrica nacional. Endeudamientos que se potencian con la arbitraria y autoritaria elevación en 1982 de los intereses cobrados por los prestamos, así como por la caída en los precios internacionales del petróleo debidos a la complicidad de Arabia Saudita con Estados Unidos para inundar en 1985 el mercado mundial con una sobreoferta de crudo. A partir de estas circunstancias comienzan desde 1982 la venta de todos los equipos de exploración de Pemex a compañías contratistas nacionales y extranjeras,[94] la diversas reclasificaciones de los productos estratégicos de la industria petroquímica, el descuido doloso y la venta de toda la inmensa flota naviera de Pemex (una de las más grandes del mundo en su género), la reorganización administrativa de la empresa petrolera mexicana por cuenta de la consultora McKinsey[95] de suerte que pudiera realizarse la privatización fragmentada de Pemex, así como, finalmente, la reciente apertura de toda la industria petroquímica estratégica a la participación de la inversión privada (primordialmente extranjera) hasta en un 49 por ciento.

Hasta qué punto la historia del mercado petrolero mundial conforma el hilo rojo de los principales flujos mundiales de capital y de los principales mecanismos de control hegemónico puede apreciarse si se recuerda cómo fue que la deuda financiera internacional revirtió la incipiente rebeldía económica de los capitales periféricos petroleros durante los años sesenta y setenta. Cómo se logró encajar el anzuelo de la deuda financiera en la boca de los países periféricos vendiéndoles la idea de que podrían salir de su marginación impulsando el desarrollo de sus infraestructuras energéticas. Y cómo se esclavizó, finalmente, a los países endeudados, no sólo elevándoles los intereses de sus deudas, sino finalmente abatiéndoles los precios internacionales del petróleo. Todo lo cual permitió rematar el proceso obligándoles a tener que proceder a la privatización de todas sus infraestructuras energéticas. No casualmente las principales instituciones financieras privadas con las cuales se contrajo la deuda financiera internacional (caso del paradigmático Chase Manhattan Bank) forman parte de los principales propietarios de las grandes empresas petroleras internacionales (antes conocidas como las siete hermanas), ni es casual que cuando México se sumerge en la crisis financiera de diciembre de 1994 el gobierno de Estados Unidos condiciona su nueva ayuda financiera al depósito directo de los ingresos de Pemex en una cuenta de la Reserva Federal. Desde ahí se estructura el sistemático proceso de privatización de Pemex.

Sin embargo, el proceso de privatización de las riquezas petroleras nacionales, por desgracia, no concluye ni se agota con la entrega completa de los principales complejos industriales (tal cual lo han denunciado de forma inmejorable José Luis Manzo y Cuauhtémoc Cárdenas), sino que se continúa, como bien lo reclama Pat Buchanan y bien lo ofrece Vicente Fox, con la entrega completa de los yacimientos petroleros. Entre los cuales se incluyen no sólo los que actualmente están en operación, sino también las reservas potenciales. Ello es lo que convierte al actual Estado neoliberal, de antiguo gestor del recurso en principal organizador de la actual ofensiva de expropiación y expulsión en contra de quienes se encuentren habitando sobre estas regiones estratégicas.

En nuestra investigación precedente hemos demostrado con pormenor la importancia estratégica de Chiapas y muy especialmente de los espacios de la Selva Lacandona. Pero también hemos podido reconstruir cómo el proceso de colonización de esta selva coincide contradictoriamente con el periodo en el cual el capitalismo mundial gira hacia el neoliberalismo y, por consiguiente, hacia esta nueva manera de administrar y usar los recursos petroleros.

3. Una vez derrotadas las pretensiones de autonomía económica e industrial de los países petroleros del tercer mundo organizadas en torno de la opep, vuelve a ponerse en el orden del día el control de las tierras petroleras y gaseras de reservas estratégicas. Lo cual vuelve a despertar en las empresas transnacionales el viejo espíritu de conquista y saqueo que les caracterizó previamente a la oleada autonomista de los capitales periféricos de los años setenta. Ello se manifiesta en la embestida histórica de los países metropolitanos y las compañías transnacionales para recuperar el control de la producción y la transformación del petróleo en los países periféricos y en el concesionamiento de las cuencas donde se localizan las últimas reservas estratégicas del mundo. Razón por la cual en el umbral del siglo xxi asistimos al renacimiento de grandes desplazamientos de población aborigen como resultado de la presión económica y política ejercida contra ellos para que abandonen sus tierras, o incluso, como resultado de expulsiones militares y paramilitares, asesinatos de líderes o masacres de pueblos enteros. Tales son cada vez más los movimientos normales de apropiación con que las transnacionales toman para sí no sólo los últimos bastiones de la gran industria petrolera mundial, sino los grandes yacimientos de minerales estratégicos o las reservas de megadiversidad, tan importantes para la ingeniería genética.

Diversos analistas del mundo del petróleo, señalando la extraordinaria capacidad de control económico de los circuitos internacionales de intercambio y del progreso técnico, reconocen en estas compañías multinacionales un poder económico tan grande que llega a volver superfluo el control directo de los territorios con yacimientos. Hasta qué punto se equivocan quienes así piensan puede ser demostrado sólo recordando algunos de los casos más recientes y mejor conocidos en los cuales las grandes empresas transnacionales participan en la organización de expulsiones de población, básicamente apoyándose en el financiamiento de grupos paramilitares. Es el caso de las empresas Shell, bp, Chevron, Esso-Exxon, Dupont, Erap, Texaco y Total en el control de los yacimientos en el delta del río Níger en Nigeria; de las empresas Executive Outcomes y su subsidiaria Sarasen que también financian paramilitares para el mejor control de los yacimientos de oro en Uganda. Branch Mining, Branch Energy y Heritage Oil son empresas que hacen lo mismo en Sierra Leona y Angola para la usurpación de yacimientos de petróleo. Arakis de Canadá y Occidental de California hacen lo suyo en Sudán tras el mismo petróleo. Mientras Elf de Francia y Occidental atacan en el Congo por la misma materia prima. En el caso del continente asiático, encontramos a la empresa Enron de Texas financiando la represión policiaca en la India para la construcción de una gigantesca planta generadora de energía eléctrica. Así como Total de Francia, Unite Oil of California y Myanmar Oil and Gas Enterprise financian paramilitares tras el petróleo y el gas de Burma o Myanmar (antes Birmania).

América Latina no se queda atrás. bp, Empresa Colombiana de Petróleo, Occidental y Shell también apoyan la organización de paramilitares que protegen las explotaciones petroleras de Colombia; mientras Shell apoya también paramilitares que expulsan población en el Amazonas peruano, al tiempo que los gobiernos de Perú y Ecuador se bombardean disputando yacimientos en su frontera común. Occidental y Edward Callan Interest (de Texas) empujan por su parte desplazamientos de indígenas en el Amazonas peruano para mejor disponer de tierras para prospección. Así como Texaco y Maxus (después que Conoco estuviera presente en el lugar) invaden territorios indígenas en la Amazonia ecuatoriana para la prospección petrolera. Texaco también expulsa gente en la frontera de Panamá con Costa Rica, en la zona de la Amistad, cerca de donde atraviesa el Oleoducto interoceánico, pero se habla de expulsiones para una supuesta prospección de petróleo. Finalmente, Getty Oil, Texaco, Texaco Canadá, Amoco, Texas Eastern, Monsanto, Elf Aquitaine, Basic Resources, International, Halliburton Co., Shenandoah Guatemala, Saga Petroleum, Petrolera Internacional, Esso (es decir, Exxon), Hispanoil y Petrobrás fueron el conjunto de empresas transnacionales que operaron originalmente en las regiones petroleras de Guatemala, donde los kaibiles masacraron sistemáticamente a decenas de miles de indígenas.

