Editorial
El Plan Puebla-Panamá (PPP) ha sido una de las configuraciones mas acabadas de los proyectos de reordenamiento socio-espacial sobre la región americana que tiene por centro la zona del caribe. Esta región resulta de gran interés para el capital-capitalistas por ser uno de los tres bancos biológicos más importantes en el planeta, por ser el sitio más conveniente para la construcción de infraestructura que permita el cruce de un lado a otro de América, uniendo los oceanos Atlántico y Pacífico, además de ser clave en la conexión de las áreas y corredores económicos, turísticos e industriales que, tomando a Estados Unidos como origen y destino, se han trazado para la integración de los hemisferios norte y sur del continente americano.
El PPP se promovió principalmente durante el periodo de gobierno en México de Vicente Fox Quesada y se enfrentó desde un principio a la oposición de un gran número de organizaciones político-sociales de los pueblos de la región que denunciaban, entre otras cosas, el despojo de tierras, la contaminación y depredación de recursos naturales, la introducción de cultivos transgénicos con agroquímicos, la privatización de los servicios públicos y la agresión contra culturas, historias y formas de vida, todo esto teniendo como prioridad a empresas y capital privado.
Durante los últimos años el PPP pareció diluirse mediáticamente, avanzando a menor escala por medio de pequeños proyectos aparentemente aislados. Sin embargo, durante la X Cumbre del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla, celebrada el 27 y 28 de junio de 2008, los presidentes de la región que comprendia el Plan Puebla Panamá acordaron que este cambiaría su nombre, llamandolo ahora Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica (o Proyecto Mesoamérica).
El Proyecto Mesoamérica, según se anuncia en su página oficial, “es un mecanismo que articula esfuerzos de cooperación, desarrollo e integración de nueve países: Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, y Panamá”. A su vez “complementa la integración regional impulsada por el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), ampliándola a México y Colombia, facilitando la gestión y ejecución de proyectos orientados a mejorar la competitividad de la región“, contribuyendo al “crecimiento económico sostenido y a la preservación del medio ambiente y los recursos naturales de la región, coordinando y sumando esfuerzos entre los gobiernos de México, Colombia y los países centroamericanos en un clima de respeto a la soberanía y búsqueda de acuerdos y consensos.
Este plan contempla 8 Iniciativas de Integración Regional:
Iniciativa Mesoamericana de Desarrollo Sustentable
Iniciativa Mesoamericana de Desarrollo Humano
Iniciativa Mesoamericana de Prevención y Mitigación de Desastres Naturales
Iniciativa Mesoamericana de Promoción del Turismo
Iniciativa Mesoamericana de Facilitación del Intercambio Comercial
Iniciativa Mesoamericana de Integración Vial
Iniciativa Mesoamericana de Interconexión Eléctrica
Iniciativa Mesoamericana de Integración de los servicios de telecomunicaciones