Ante un proceder tal la pregunta inevitable que surge hoy en México es ¿cuáles están siendo las empresas petroleras transnacionales con mayor interés en las regiones petroleras, gaseras, hidroeléctricas y de megadiversidad de Chiapas, en el corazón de la selva de Lacandona? El temor resulta más justificado si se recuerdan las declaraciones de Riordan Roett, ex director del departamento de mercados emergentes del Chase Manhattan, quien sugirió al gobierno mexicano “eliminar a los grupos de indígenas zapatistas para demostrar que tiene el control efectivo del territorio nacional y de la política de seguridad”, pocas semanas antes de la traición del 9 de febrero.[96]

Apéndice:
Renovado interés por Guatemala
Alexander’s Oil and Gas Connections (1 de diciembre de 1997)

Pozos petroleros fueron abandonados en las selvas del norte de Guatemala, donde grandes compañías vinieron a perforar en los setenta y ochenta, por el temor a las actividades guerrilleras o por la decepción ante la cantidad y calidad del petróleo encontrado.

Pero ahora, con el fin de la larga guerra civil, los desechos de los “chicos grandes” podría ser el tesoro de las compañías de tamaño medio que han llegado aquí en búsqueda de petróleo.

“Para una compañía de tamaño medio, los nuevos bloques en Guatemala resultan interesantes”, afirma Daniel Perea, director técnico de la Compañía General de Combustibles, la cual ha adquirido en los últimos dos años cuatro contratos para exploración en el país.

Funcionarios del gobierno están muy emocionados acerca del nuevo interés en Guatemala y esperan otorgar 9 licencias para la exploración de petróleo en este año después de haber ofrecido recientemente 12 áreas en una subasta internacional. La semana pasada, el Ministerio de Energía y Minas anunció la subasta de 7 áreas exploratorias adicionales. Las compañías que buscan petróleo en este lugar esperan seguir los pasos de Basic Resources, una compañía que se mantuvo en Guatemala durante los malos tiempos y que ahora exporta un pequeño pero lucrativo promedio de 20 mil barriles diarios de petróleo de más de 20 pozos. Basic planea incrementar su producción en otros 6 mil barriles diarios para el próximo año.

Basic, adquirida este año por la compañía canadiense Norcen Energy Resources, produce principalmente crudo de baja calidad, destinado a la producción de asfalto.

La Compañía General de Combustibles, subsidiaria de la Sociedad Comercial del Plata, de Argentina, y Triton Energy, de Dallas, son las dos compañías que están más interesadas en comenzar a producir en 1998.

Perea afirma que la cgc comenzó sus intereses en Guatemala hace dos años, mientras el país ganaba estabilidad política. La compañía espera estar produciendo el próximo año luego de reactivar los pozos abandonados por Texaco y otras dos compañías.

La cgc invirtió 5.5 millones de dólares este año e invertirá más de 20 millones durante los próximos dos años realizando pruebas sismológicas y posiblemente perforando pozos exploratorios.

Según Perea, la cuenca norteña de la provincia del Petén, en donde cgc está trabajando actualmente cuenta con crudos pesados que son comerciables como asfalto. Los pozos en la parte sur del Petén producen petróleo de 26 – 40 grados, adecuados para la producción de combustible.

Triton Energy está perforando su primer pozo en la provincia del Quiché. El pozo Piedras Blancas se encuentra cerca de la región donde históricamente han estado la mayor parte de los campos productores de petróleo, en el suroeste del Petén, en donde el pozo típico ha acumulado una producción de un millón a un millón y medio de barriles, pero Triton sostiene que aún no sabe cuánto producirá el pozo. “En términos de reservas potenciales es demasiado prematuro hacer una evaluación”, afirma la vocera de Triton, Sheila Durante.

Mientras la mayor parte de las compañías que exploran aquí están buscando pequeñas cantidades de petróleo, algunos todavía sueñan con dar un gran golpe.

“Creemos que en este lugar puede haber producción como la que existe en México, el gran potencial petrolero que siempre se ha negado en Guatemala”, afirma Jerry Kiser, director de operaciones de la Compañía Petrolera del Atlántico. Según Kiser, la gente quiere colgar el teléfono en cuanto él dice que la información geográfica sobre la provincia de Izabal, en la costa del Caribe, muestra un potencial de dos billones de barriles de reservas.

Atlántico, la única compañía propiedad de guatemaltecos, adquirió dos bloques exploratorios alrededor del Lago Izabal en la subasta de este año y desea comenzar pruebas sismológicas en enero. Esta es un área que Shell abandonó en 1992 después de gastar 20 millones de dólares en pruebas sismológicas y un pozo exploratorio.

A pesar de que la agencia gubernamental del medio ambiente ha restringido el uso industrial en la mayor parte del área que Kiser planea explorar, él dice que planea perforar un pozo lateral que podría acceder a las reservas o al petróleo sin dañar el área protegida.

Una razón de por qué las compañías están explorando en Guatemala es que a través de los años, los contratos de exploración petrolera en Guatemala se han alineado con los estándares internacionales. La mayor parte de las compañías negocian contratos de producción compartida que otorgan al gobierno el 60% después de que el negocio recuperó la inversión inicial.

Si los pozos en el norte de El Petén comienzan a producir, el problema está en cómo hacer llegar el oro negro al mercado. Algunas fuentes han mencionado que hasta que haya una producción probada es muy prematuro hablar acerca de nuevos oleoductos o refinerías, financiados por compañías privadas o por el gobierno.

“Cuando haya una producción acumulativa sostenida de 60 mil barriles diarios de petróleo, entonces verás una refinería en la costa del caribe”, afirma Kiser.

Perea sostiene que la CGC terminaría con el transporte de petróleo por pipas, como Basic lo hizo durante años su comienza a producir durante el próximo año. Este año, Basic terminó de construir un oleoducto que se dirige hacia el sur desde sus campos petroleros en el extremo norte de Guatemala, pero se encuentra a su capacidad. El gobierno cuenta con un oleoducto más largo que va desde el suroeste del Petén hacia el puerto caribeño de Puerto Barrios.

Mientras la infraestructura pueda ser un problema, la comercialización del petróleo es la parte fácil. Perea ha notado que la demanda del asfalto está aumentando en gran medida en Guatemala debido a los proyectos carreteros gubernamentales. Los productores de petróleo también pueden vender combustible a las plantas de energía o convertirlo en energía eléctrica en plantas construidas justo al lado de los pozos.

Kiser ha mencionado que podría vender de 2 mil a 3 mil barriles diarios de petróleo tan sólo a los molinos de caña, uno de los cuales es el propietario de Atlántico, el cual genera energía eléctrica y la vende a la compañía eléctrica del gobierno.

También menciona que las compañías podrían trabajar en transacciones bajo las cuales el petróleo guatemalteco podría ser embarcado de Guatemala hacia Texas o comercializado en las refinerías de Sudamérica, o para las plantas de energía a lo largo de la costa del Pacífico en la parte sur de Guatemala.

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[1] Sean los países “bien portados”, hoy conocidos como “Nuevos Mercados Emergentes”: Brasil, Turquía, Corea del Sur, Taiwan, Singapur, Filipinas, y Tailandia; o sean otros países no tan bien vistos como Corea del Norte, Cuba y la India

[2] Las cifras del déficit global (23.638 millones diarios de barriles de petróleo equivalente) no cuadran con las cifras del excedente global (29.85 millones diarios de bpe) por el hecho de que en las cifras de producción reportadas por la base datos empleada suponen, en realidad, una producción mundial superior al consumo mundial en 4.959 millones de bpe diarios.

[3] A estas zonas habría que añadir, sobre todo, cinco grandes complejos petroleros ubicados en Ecuador, Bolivia (desde el centro del país hasta la frontera sur con Argentina), y las regiones del Neuquen, Negro y la Patagonia-Tierra de Fuego en Argentina. Asimismo, resultan de enorme importancia los yacimientos conocidos y subexplorados de la cuenca del Amazonas y los yacimientos conocidos del sur de Brasil en la cuenca de Campos, desde Salvador hasta cerca de Recife, y la región que va de Natal hasta Fortaleza. Finalmente habría que tener en cuenta las enormes cuencas brasileñas subexploradas y de frontera en la cuenca del rió Paraná, la cuenca del Maranhao (Parnaiba) en el nordeste brasileño y la cuenca Falkland en las disputadas islas Malvinas [Burles, 1993; 1994].

[4] La opep está conformada por Arabia Saudita, Argelia, los Emiratos Árabes Unidos, Gabón, Indonesia, Irán, Irak, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar y Venezuela. Ecuador abandonó la organización desde el 31 de diciembre de 1992.

[5] Así se calculaba en 1978 la reserva final recuperable de petróleo convencional en todo el mundo. Cf. Nehring [1979]; también consúltese Meyerhoff [1979], y Moody y Esser [1975].

[6] Colin J. Campbell y Jean H. Laherrère [1998:60-65] estiman las reservas en un billón de barriles, 85% de los cuales (850 mil millones de barriles) son recursos conocidos, por lo que únicamente restaría por descubrir un 15% adicional (es decir, 150,000 millones de barriles). Craig Bond Hartfield [1997] estima a su vez las reservas en 1.5 billones, mientras que el optimista John D. Edwards de la Universidad de Colorado, calcula dichas reservas en 2.03 billones de barriles de petróleo, aunque estima que la industria petrolera sólo tiene en realidad una remota probabilidad del 5% de llegar hasta ese límite.

[7] El Chase Manhattan Bank fue galardonado con el “Premio al financiamiento a la energía 1997” y fue calificado -según la encuesta realizada en ese mismo año por Petroleum Economist- como el banco que mejores servicios financieros presta al sector, el más conocedor de la industria energética, el asesor más profesional y la mayor capacidad en la adaptación de proyectos financieros. También destacan en este tipo de servicios bzw, Schroders, Goldman Sachs, Citibank, Arthur Andersen,, Ernst & Yung, Allen & Overy y Vinson & Elkins.

[8] Mediante técnicas de observación (directa o remota), gravimetría, electrometría, magnetometría, sismología, geoquímica , perforación y reconstrucción de la deriva continental.

[9] José Luis de la Roas Z., Aldemar Eboil, y Moisés Dávila, Geología del Estado de Chiapas, Comisión Federal de Electricidad, Subdirección de Construcción, Superintendencia de estudios de la Zona Sureste, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, p.87

[10] José Luis de la Roas Z, et. al. Op. Cit., p 54.

[11] Mientras una nueva catástrofe evolutiva al final del Cretácico vuelve a disminuir la generación de petróleo por lo que el Palogeno (Paleoceno-Eoceno-Oligoceno) ya sólo aporta el 7 %, volviéndose a reconstruir el proceso natural de generación del aceite sólo hasta el Neógeno (Mioceno-Plioceno-Pleistoceno), periodo que inicia tan sólo hace 12 millones de años atrás, lo cual le permite contribuir con el 21% de las reservas mundiales del crudo.

[12] “Esta faja ovalada aplicada a un mapa que muestra la supuesta posición de las masas continentales hace 180 millones de años, tiene una anchura de 800 a 1000 millas y contiene casi el 85 % de los recursos mundiales conocidos de petróleo (aproximadamente 845 de los 1012 billones de barriles)[Nehring afirma esto en 1975]. Dentro de él se encuentran 14 de las 22 provincias principales del mundo y entre ellas las siete más grandes. Ahí también están ubicadas 210 de los 272 yacimientos conocidos con 706.7 de los 776.1 billones de barriles que en ellos se encuentran. La mayor parte de los depósitos de petróleo no convencionales del mundo también están dentro del anillo, notablemente los depósitos de arenas petrolíferas (alquitrán) en las cuencas de Alberta y Maturin y los depósitos de esquistos bituminosos de las Montañas Rocallosas Occidentales. Más aún, existen pocos espacios largos dentro de toda la extensión del anillo que no tengan producción petrolera (suponiendo la posición de las masas continentales dentro de la figura 5). No existe producción establecida tan sólo en las áreas de la capa no sedimentaria (y por lo tanto inexplorables) del norte de la parte central de Sudamérica y de África Occidental, y en las relativamente poco exploradas Islas Árticas. Tal continuidad de producción existe a pesar de las considerables diferencias en los tipos de provincia y en las edades geológicas de las formaciones productivas entre las provincias productoras ubicadas dentro del anillo. No existe todavía una explicación completa de este fenómeno. Sin embargo, la concentración de los recursos totales dentro de él es tan grande y la continuidad de la producción tan notable, que representa un problema sumamente interesante para la especulación geológica” (Campos Petroleros Gigantes y Recursos Mundiales de Petróleo, informe preparado para la Agencia central de Inteligencia de los Estados Unidos, R-2284. Junio de 1978. Conacyt, Ed. Ciencia y Desarrollo. p.57 y 58)

[13] Según Gribbin “hay grandes probabilidades de hallar nuevas reservas de hidrocarburos localizando las regiones de la corteza terrestre donde antiguamente han desembocado en el mar los grandes ríos. (Gribbin, John, “Encontrar petróleo gracias a la deriva continental”, en el Libro Rojo, p. 46).

[14] “El verano de los dinosaurios”, LV, p. 149.

[15] Ibid., pp. 149.

[16] Moisés Olivas Ramírez, “Aspectos paleogeográficos de la región sureste de México, en los Estados de Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y el territorio de Quintana Roo”, Boletín de la Asociación Mexicana de Geólogos Petroleros, Vol. XXVI, núms. 10-12, octubre-diciembre de 1974, pp. 323-336. Los geólogos mexicanos, norteamericanos y alemanes mencionados, que sobre todo desarrollan sus investigaciones después de la segunda guerra mundial, son los siguientes: Álvarez Jr., M (1961); Benavides, L. (1962); Bonet, F. (11962); Contreras, H. (1958); Chubb, L. J. (1959); Dixon, C.G. (1957); González, A. J. (1955); Gutiérrez, G.R. (1956); Hegwein, W. (1957); Hinojosa, A. (1964); Humphrey, W. (1955); Kling Stanley, A. (1960); López Ramos, E. (1951-1963); López Ramos, E. (1964-65); López y Jesús (1964); Müllerried, F.K.G. (1937-57); Richards, H.G. (1963); Salas, G.P. (1951-55); Sansores, E. (1962-1963); Sapper, C. (1894-1927); Thompson, M.L. y A.K. Miller (1944); Vinson, G.L., (1962); Walpep, J.L. (1960).

[17] El Cretácico dura 80 millones de años, siendo su fase Inferior la más antigua (comenzó hace 144 millones años) y su fase Superior la más nueva (terminó hace 65 millones de años), dando paso a las fases del Cenozoico aquí mencionadas (el Paleoceno y Eoceno, que duran 30 millones de años: el Paleoceno comenzó hace 65 y el Eoceno hace 52), las cuales terminan hace 33.

[18] Bernard Tissot en su célebre ensayo sobre “La génesis del petróleo” señala: “Ciertas épocas geológicas fueron más favorables que otras para la producción de materia orgánica. En efecto, la iluminación desempeña un papel esencial en la fotosíntesis; por consiguiente la mayor actividad de ésta se realiza en los primeros 80 metros de profundidad de los océanos y en raras ocasiones en los 200…Las épocas de grandes transgresiones, como el Cretáceo medio (hace aproximadamente 100 millones de años), con anchos mares que invaden la plataforma continental, corresponden a fuertes producciones de materia orgánica en muchas cuencas de sedimentación. Por el contrario, las épocas de regresión generalizada, como el Triásico (hace aproximadamente 200 millones de años), con continentes masivos, pocos mares epicontinentales y océanos confinados en depresiones profundas, corresponden por lo general a producciones orgánicas mínimas.” aa vv, El Petróleo en México y en el Mundo, Conacyt, México, 1979, pp. 17-18.

[19] Ernesto López Ramos, Geología General y de México, Ed. Trillas, México, D.F., 1993, p. 152.

[20]”La emigración de los hidrocarburos no tiene que ser necesariamente en sentido vertical ascendente, sino que puede efectuarse lateralmente, en sentido contrario a la pendiente de los estratos, por una componente horizontal bastante considerable. La teoría anticlinal indica que los hidrocarburos se acumulan preferentemente en la culminación de los arcos anticlinales, donde los hidrocarburos se agregan de acuerdo con su densidad: gas en la parte superior y aceite en la inferior, en contacto con el agua salada en la base”. Ernesto López Ramos, op. Cit., 1993, p 152. Las rocas porosas y capilares que terminan guardando petróleo por su contigüidad con las rocas sello también son conocidas como “rocas almacenadoras”.

[21] Arthur Meyerhoff, “Efectos económicos e implicaciones geopolíticas de los yacimientos gigantescos de petróleo”, en El petróleo en México y el Mundo, Conacyt, México D.F. 1980, p. 53.

[22] “La Teoría anticlinal (….) ha sido aceptada universalmente y se considera como el factor esencial que gobierna la acumulación de petróleo. Por tanto la exploración petrolera, primero que nada, habrá de investigar las regiones donde existan evidencias o se sospeche la presencia de estructuras anticlinales (…) La mayoría de los campos petroleros del mundo presentan las acumulaciones más grandes de hidrocarburos, precisamente en las culminaciones de ciertos anticlinales, aunque recientemente el petróleo se ha encontrado prácticamente en todo tipo de estructuras, trampas y rocas”. Por lo mismo los yacimientos petrolíferos se dividen básicamente en trampas estructurales y estratigráficas. Las estructurales son aquellas en las que la presencia de hidrocarburos está ligada a pliegues y fallas (anticlinales simétricos y asimétricos, terrazas estructurales, domos estructurales, domo salino, monoclinales, fallas, discordancias, depósitos lenticulares, nariz estructural o nariz anticlinal), mientras que las trampas estratigráficas son debidas a una variación en la permeabilidad en los sedimentos que las constituyen (un cambio de arena a lutita constituye un buen ejemplo). Aunque también existen trampas de tipo combinado (estructural y estratigráfica), así como algunos depósitos petroleros asociados con intrusiones volcánicas. Ernesto López Ramos, Geología general y de México, p. 152 y 153. En la medida en que las trampas estructurales permiten la migración horizontal y por ende la dispersión del petróleo y el gas, mientras que las trampas estructurales lo atrapan definitivamente, estas últimas suelen tener mayor importancia.

[23] “Los campos petroleros gigantes son los que contienen por lo menos 500 millones de barriles recuperables. Los campos petroleros supergigantes poseen por lo menos 5 mil millones de barriles de petróleo recuperable. Los campos petroleros gigantes combinados contienen por lo menos 250 millones de barriles de líquidos recuperables de petróleo (petróleo crudo y líquido asociado al gas natural) y por lo menos 500 millones de barriles de hidrocarburos recuperables en líquidos o líquidos equivalentes (gas natural convertido a 6 mil pies cúbicos por barril)”. Richard Nehering, “Los campos Petroleros Gigantes y los recursos mundiales”, en aa vv, El Petróleo en México y en el Mundo, Conacyt, México, D.F., 1980,. p. 38.

[24]Según cálculos de especialistas, sólo el 5% de nuestros antepasados biológicos lograron finalmente convertirse en petróleo (ver la fuente…), del cual sólo una parte en verdad logra quedar atrapada en el subsuelo. Para las aceleradas tasas de consumo confrontar Producción Estratégica y Hegemonía Mundial, op. Cit.

[25] Tal era ya hace veinte años la opinión del especialista norteamericano en geología y geopolítica del petróleo a escala mundial, Arthur Meyerhoff. Cf. su ensayo “Efectos económicos e implicaciones geopolíticas de los yacimientos gigantescos de petróleo”,

[26] “Recent discoveries vault Mexico into new position”, Oil and Gas, october 21, 1974, Num. 42, Vol. 72.

[27] “Southeast Mexico ranked hottest action area in Latin America” [El sureste de México califica entre las áreas más calientes de Latinoamérica], february 21, 1977, p. 102.

[28] “Latin America’s Petroleum surge gathers momentum” [El auge petrolero latinoamericano gana impulso], Oil and Gas Journal, june 5, 1978.

[29] “Mexican search nets significant new finds” (La exploración mexicana arroja significativos descubrimientos), Oil and gas Journal, august 30, 1982, p. 94.

[30] Oil and gas Journal, march 29, 1982.

[31] “Geochemistry tags Upper Jurassic source for most of Mexico’s oil, gas” (Estudios geoquímicos identifican el Jurásico Superior como la fuente de la mayor parte del petróleo y del gas en México), Oil and Gas Journal, June 1, 1992, p. 96.

[32] J. A. Peterson, “Petroleum Geology and Resources of Southeastern México, Northern Guatemala, and Belice”, AAPG Anual Convention, Atlanta, Georgia, June 15-18, 1986.

[33] Si bien el petróleo de la cuenca del Golfo de México (tipo Maya) es mucho más abundante que el de la cuenca del Petén (tipo Istmo), hay que observar sin embargo que la calidad del aceite de la segunda cuenca es mucho más alta que el de la primera. Por tal motivo Pemex mejora los precios internacionales mezclando los dos tipos de aceite (tipo Olmeca).

[34] En realidad los mapas de la USGS son muy poco toscos, no quedando claro en absoluto si el distrito que ellos nombran como Macuspana se refiere únicamente a lo que Pemex reconoce como este distrito (lo que supondría en realidad un área mucho menor a la representada por la usgs), o si más bien, tal y como lo sugiere dicho mapa, incluiría a otra serie de áreas de exploración (como podrían ser las correspondientes Cobo, Palizada y Champotón). Cf. Mapa, distritaciones de Pemex.

[35] Asunto que igualmente parece confirmar George Baker (alto asesor privado, es decir, vendedor de información confidencial, y ferviente promotor de la privatización de los recursos petroleros de México) en 1991 cuando, por su parte, en una apretada síntesis de las diversas fuentes de información (Peterson, Masters, la American Petroleum Institute -api-, las memorias de labores de Pemex, las opiniones de María. Fernanda Campa), discutiendo la metodología de cálculo y la política informativa de Pemex y repasando los territorios donde se encuentran los recursos no descubiertos de México, nos dice: “¿Dónde están ubicados estos recursos no descubiertos? Obvio que la mayoría de ellos están en el Golfo de México en tirantes de agua de más de cien metros…Estos recursos no se encontrarán sólo en la sonda de Campeche, sino también más al Norte, enfrente de la antigua Faja de Oro y hasta el límite internacional con Estados Unidos. Inclusive se piensa en posibles yacimientos más allá de la plataforma continental. En la tierra no sabemos aún las posibles dimensiones del nuevo campo de Ocosingo localizado en la Selva Lacandona, cerca de Guatemala.”. “¿Cuales son los recursos no descubiertos en México”, Revista Mexicana del Petróleo, Núm. 329, noviembre de 1991, pp. 29-30.

[36] “Entre 1977 y 1981, Pemex completó el proceso exploratorio más intenso en toda la historia del país en la zona sureste. El propósito era definir las nuevas áreas con un potencial excelente para la acumulación de hidrocarburos dentro del área que contiene la mayor parte de las reservas probadas de la nación”. “Mexican search nets significant new finds”, Oil and gas Journal, august 30, 1982, p. 94.

[37] En el Plan Maestro Para el Desarrollo y Preservación de la Selva Lacandona, elaborado en 1984 por Pemex, se organizan su estudio del mosaico geológico chiapaneco en catorce provincias tectónicas: 1. Villa Hermosa, 2. Simojovel, 3. Macuspana, 4. Cobo, 5. Arco de la Libertad (o Provincia tectónica de Yaxchilán), 6. Fallas de Transcurrencia o San Cristóbal, 7. Palizada, 8. Champotón, 9. Miramar, 10. Siclinorio Central o Tuxtla Gutiérrez, 11. Macizo Granítico de Chiapas, 12.Chicomuselo o Anticlinario de Comalapa, 13. Juchitán y 14. Tapachula (figura, pag.. 55 ). De las cuales en virtud a su importancia petrolera y social actuales atendemos sólo las regiones 2, 5, 6, 8 y 9 que corresponden al espacio de lo que en hace tan sólo algunas décadas componía la llamada Selva Lacandona. Profundizamos nuestro conocimiento de dichas áreas revisando varios estudios universitarios casi desconocidos pero disponibles en bibliotecas públicas, en los cuales se evalúan con precisión los anticlinales con más alta probabilidad de contener acumulaciones de crudo. Nuestro interés atiende entonces la región de Los Altos y La Selva Lacandona, dejando de lado el Noroeste del estado en frontera con Tabasco, en la medida que la región de Reforma, desde los años setenta fue ampliamente estudiada en virtud a su fama internacional como región productora de gas y crudo

Como es sabido, en la provincia petrolera de Reforma se ubica uno de los 33 yacimientos supergigantes del mundo (Nehring, p. 45). Para mejor profundizar nuestro estudio de la región de la selva identificada como la provincia tectónica “Arco de la Libertad” o “Yaxchilán”, la subdividimos por nuestra cuenta en cuatro subáreas: 1. el prospecto Champa en la región Noreste de Chiapas; 2. la región en explotación de Ocosingo (que en realidad abarca segmentos importantes de las provincias de Simojovel y Fallas de transcurrencia); 3. la zona todavía selvática del prospecto San Fernando (que coincide parcialmente con la Reserva de la Biósfera de Montes Azules); y 4. el área de Marqués de Comillas o prospecto Lacantún. Se trata pues de cuatro regiones diferenciadas por el mismo proceso exploratorio. Por lo que concierne a la Provincia Tectónica número 9 o “Miramar” coincide en gran parte con la región geográfica de Las Cañadas, por lo que de aquí en adelante habremos de nombrarla indistintamente con ambos términos.

[38] Agustín Torres Zamudio, Levantamiento Geológico del área Miramar Chis, IPN, Escuela Sup. de Ing. y Arq., México, 1978.

[39] Ver Pemex, Propuesta de Proyecto para el desarrollo y Preservación de la Selva Lacandona (Plan Maestro) Pemex, julio de 1984; Pemex, Proyecto Desarrollo y Preservación de la Selva Lacandona (Diagnóstico de las áreas con posibilidades de desarrollo petrolero). Informe Ejecutivo, Mayo 1986; Pemex, Proyecto Desarrollo y Preservación de la Selva Lacandona (Diagnóstico de las áreas con posibilidades de desarrollo petrolero). Etapa 3: diagnóstico. Mayo de 1986. En la medida en que tres documentos previos son usualmente referidos como Plan Maestro, de esta forma abreviada los habremos de citar de ahora en adelante. Héctor Jaime Mora López, Estudio Geológico del Área Bonampak-Yaxchilán (Selva Lacandona), estado de Chiapas, tesis en Ingeniería en geología del IPN, México, D.F.,1986.

[40] Por lo mismo dicho prospecto se divide en cuatro áreas: 1. El área Simojovel, 2. El área Oxchuc-Comitán, 3. El área Miramar y 4.- El área Norte de Tuxtla Gutiérrez. En la primera existen algunas posibilidades de almacenamiento en las rocas del Cretácico y Jurásico, con sellos entre las rocas arcillosas. En la segunda el almacenamiento se lo encuentra posible entre las rocas del Jurásico y el Cretácico, pero también probablemente del Paleozoico. En la tercera se establece la posibilidad de encontrar almacenamiento de petróleo en las rocas del Mesozoico-Paleozoico. Mientras que al norte de Tuxtla Gutiérrez se encuentran posibilidades de almacenamiento en los sedimentos del Cretácico-Jurásico

[41] Juan Rivera Jácome, “La exploración Geofísica del área Lacantún en la Sierra de Chiapas”, Ingeniería Petrolera, Vol. xxi, Núm. 4, México, abril, 1981; Flavio Perezgasga Tovar, Marco de Referencia Ambiental de la Selva Lacandona, Chiapas, en el entorno a las actividades petroleras, zona Marqués de Comillas y Reserva de la Biósfera Montes Azules, Tomo I, Pemex, México, 1986.

[42] La exploración petrolera en México se divide tradicionalmente en dos etapas: una primera de prospección geológica y geofísica (trabajo que acontece en la superficie del territorio y que incluye actividades de geología superficial, gravimetría y sismología), y otra siguiente de perforación exploratoria subterránea. Mientras que en la primera se determinan las posibilidades de existencia de yacimientos, en la segunda etapa se comprueba la existencia de los mismos, así como su capacidad productiva. A la segunda etapa corresponde además la “prueba de producción”, en la cual se determina no sólo la cantidad sino también la calidad del combustible. Haciendo que fluya el crudo se separan los líquidos del gas y se analiza la composición de los primeros.

[43] Si bien ésta en realidad había sido planeada desde 1965 por el Instituto Nacional Indigenista (ini), cuando se diseña el programa de “Reacomodo de los Excedentes de Población de los Altos de Chiapas en Las Margaritas” (La Experiencia de Refugio en Chiapas, Academia Mexicana de Derechos Humanos, A.C., 1993, editado por la misma academia), su construcción sólo comienza hasta 1970. Pero es a partir de 1982 cuando la compañía constructora ICA acelera el proyecto. La otra constructora fue la compañía Landa y Rubio, S.A.

[44] Cfr. Graciela Freyermuth y Nancy Godfrey, Refugiados Guatemaltecos en México. La vida en un continuo estado de emergencia, Academia Mexicana de Derechos Humanos, ac, México, 1993. Así como La Experiencia de Refugio en Chiapas, op. Cit.

[45] “En los últimos años, las actividades de exploración se concentran en 14 áreas, de las cuales Yaxchilán se considera como prioritaria a nivel nacional, enfocándose los trabajos de la institución en esta área”. Cf. Desarrollo y Preservación de la Selva Lacandona (Diagnostico de las Áreas con posibilidades de Desarrollo Petrolero). Etapa 3: Diagnóstico, Pemex, Subdirección de Planeación y Coordinación y de la Coordinación de Estructuras de Organización y Desarrollo Regional, México, Mayo de 1986.

[46] Cfr. Flavio Perezgasga Tovar, op. cit., pp. 121-122.

[47] David Candelario Rodríguez, Las Estrategias Ambientales de Petróleos Mexicanos en la Selva Lacandona, Estado de Chiapas, Tesina, Universidad Autónoma de Chapingo, México, 1992.

[48] “Diagnóstico de Instalaciones petroleras en la zona de la Selva Lacandona; Proyecto Ocosingo-Lacantún”, Subdirección de Producción Primaria, México, D.F., 1991, 49 pp.

[49] Colegio de la Frontera Sur, Departamento de Ordenamiento Ecológico y Áreas Silvestres de Ecosur, Planeación regional para la Conservación y Desarrollo Sustentable de la Gran Cuenca del río Usumacinta, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, abril de 1998, pp. 10 y 11.

[50] Mardonio Morales, “El petróleo, detrás de la degradación social y ecológica de Chiapas”, Proceso, Núm. 970, 5 de junio de 1995, México, df., pp. 32, 33.

[51] Fabio Barbosa, “Pozos petroleros ocultos en la Selva Lacandona”, Memoria, Núm. 50, enero de 1993, México, D.F., pp 19-21.

[52] Miguel Badillo, “Empresas Petroleras Suspenden Trabajos de Exploración en los Altos de Chiapas”, El Financiero, 7 de febrero de 1994; y Fabio Barbosa, op. Cit.

[53] Cfr. tres tomos del Plan Maestro, en la nota 39 de este mismo capítulo.

[54] Cf. David Candelario Rodriguez, Estrategias ambientales…, op. Cit.

[55] Miguel Ángel Sánchez, Rosa Rojas y Miguel Badillo.

[56] “Hará uno seis años” -nos dice Mardonio Morales en 1995- “comenzamos a ver campamentos provisionales, al borde de las carreteras de la parte baja, de trabajadores de origen campesino. Eran campamentos de una compañía extranjera a sueldo de Pemex, para iniciar la exploración de petróleo. Estos campamentos se multiplicaron rápidamente, y comencé a encontrarlos en los caminos. Es admirable: trazaban líneas rectas que partían de un poblado de la parte baja y llegaban a la ciudad de Ocosingo. Un metro de ancho, recorría la brecha montes, cañadas, valles, sin detenerse por obstáculo alguno. Esto ocasionó accidentes fatales en los trabajadores, la mayoría indígenas, que por supuesto jamás se conocieron. Cada 20 metros hacían un pozo, lo dinamitaban y recogían la información con aparatos que los trabajadores cargaban a cuestas por días y meses hasta que llegaban a Ocosingo. Así cuadricularon el territorio de la selva. Por supuesto que jamás pedían permiso para entrar a ejidos y propiedades.” Mardonio Morales, op. Cit., p.33.

[57] Siendo sus representantes en aquel entonces los ingenieros Enrique Utrilla y José Antonio Cifuentes.

[58] “Problemas con Pemex en Ocosingo y Palenque: Xi’Nich”, en Rosa Rojas, Chiapas, La Paz Violenta, ediciones La Jornada, México, D.F., 1995, pp. 143-145. Información que varios años después confirma Mardonio Morales: “Ocasionaron que muchos nacimientos de agua se perdieran por las explosiones, en el nacimiento de agua del río Tulijá ocasionaron que se murieran todos los peces y contaminaron el agua de todo el cauce que recorre una distancia de 80 kilómetros, con graves problemas para los ejidos por los que cruza el río. De nada sirvieron las protestas, reclamos y exigencias de estos ejidos tzeltales y choles”, op. cit., p. 33.

[59] Aunque numerosos comentarios incluyen en sus descripciones la crónica parcial de la intervención del factor de la explotación petrolera, sin embargo, éste no adquiere su dimensión de esencial factor organizador de la estructuración del espacio: “Los conflictos sociales por el control o acceso a la tierra contribuyeron a que, en 1982, se designara a un militar como candidato del partido en el poder a la gubernatura de Chiapas. Sin embargo, hubo otros factores importantes para la militarización del estado y, específicamente, de la frontera: el descubrimiento de grandes recursos petroleros y la crisis centroamericana que forzó a mucha gente a desplazarse hacia el norte en busca de trabajo o seguridad”, Graciela Freyermuth y Nancy Godfrey, Refugiados Guatemaltecos en México. La Vida en un Continuo Estado de Emergencia, 1993.

[60] Sigrid Dichtl, Desarrollo y Destrucción de la Selva Lacandona, SEP, México, 1988, p. 52.

[61] Proceso, Núm. 706, 14 de mayo de 1990, p. 27.

[62] “Las compañías extranjeras y el Estado guatemalteco firmaron un convenio el 17 de julio de 1975 en el que se estipula que el segundo recibirá el 51% de las ventas petroleras. Pero de acuerdo con informaciones de la prensa nacional, las primeras no entregarán al Estado más del 11.85% de las utilidades…Se estima que el departamento de Petén y los suelos inmediatos del sur, el Quiché, Alta Verapaz e Izabal tienen las mayores posibilidades de atesorar petróleo y gas. Se hicieron setenta concesiones a compañías norteamericanas, inglesas y de capital mixto. Todos los pozos explorados fueron taponados conforme a las técnicas petroleras y pueden ser reabiertos en cualquier momento”, Jacobo Vargas Foronda, Guatemala: sus Recursos Naturales y el Militarismo y el Imperialismo, Claves Latinoamericanas, México, D.F., 1984, p. 58-59.

[63] Ibid.

[64] Instituto Nacional de la Transformación Agraria del gobierno de Guatemala.

[65] Denise Douzant-Rosenfeld, “Dinámica del espacio fronterizo en el norte de Guatemala: el frente pionero de Ixcan entre 1966 y 1996”, en Philippe Bovin (coordinador), Las Fronteras del Istmo, Fronteras y Sociedades entre el Sur de México y América Central, CIESAS y Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 1997, p. 174.

[66] “Hemos documentado el caso de 773 víctimas civiles de la contrainsurgencia guatemalteca en Ixcán durante el periodo de 8 años, entre 1975 y 1982. Dado que nuestro estudio no es exhaustivo, especialmente para la parte oriental de Ixcán, una estimación global del número de víctimas lo ubicaría por encima del millar, entre mil y mil doscientas personas. Es decir una proporción de 2 a 2.7% del total de la población.”, Ricardo Falla, Masacres de la Selva, Editorial Universitaria, Guatemala, 1993, p. 217.

[67] La Jornada, 9 de enero de 1988.

[68] La Jornada, 17 de noviembre de 1988.

[69] Chiapas la Paz Violenta, p. 142.

[70] “En los guatemaltecos de clase media estaban influyendo también los acontecimientos de México, su vecino más cercano en el Norte. El presidente Lázaro Cárdenas había nacionalizado los recursos petroleros del país, con gran disgusto -aunque con el consentimiento final- de Estados Unidos. Había reforzado el incipiente movimiento de los trabajadores e inducido una importante reforma agraria. Estos arrolladores cambios, así como los del Nuevo Trato (New Deal), estimularon una creciente determinación en Guatemala para reemplazar la tiranía con la democracia”. Stephen Schlesinger y Stephen Kinzer, Fruta Amarga. Lacia en Guatemala, Ed. Siglo XXI editores, México, 1982, p. 40.

[71] “El decreto 649 establecía que «De conformidad con el artículo 95 de la Constitución de la República, solamente el Estado, los guatemaltecos y las compañías guatemaltecas, cuyo capital sea predominantemente nacional pueden explotar los yacimientos de hidrocarburos y sus derivados»”,. Luis Cardoza y Aragón, La Revolución Guatemalteca, Editorial del Pensativo, Guatemala, 1994.

[72] Nelson Amaro, Guatemala Despierta, Instituto para el Desarrollo Económico y Social de Centro América, Guatemala, 1992, p. 181.

[73] The Oil and Gas Journal, Vol. 53, Núm.. 51; 25 de abril de 1955, p. 100. Datos tomados de Luis Cardoza y Aragón, op. Cit., p. 88.

[74] Al respecto Cardoza y Aragón aporta la siguiente cita: “Guatemala 8 de Julio (ap). El gobierno promulgó hoy el nuevo código petrolero … Armando Diéguez, asesor legal de la presidencia, dijo que el código fue redactado por dos técnicos venezolanos y dos norteamericanos”. Diario Novedades, México, df, 9 de julio de 1955, primera plana.

[75] Alfredo Guerra Borges, Compendio de Geografía Económica y Humana de Guatemala, Editorial Universitaria de Guatemala, Guatemala, 1986, segunda edición, p. 93.

[76] A partir del embargo petrolero de la opep a todos los países que ayudan a Israel en su guerra contra los países árabes se dispara un alza en los precios del petróleo de tres dólares y medio a más de doce, lo cual despierta un inusitado interés por el petróleo guatemalteco. “Los yacimientos de Guatemala se presume que podrían estar comprendidos entre los tres y los seis dólares de costos de extracción por barril, según los promedios establecidos por el Banco Mundial; sin que todavía se pueda asegurar completamente que así será. La experiencia determinará el costo promedio de extracción en Guatemala y cuáles yacimientos son rentables en el país”. René de León demuestra mediante una reconstrucción histórica la manera en que “el interés internacional por el petróleo Guatemalteco ha ido paralelo a las alzas en el precio de este producto”. René de León Escribano, “El petróleo en Guatemala”, en Revista de Ciencias Sociales, enero-junio de 1979, Centro de Investigación y Documentación Centroamericano (cidca).

[77] Un documento oficial de Pemex explica la manera en que se desarrolla la exploración petrolera en la selva: “dada la urgente necesidad de localizar campos productores de aceite que permitieran satisfacer la demanda nacional de hidrocarburos, en el año de 1965 Petróleos Mexicanos intensificó los trabajos en las áreas exploratorias de Simojovel y Yaxchilán con los pozos de Caímba 10, Chacamax 2, Rosarito 1 y Trinidad 1, resultando improductivos”. Petróleos Mexicanos, Pemex: Chiapas, noviembre de 1987, México, D.F., p. 8.

[78] Para un semblante más completo de la Basic Resources (br) téngase en cuenta la siguiente cronología: en 1955 John D. Park, fundador y presidente de la BR, colabora en la elaboración del Código del Petróleo Guatemalteco; en 1975 la BR adquiere las concesiones de Rubelsanto y Chinajá, comprando los terrenos al terrateniente Rudi Weissenberg; en 1978 Sir James Goldsmith se convierte en el accionista principal de la compañía; en 1979 la BR construye el oleoducto funcionando como operadora del mismo la empresa “Dragagés et Trabaux Publiques” perteneciente a la misma multinacional; en 1980 Julio Mateu Dúchez, más tarde ministro de economía en el gobierno del general Ríos Montt, asume el cargo de vicepresidente de la BR; en 1981 en contradicción con el Código del Petróleo de 1978, la participación del Estado en los yacimientos petrolíferos explotados por la BR es sólo de un 12%.” Además esta “empresa -señala de León Escribano- fue fundada con un capital social de 3 000 dólares y un capital suscrito y pagado de cinco dólares. Al parecer, el gobierno de Guatemala creyó que cinco dólares eran suficiente garantía de solvencia de la empresa para operar en el país». En realidad, tras ese nombre se esconden los intereses mineros de la Hannan Mining, la cual explota por concesión las reservas de níquel de Guatemala mediante las cuales este país aspira a convertirse en dos años más en el quinto productor de níquel del mundo”. Mauricio Cermeño, “Las transnacionales codician el petróleo, El Nacional, Caracas, 3 de noviembre de 1979. Al parecer la Hannan Mining tiene interés en el petróleo por el alto consumo que realiza del mismo para generar electricidad, la cual se usa en la producción del níquel.

[79] Jacobo Vargas Foronda, Guatemala: sus recursos naturales, el militarismo y el imperialismo, Ed. Claves Latinoamericanas, México, D.F., 1984 (originalmente elaborado como un documento interno del Proyecto Lázaro Cárdenas de la fcpys- unam / Pemex / Conacyt),

[80] “En los últimos meses se habla de que Guatemala podría ser la tercera potencia de América Latina, después de México y Venezuela, y que los mantos petrolíferos descubiertos tienen las mismas características que los gigantescos mantos de Reforma y Chac de México. Inicialmente se estimaba que las reservas de petróleo guatemalteco se situaban entre los 200 y 500 millones de barriles. Luego éstas se elevaron y confirmaron en 2 400 millones de barriles, y, finalmente, nuevos estudios técnicos coinciden en señalar que la riqueza potencial del petróleo guatemalteco es de 10 000 millones de barriles, reserva similar a los yacimientos descubiertos en la región norte de Alaska”. Jacobo Vargas Foronda, op. Cit., p. 62.

[81] Jacobo Vargas Foronda, op. cit., p. 69. Para tener una idea de lo que estas cifras significan hay que recordar que los yacimientos chiapanecos descubiertos en los años setenta, Cactus y Sitio Grande, producían en sus años iniciales 77 000 y 36 000 b/d.

[82] El boletín de información latinoamericana El Parcial, Núm. 10, editado en Hamburgo, Republica Federal de Alemania, Agosto (1983): “La franja transversal del norte: fuente de enriquecimiento para multinacionales y militares” contiene una estupenda compilación de notas periodísticas en la prensa internacional que confirman plenamente la investigación realizada a inicios de los años ochenta por Jacobo Vargas Foronda, en las cuales se denuncia la existencia de un importante oleoducto que sale del vértice de frontera con México en el río Chixoy para arribar finalmente en puerto Barrios, donde conectaría con un otro oleoducto transcontinental.

[83] Blance Petrich, “Se apoderan los generales de la zona petrolera”, Unomásuno, México, D.F., 25 de julio de 1981.

[84] Hipótesis que también podría explicar los rumores en torno de inmensos montos del crudo mexicano no registrados en las cuentas nacionales que salen de las plataformas marítimas hacia los mercados spot de Rotterdam, gracias a una oscura flota de buques tanque que, entre otras cosas, también se dedican al narcotráfico. Al respecto resultan particularmente interesantes las descripciones periodísticas 1.- en torno al desmonte salinista de la flota petrolera de Pemex -antes del desastre de su privatización una de las flotas petroleras más importantes del mundo; Claudia Villegas y Jaime Hernández, “Suma 4 000 mdd la sangría de Pemex por carecer de una flota petrolera”, El Financiero, 3 de mayo de 1995. p.10; así como 2.- en torno al mercado de buques tanque operadores del Golfo de México y del Mar Caribe (con empresas como Livanos, Admanthos, Houston Shipping, Blystad Shipping, Laurin Tankers y Van Ommeren) y a las actividades de coyotaje marítimo por cuenta Pemex en dicha región -que por cierto es la zona geográfica catalogada como la de mayor tráfico marítimo del mundo, “Marea Alta”, El Financiero, 26 de abril de 1996, p.28; y 3.- En torno a la manera en que tmm no sólo se vio beneficiada con la privatización del transporte de hidrocarburos (Melchor Arellano, op. Cit.), sino también la manera en que esta empresa ha llegado a ser asociada con el tráfico de drogas (Luis Angel Rodríguez, “Decisiones”, El Financiero, 12 de agosto 1997, p. 17; Jaime Hernández, “Flota dinero sucio en la industria naviera”, El Financiero, 19 de julio de 1996, p. 16.).

[85] Mientras a lo largo de los años ochenta se observa más o menos el mismo perfil empresarial que a fines de los años setenta (Basic Resources, Fipp, Petén Petroleum, Amoco, Esso, Repsol, Texaco, Amoco, Getty, Monsanto, Texas Eastern, Hispanoil y Elf Aquitaine), para inicios de los años noventa se percibe un cambio de firmas transnacionales muy importante: Shell, Ceiba Petróleo S.A., Pentagon Petroleum, Mexpetrol, Basic resources, Pam Petroleum, Triton Guatemala Inc. Ramrod. Sobresaliendo dentro de este marasmo la terca persistencia de Basic Resources.

[86] Basic Resources (de Francia), la empresa que poseía las principales reservas y el único producto de Guatemala, fue vendido a Norcen Energy Resources Ltd. (de Canadá). Mexpetrol (una asociación de riesgo compartido o “joint venture” entre Pemex y Underwater) abandona el lugar, deseando la compra de estos bienes la empresa Enterprise Development Corp. New Arcadia Resources (de Canadá) también está interesada en adquirir concesiones de exploración en el Petén. Mientras Ramrod Petroleum and Gas (de Canadá) y Ranking Resources Inc. (de Canadá) también han mostrado interés. Parker and Parsley (de Estados Unidos) tienen ya una concesión; Oil and Technology Services pugna por concesiones, mientras que la Compañía General de Combustibles de Argentina (subsidiaria de la Sociedad Comercial del Plata de Argentina) también pretende concesiones y está trabajando en la reactivación de los pozos petroleros abandonados por Texaco y otras dos compañías. Triton Energy de Dallas EU está perforando su primer pozo en la provincia del Quiché. La Compañía Petrolera del Atlántico (de propiedad Guatemalteca) ha adquirido dos bloques antes propiedad de Shell para la exploración en el lago Izabal y pretende comenzar trabajos de prospección sismológica en enero de 1998.

[87] “El gobierno predice boom petrolero”, Cerigua, 30 de enero de 1998.

[88] La agencia gubernamental del medio ambiente está restringiendo las actividades exploratorias.

[89] “Una de las áreas destinada a producción compartida, con poco más de 185 mil acres, se encuentra en el área del Lago Izabal, cerca de la costa atlántica de Guatemala, la cual contiene reservas probadas de 80 millones de barriles. Shell Oil exploró previamente esta área para la perforación de plataforma. La otra área ofrecida para producción compartida, con 70 mil 885 acres, se encuentra en la frontera con México, la cual cuenta con reservas probadas de 45 millones de barriles. Otras dos zonas ofrecidas están listas para producir luego de reactivar los pozos previamente perforados. Tres de las doce áreas, incluyendo una en la plataforma continental guatemalteca del Pacífico, son para exploración de gas natural. Muchas de las áreas abiertas a la exploración se encuentran en partes remotas y selváticas de la provincia del Petén. Según el Ministerio de Energía, las compañías podrán construir oleoductos de acuerdo a los mismos derechos de vía utilizados por Basic Petroleum, la cual ha construido oleoductos en los siete campos petroleros productores que tiene en el país. La producción petrolera de Guatemala, toda ella extraída por Basic Petroleum, es actualmente de 22 mil barriles diarios de petróleo, por encima de los 12 mil del año pasado.” “Guatemala iniciará pronto subasta de exploración en doce áreas”, Alexander’s Oil and Gas Connections, 22 de enero de 1997. http://www.gasandoil.com/goc/news

[90] Santa Amelia, Guayacán, Xan I, Izamná, Bactún I, Bolonkito y La Pita I.

[91] Cf. Andrés Barreda, Rolando Espinosa y Octavio Rosas Landa, “Producción y papel del petróleo en el mundo”, en El Cotidiano , Núm. 91, septiembre-octubre de 1998, p. 23-24.

[92] Aunque desde hace veinte años se insiste en un agotamiento inminente de las reservas mundiales del energético, la realidad es que las estimaciones más conservadoras predicen reservas todavía para mediados del siglo XXI.

[93] Cf. Andrés Barreda y Oscar Lagunas, “Los energéticos como límite al desarrollo capitalista”, en Ana Esther Ceceña y Andrés Barreda, Producción Estratégica y Hegemonía Mundial, Siglo xxi editores, México, D.F., 1995, p. 186.

[94] Cf. al respecto las denuncias públicas del secretario general del sindicato petrolero, Dechamps, el 18 de marzo de 1996.

[95] Cf. Miguel Ángel Sánchez, El Financiero, 15 y 18 de marzo de 1995; así como los artículos periodísticos de Emilio Lomas en La Jornada en torno a la relación de Mackinsey con el Banco Mundial.

[96] “El caballo de Troya cabalga sobre México”, Jeffreys and Co., 3 de enero de 1995.


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3 responses

26 01 2009
David Castell

Muy interesante el artículo, sin embargo faltan datos más actuales. Entre 2003 y 2005 estuve visitando la sub región de Marqués de Comillas. Las condiciones sociales que en cierto punto mencionas estan olvidadas, no lo son tanto, hay bastante material para realizar un primer acercamiento. Sin embargo falta más, pero es necesario tener en cuenta la situación económica y social de la zona.

El tráfico en la región de distintos productos y personas es un punto a considerar en el momento que deseés realizar investigación social. La seguridad de tu persona es algo que debes olvidar de otra manera, lleva mucho dinero y relacionate con las personas del lugar, no me refiero a pobladores sino los dueños de la plaza. Ahí sabrás más sobre la situación que no esta lejos de su conocimiento el valor económico del territorio.

En Chapingo, ECOSUR, CIESAS, IDESMAC y otras bibliotecas particulares puedes ver algo más de información.

Saludos

DC

7 05 2013
Elijah

From there, small digital pulses are emitted, usually by the press of a button.
This system can be used with warmth or perhaps electric power.

23 05 2013
moroccan oil

Since the production of this oil contributed mostly to the medical therapy, the creation of the oil
contributed much to the females of the native Berber
group in Morocco to have a steady source of income and good working conditions and was able to build up their literacy and various education
courses. The nuts are then roasted on an open fire to give them that peppery flavor.
It may be applied on the hair of men who are suffering
from hair thinning.

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